“…así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones… Y YHVH dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento…” (Joel 2:2 y 11)
Elohim ha estado recogiendo, separando, preparando y entrenando su pueblo por mucho tiempo, y en estos últimos días lo está purificando y sacando del sistema para que pueda caminar con Él. Algunas de sus características: Es un pueblo que ha muerto para sí, y vive para Elohim, tiene una relación íntima con El y es sensible a la guía del Ruaj Ha Koddesh, conoce el corazón y los deseos del Padre. Ha muerto a las cosas del mundo, es obediente y humilde. El Ruaj dirige sus pensamientos, palabras y acciones. Es fuerte, entrenado, disciplinado, son soldados del ejército de YHVH. Es intercesor, proclama la Torah y la enseña. Su relación con el Padre es madura, no sentimental ni llena de falsa fantasía greco romántica, sino íntima y poderosa. El Shabbat es su día ideal para estar en intimidad con Elohim. Como una esposa enamorada, es sumiso, sigue al Cordero por donde quiera que vaya, su relación con El es exclusiva, no hay otros dioses, sabe que le pertenece a Yahshua, se deja guiar, no hace nada por su propia cuenta. Conoce sus responsabilidades y no huye de ellas, es hacedor no oidor. No es flamante, fanfarrón, mundano, ni de grandes ministerios, es de bajo perfil, discreto, sabe que él tiene que menguar para que Yahshua en él crezca y así revelar en estos tiempos difíciles, la gloria de aquel que lo llamó.
“Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la Torah de Moisés, en los profetas y en los salmos” (Lucas 24:44)
Siempre me pregunto ¿qué quieren decir aquellos que proclaman ser una congregación primitiva? Cuando les pregunto si observan la Torah, la respuesta inmediata es: “la ley fue abolida”. La mayoría no saben cuándo ni quién escogió los 27 libros que hoy componen el Nuevo Testamento y más aún, que la congregación primitiva no tenía el Nuevo Testamento, solo tenían la Torah. Fue Ireneo, obispo de Lyon, quien propuso un canon que luego fue confirmado por el papa Damaso en el concilio de Roma en el 382, posteriormente fue reconfirmado en el sínodo de Hipona en 393 y definitivamente en el concilio de Trento en 1.545. Pablo enseño Torah – “Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos… les testificaba del reino de Elohim… persuadiéndoles acerca de Yahshua, tanto por la Torah de Moisés como por los profetas” – Hechos 28:23. En Lucas 24, vemos a Yahshua enseñándoles acerca de Él, de la Torah, profetas y salmos. Juan 5:46 – “Si creyereis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él”. Juan 5:39 – “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”. Aunque los pasajes son bien claros, para muchos es difícil encontrar al Mesías y el mensaje de salvación en la Torah. Miremos Éxodo 14:13 – “Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes y ved la salvación que Yaweh hará hoy con vosotros…”. En el texto hebreo la palabra salvación es la 3444 del Strong – Yesh-oo’-aw = Yahshua. Lo que Moisés le dice al pueblo, es: miren la salvación de Elohim, miren a Yahshua. La Torah es el corazón de Elohim revelado a Su pueblo a través de Yahshua. No hay ni una sola enseñanza registrada en los evangelios que no muestren a Yahshua citando la Torah. “La palabra (Torah) que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envío” – Juan 14:24. ¡Shabbat Shalom¡
“Bienaventurado el hombre que teme a Elohim, y en sus mandamientos se deleita en gran manera” (Salmo 112:1)
El temor es una de las fuerzas más poderosas en nuestra vida. El temor puede paralizarnos, hacernos huir ante una amenaza, es decir; nos hace actuar de alguna forma. La palabra temor en hebreo es: “Yare”. Se usa para describir una respuesta emocional a algo, pero en las Escrituras se usa con relación a Elohim y describe: motivación a ciertas acciones. La palabra “Yare” está formada por las letras: Yod que representa la mano de Elohim; la letra Resh que representa una cabeza / jefe; y la letra Alef que representa a Elohim Todopoderoso. Por consiguiente la pictografía de la palabra “Temer – Yare, nos muestra: La mano de Elohim sobre la cabeza del hombre sometiéndolo a su autoridad. Sabiendo esto, no debe sorprendernos que la Escritura nos advierta sobre no “temer” al hombre. Temer a Elohim, es la fuerza que nos motiva a obedecerle, no es temor a una retribución o castigo, sino un temor que entiende que Elohim es el Rey del Universo y que como tal, nosotros de todo corazón, voluntariamente nos sometemos a Su autoridad. Salmo 25:12 – “¿Quién es el hombre que teme a Elohim (que está bajo Su autoridad)? Él le enseñará el camino que debe escoger”. Salmo 85:9 – “Ciertamente cercana esta su salvación (Yahshua = Salvación) a los que le temen (están bajo Su autoridad)”. Salmo 147:11 – “Se complace Elohim en los que le temen (están bajo Su autoridad), y en los que esperan en su misericordia”. Temámosle, es decir; sometámonos a Su autoridad porque El es Rey, y sabe que es lo mejor para nosotros.
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