“Aguarda a YHVH; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a YHVH” (Salmo 27:14)
¿Qué tan bueno eres esperando? El mundo hoy en día está acostumbrado a resultados instantáneos – café instantáneo, comidas en horno micro-ondas, crédito instantáneo, etc. ya se perdió el arte de esperar pacientemente. En Éxodo 32, leemos cuando el pueblo de Israel esperaba por Moisés que había subido al monte a recibir instrucciones de Elohim. El pueblo se impacientó, se olvidó de los milagros de su liberación de Egipto, pidió a Arón un becerro para adorar y cayeron en toda clase de depravación. La consecuencia de esto, fue la muerte para muchos porque no pudieron esperar. Durante ese tiempo Elohim estaba dándole a Moisés instrucciones sobre como debía ser la relación del pueblo con El, para recibir todas sus bendiciones y protección, pero en vez de esperar el pueblo reemplazó el plan de Elohim por su propio plan y sufrieron las consecuencias. YHVH tiene un plan para cada uno de nosotros. Si no esperamos en El y sustituimos sus instrucciones por nuestros propios caminos, las consecuencias serán desastrosas. Si estás esperando el cumplimiento de una promesa de Elohim para tu vida, no tomes el camino rápido, no busques respuestas instantáneas, espera en El, pasa tiempo en Su presencia, recibe Sus instrucciones y síguelas al pie de la letra. Es lo más seguro y beneficioso para tu vida.
“Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido” (Génesis 27:41)
Aborrecer es sinónimo de odio, ahora muéstrame una persona llena de odio contra alguien, y yo te mostraré una persona incapacitada de por vida. La magnitud de dicha incapacidad depende de qué tanto, odio y resentimiento albergue en su corazón. La intención de Esaú era de matar a su hermano tan pronto su padre muriera, y esto hizo que Jacob huyera por muchos años, pero el odio terminó matando el corazón de Esaú. El asunto fundamental de un corazón lleno de odio, es que siempre habrá falta de perdón. Cuando la falta de perdón crece en intensidad se convierte en odio, luego aborrece y reacciona contra la persona objeto de su odio y puede hasta matar. La ofensa que ha causado el odio, es un hecho y no se puede cambiar, pero lo que si se puede cambiar es la actitud hacia la persona o personas involucradas en la ofensa. Si hay odio o resentimiento en tu corazón contra alguien, recuerda, que si no perdonas, empezarás a cojear en tu carácter y personalidad, lo que eventualmente te robará la capacidad de vivir en paz y disfrutar la vida. Cargar con un corazón lleno de odio o resentimiento, siempre es destructivo y la falta de perdón transforma negativamente la vida. ¡Shabbat Shalom¡
“El es fortaleza en el tiempo de la angustia” (Salmo 37:39)
A nadie le gusta estar en problemas, ser traicionado, sufrir persecución, etc. y aun sabiendo que YHVH es soberano y está permitiendo dichas circunstancias muchas veces no vemos claro el propósito de ellas. YHVH muchas veces no nos saca de situaciones difíciles porque esta dándonos algo mejor. Tal vez creamos que nos ha abandonado, pero no, al contrario nos está protegiendo, nos está liberando mientras nos fortalece. Cuando el dolor, la tribulación, situaciones intolerables toquen nuestra vida, analicemos: ¿Qué es más importante, qué YHVH cambie las circunstancias a mi alrededor o que cambie mi corazón? ¿Qué edifica más mi fe, ser libre del problema o experimentar la presencia de YHVH fortaleciéndome en medio de mis tribulaciones? Lo que hace fuerte al árbol son las tormentas, lo que purifica el oro es el fuego, igualmente lo que edifica nuestra vida, fortalece nuestra fe, nos prepara para el llamado, es la mano de YHVH permitiendo adversidad en nuestras vidas, no con el propósito de quebrarnos sino de formarnos. Pidámosle que aunque no tengamos paz externa y no cambie las circunstancias, nos de la paz interior que ni esa circunstancia puede robar.
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