“Estad quietos y conoced que yo soy YHVH; seré exaltado entre las naciones, enaltecido seré en la tierra” (Salmo 46:10)
La vida parece más congestionada y demandante que nunca. ¿Qué dice la Biblia al respecto? El reposo fue idea de Elohim como parte de Su creación. Aún las estaciones descansan, El exigió que se dejara descansar la tierra y así como separó un día para el hombre, separó un año para la tierra. Parece que hay una conexión entre el reposo y vivir en la tierra prometida y recibir Su herencia. “Mi presencia irá contigo y te daré descanso” (Éxodo 33:14). Pero YHVH no solo quiere que reposemos de nuestras labores, sino que reposemos y confiemos en El. Podemos trabajar y trabajar y conseguir cosas, más no descansar. El mundo entiende por descanso, tener vacaciones, para nosotros descansar es buscar a Elohim y en El encontrar el verdadero reposo. Yahushua dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). El verdadero reposo es obedecer sus mandamientos y seguir Su camino. Es temer a Elohim, es reposar y confiar en El por lo que El es, Job dijo: “¿No es tu temor a Dios tu confianza? ¿No es tu esperanza la integridad de tus caminos?” (Job 4:6). Reposemos en El, pues solo YHVH conoce nuestro corazón y sus motivaciones y nos dará el descanso que necesitamos. SHABBAT SHALOM
“¡Cuan hermosas son tus tiendas, oh Jacob, tus habitaciones, oh Israel! (Números 24:5)
El Tabernáculo fue levantado y los hombres en edad de guerra contados. Ahora, se distribuiría el pueblo en el campamento. El Tabernáculo estaría en el centro y los Israelitas estarían alrededor de él, distribuidos por familias y tribus. Tres tribus a cada lado del Tabernáculo. Cada uno sabía cómo debía ser su relación con los demás dentro del campamento. Cada uno sabía cuál era su función dentro de su tribu. Pero lo más importante, cada uno sabía cuál era su lugar con relación al Tabernáculo. La presencia de YHVH era el foco central de todo el campamento. Y así como cada tribu estaba organizada alrededor del Tabernáculo, cada creyente en Yahshua tiene una posición dentro del Cuerpo del Mesías. Cada creyente tiene su lugar, su llamado, su ministerio. Los dones espirituales son dados a cada creyente, para cumplir su llamado dentro del Cuerpo. El Cuerpo del Mesías es regulado supernaturalmente como el campamento de Israel. Con YHVH como el centro de nuestras vidas y todo el pueblo ocupando su lugar dentro del Cuerpo, el enemigo no tiene ninguna oportunidad. No podemos perder de vista nuestro estandarte, debemos marchar o parar a la orden de nuestro comandante, seguros de que el lugar a donde nos lleva es el indicado y allí estaremos seguros.
“Acordaos de la Torah de Moisés mi sirvo, al cual encargue en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel. He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de YHVH, grande y terrible” (Malaquías 4:4-5)
Malaquías fue el último profeta, el que antecedió a los 400 años de silencio. Elohim guardo silencio por 400 años, no hay registro de palabra de YHVH durante todo ese tiempo, pero El hace la promesa de que antes del Día Grande y Terrible de YHVH, enviará al profeta Elías quien hará volver al pueblo a Elohim. Así como la función del sacerdote es la de enseñar la Torah, la del profeta es y será hasta el fin de los tiempos, la de volver al pueblo a Elohim. La función del profeta jamás ha sido la de agorero o adivino, ni de tarotista repartiendo bienes y prosperidad a granel en la congregación, como lo tienen hoy en día. El profeta es enviado para volver al pueblo a Elohim y restaurar la Torah; si el pueblo persiste en su pecado, para advertirle de las consecuencias. Elías volverá aunque su espíritu y unción ya está en acción, miles de creyentes están volviendo a la Torah, están recordando los estatutos dados a Moisés para todos y ahora más que nunca están buscando las raíces hebreas de la fe, y yendo al Mesías con el corazón contrito y humillado, pidiendo perdón por haber abandonado el Camino verdadero y haber creído la mentira que desde tiempos antiguos los escribas y fariseos alteraron y que luego Grecia y Roma torcieron para su propio beneficio. “¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de YHVH está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas” – Jeremías 8:8. “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a YHVH” – Lamentaciones 3:40. Miremos si hemos permitido que tradiciones y doctrinas de hombres contaminen nuestra fe, y limpiemos nuestro corazón de toda esa levadura y volvamos a la Torah de Moisés, al Camino trazado por YHVH para Su pueblo.
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