Nuestro Padre Celestial nos atrae con cuerdas de amor, pero… ¡Cuánto luchamos contra ellas! Como el pez lucha por permanecer en el agua, así nosotros muchas veces luchamos por permanecer en el mundo, no queremos salir de Egipto y en esas pocas veces que vamos a El y experimentamos cambios, no siempre reconocemos que ha sido Su amor y misericordia lo que nos ha sanado. Somos lentos para reconocer ese jalón en nuestro corazón.
No hay nada más maravilloso que amar lo que uno hace, disfrutar de la obra de nuestras manos, y más cuando vemos que todo funciona perfectamente. Podemos llenar nuestra vida de actividades y sin embargo no estar haciendo lo que YHVH quiere que hagamos.
Los restauradores de pinturas algunas veces experimentan la emoción de descubrir que hay una segunda pintura debajo de la que intentan restaurar. La pintura original ha sido cubierta y oculta a la vista por muchos años. Nuestras vidas pueden ser algo así algunas veces.
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