Por lo regular cuando experimentamos tormentas o inundaciones en la vida, nos atemorizamos. Pero, la vida siempre traerá tales eventos, nadie está exento de ellos. Los experimentamos en nuestras relaciones, nuestra salud, en el trabajo en las iglesias y comunidades, como también en la situación mundial hoy día.
Cuando consideramos la cantidad de promesas que hay en las Escrituras para la humanidad, para Su pueblo, es asombroso solo pensar que ninguna de ellas ha sido olvidad o revocada.
La Biblia constantemente nos exhorta a andar por los caminos del Señor. Hoy nos exhorta a chequear el camino por donde andamos, porque no requiere de mucho para desviarnos. Una pequeña arena puede lastimarnos los pies e impedirnos caminar bien. Un pequeño hueco en el camino, puede hacernos caer.
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