“Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero” (Mateo 13:30)
Yahshua está explicando la siega de los últimos tiempos. Y vimos que entre la Fiesta de Yom Teruah o Trompetas y el día de Yom Kippur, hay diez días de arrepentimiento. Yom Teruah es una sombra o imagen de la segunda venida del Mesías, seguida del juicio de Elohim sobre el mundo. Es durante esos días que el pueblo de Israel hace una introspección de su comportamiento, se arrepiente y pide perdón esperando que su nombre sea escrito en el “Libro de la Vida”. La Fiesta de Yom Teruah no es una Fiesta de peregrinaje. Los Israelitas no tenían que ir a Jerusalén para esta fiesta, pero debían de estar listos donde estuvieran para que tan pronto asomara la luna, celebraran la Fiesta a son de trompetas. En esos diez días siguientes podían trabajar y por lo regular se dedicaban a escoger y separar el trigo de la cizaña, a amontonar la cizaña que sería quemada el último día justo antes de empezar el día de Yom Kippur. Mateo 24:31 – “Y enviará sus ángeles con gran voz de Trompeta, y juntará a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta otro”. Oremos para que estos días antes a Yom Kippur, sean de más comunión con nuestro amado Mesías. Que seamos hallados como trigo fino, listo para ser puesto al servicio del Rey.
“Su benignidad te guía al arrepentimiento” (Romanos 2:4b)
Entender la bondad y el amor de Elohim, nos guía al auto-respeto y nos da sentido de dignidad. Pero también obra a la inversa, si te consideras insignificante, y tienes una auto-estima baja, tiendes a considerar a Elohim de igual manera. Como veas a Elohim, así te ves tú, y como te ves tú, así ves a Elohim. El arrepentimiento implica un encuentro con Elohim revelado de la forma más amorosa y bondadosa. El no nos ama a la distancia, ni nos llama a unirnos a El como segunda opción para nuestra vida. El arrepentimiento o Teshuvah, es la respuesta a Su llamado. Y El demanda que en respuesta a ese llamado, estemos dispuestos a morir y separarnos para El, porque sabe que amar otras cosas o personas más que a El, nos lleva a la oscuridad, a una vida de caos. Un arrepentimiento genuino cambia tu vida para siempre. Es un acto de profundo de respeto a Elohim y a su obra redentora a través de Yahshua. Elohim llega hasta ti allí donde estás en tu estado, hasta las cenizas de tu muerte y te dice: ¡VIVE!
“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Elohim en Él” (2Corintios 5:21)
Como creyentes en el Mesías, nosotros sostenemos que el juicio ha llegado y se ha hecho justicia a través del sacrificio de Yahshua. El es ambos, el Cordero perfecto y el Sumo Sacerdote que efectúa los sacrificios el día de Yom Kippur. Yahshua es la propiciación y expiación por nuestros pecados. Aquellos que creemos que Yahshua ha hecho expiación por nosotros delante de YHVH, somos declarados Tzaddikim – justos, y nuestros nombres han sido escritos y sellados en el “Libro de la Vida”. Entendemos que no somos aceptos a los ojos de YHVH por nuestras obras, pero también somos conscientes que no tenemos excusa para no hacerlas como fruto de nuestra nueva vida. Yahshua es el ejemplo a seguir en el cumplimiento de la Torah, no la excusa para evadirla. “No todo el que dice: Adonai, Adonai, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” – Mateo 7:21. Todos compareceremos ante el tribunal del Mesías, y la obra de cada uno será manifiesta. La vida es una constante prueba, cada momento es irrepetible y de toda palabra ociosa daremos cuenta a Dios – Mateo 12:36.