¡Que grandioso es el poder del amor! Ha conquistado reinos, ha cruzado océanos, ha inspirado cientos de libros, ha motivado grandes sacrificios. Estoy hablando del amor, no del sentimiento egocéntrico que muchos llaman amor y que solo está centrado en: te amo si me amas, te respeto si tú también lo haces y si me abandonas lo pagarás. Hablo del amor que protege, que guía, que da, que soporta, que espera. Hablo del amor que da fuerzas a un padre o madre para entender que hay lecciones que sus hijos solo pueden aprender en el piso y en vez de rescatarlo, lo dejan allí para que YHVH lo levante. Hablo del amor que espera pacientemente a que ese ser que tanto ama, comprenda la verdad y entienda los peligros de vivir alejado de ella. Hablo del amor de Elohim, pero no del que tanta gente tergiversa creyendo que solo se manifiesta sacándolos de problemas o supliendo sus necesidades, sino del amor de Elohim que permite tribulaciones en la vida de sus hijos para enseñarles lecciones de vida que harán de él un ciudadano digno del Reino. Hablo del amor de YHVH, expresado a través de Yahshua, propiciando un camino de regreso al ceno de nuestro verdadero hogar con El. Shabbat Shalom
El viaje lejos de Elohim empieza con un simple deseo. Tal vez de vivir como cualquier otro ciudadano del sistema que no observa los parámetros de YHVH, tal vez la ambición por cosas materiales y la forma de obtenerlas, o una relación fuera de la voluntad de YHVH, etc., hay miles de caminos pero cualquiera que tomes, te llevará a comer con los cerdos. Satanás no pierde el tiempo y cuando uno de los hijos de YHVH, decide retar los parámetros del Padre, él lo lleva a extremos y allí entonces, notará la diferencia entre vivir en el redil o en una porqueriza. En la tradición rabínica hay cientos de historias, y una de ellas con relación a Salomón y sus muchas mujeres es que en su sabiduría, Salomón había entendido que podía tener muchas esposas siempre y cuando estas no lo apartaran de Elohim. Tal vez fue muy sabio, pero espiritualmente no entendió que no se puede vivir en un basurero sin ensuciarse, y por supuesto, la mugre en la que vivió, terminó apartándolo de Elohim. No pienses que puedes irte lejos de YHVH y no sufrir las consecuencias. La paz interior será lo primero que pierdas.
Todos en algún momento de la vida hemos experimentado el abandono cuando más hemos necesitado esa persona o personas. Puede haber sido el esposo(a), el mejor amigo, el compañero de trabajo, la familia, etc., y no hemos podido percibir la maravillosa intervención divina y su constante compañía por enfocarnos en la autocompasión y en los sentimientos negativos hacía aquellos que nos han abandonado. Es necesario entender que como humanos todos fallamos y a veces esa persona o esas personas, ni siquiera percibieron nuestra necesidad. Nuestra confianza debe estar centrada en YHVH, El nunca nos falla ni nos abandona. Cuando nuestra relación con YHVH es sana y continua, podemos ver su mano de poder en todo a nuestro alrededor, su fortaleza en nosotros en evidente y nuestra dependencia de Él, nos permite acceder a todos los recursos del cielo. Podemos pasar por situaciones verdaderamente difíciles sin el apoyo de los demás, pero jamás podremos pasar por esas dificultades y salir victoriosos sin YHVH.
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