Estas palabras del profeta Eliseo son para nosotros hoy. La Torah dice que debemos ser perfectos delante de Elohim – “Perfectos serás delante de YHVH tu Elohim” – Deuteronomio 18:13. La palabra “perfecto” en Hebreo es “Tamin” = completo – verdadero – integro. En nuestra relación con YHVH, Tamin es estar comprometidos, totalmente dedicados, caminar con El en Su Torah. El Salmo 119:1 dice “Bienaventurados los perfectos (Tamin) de camino, los que andan en la Torah de YHVH”. O sea que, la única forma para ser íntegros, completos, es andando en la Torah, viviendo la Torah, haciendo la voluntad de YHVH. Claudicar entre dos pensamientos es ser de doble ánimo. La persona de doble ánimo tiene el alma dividida en dos y ambas partes quieren hacer su propia voluntad totalmente diferente la una de la otra. ¿Cuándo tiempo se puede vivir en esta condición? La persona de doble ánimo siempre está desorientada, nunca puede tomar decisiones porque su mente vive confusa, vive en una tormenta espiritual. El único antídoto para esta condición está en la Torah – “Acercaos a Elohim, y El se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” – Santiago 4:8.
Según algunos sabios, los eventos del pasado no están grabados en piedra y nuestra relación con ellos puede cambiar. No tenemos porque vivir nuestra vida con los traumas o amarguras del pasado. Teshuvá también significa apartar todo aquello negativo del pasado, aquellas cosas o eventos de nuestra niñez que nos marcaron negativamente, y crecer. El amor del Padre transforma todos los aspectos de nuestra vida, desde la cuna hasta la tumba. El está presente allí donde lo dejamos cuando nos apartamos. Es imperativo volver, regresar al Camino, perdonarnos, perdonar y pedir perdón. Para muchos volver es difícil, aun creen que imposible, pero con YHVH todo es posible, aun el milagro de cambiar un corazón de piedra por uno de carne. Perdonar es la forma de liberarnos de aquello que nos tiene atados. Es dejar ir el dolor del pasado y hallar el valor para continuar. Solo cuando renunciamos a nuestra herida, podemos seguir adelante creciendo espiritualmente. La fe y el perdón están íntimamente ligados. Pidamos que YHVH renueve nuestra mente para que podamos discernir Su voluntad, que nos ayude a permanecer en El – “Vuélvenos, oh YHVH, a ti, y nos volveremos; renueva nuestros días como al principio” – Lamentaciones 5:21
Es muy importante hacernos un auto-examen y analizar nuestra vida delante de YHVH. El proceso no es fácil, ser honestos con nosotros mismos no es algo que hagamos con frecuencia, reconocer, admitir que somos: envidiosos, celosos, mal pensados, intolerantes, mentirosos, etc., no es fácil. Por lo regular buscamos un chivo expiatorio y justificamos nuestras acciones con motivos sanos como: no fue mi intensión, solo quería ayudar, me malinterpretaron, etc. Pero el principal motivo del Teshuvá (arrepentimiento) es traernos sanidad por la opresión de nuestros pecados – y no me diga que usted no peca – “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque” – Eclesiastés 7:20. Recordemos que las zorras pequeñas son las más sutiles. Alguien dijo que los pecados son como las posesiones que nos cuesta tanto dejar, pero tenemos que abandonar todo aquello que daña nuestra relación con YHVH. Por lo regular solo llegamos al punto del abandono, cuando somos afligidos – “Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tu Torah” – Salmo 119:71. Yo digo que las aflicciones son “carrozas de YHVH portadoras de bendiciones”, “regalos mal envueltos” enviados por el Padre con el único propósito de acercarnos más a Él y mostrarnos Su gloria. Si oyes hoy Su voz, no endurezcas tu corazón.
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