La libertad es una de las más preciosas posesiones el ser humano puede tener. Patrick Henry dijo: “Dame libertad o dame la muerte”. Porque cuando no somos libres estamos muertos. No somos seres puramente físicos, somos seres espirituales también y hay muchos en el mundo que aún siendo libres físicamente, estás presos o esclavos espiritualmente. Yahushua dijo: “Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34). Los hábitos forman el estilo de vida, y muchos de ellos aparentemente sanos pueden llegar a desarrollar estilos de vida malos, lejos de los parámetros de Elohim, como la búsqueda de poder, de dinero, las relaciones, etc. Por lo regular los malos hábitos empiezan de una forma sutil, aparentemente se están supliendo las necesidades o es un inocente deseo, pero rápidamente eso tan inocente se convierte en una atadura que controla la vida. Las personas con este problema por lo general expresan que pueden parar cuando quieran, pero están engañadas, aun el exceso de trabajo cuando se convierte en un hábito es duro de romper. Miremos con honestidad las motivaciones en nuestra vida, si hay algún hábito, emoción o sueño que nos posea, vamos a Yahushua, solo Él puede romperlo y hacernos libres.
¿Alguna vez te has sentido contra la pared como si todo estuviera en contra tuyo, cuando nada sale bien? ¿No has pensado que puede ser YHVH quien esté orquestando todas las circunstancias? No, imposible, dirás: YHVH me protegería de todo esto. Pero las Escrituras están llenas de ejemplos donde Elohim usa las dificultades para edificarnos y fortalecernos. Abraham, José, Moisés, Job, Daniel… la lista es interminable. Todos ellos pasaron por tribulaciones que tal vez ni tu ni yo seriamos capaces de soportar hoy en día, y las Escrituras nos relatan cómo contra todo pronóstico, ellos permanecieron creyendo, sostenidos como viendo al Invisible (Hebreos 11:27). Es fácil confiar en Elohim cuando todo sale bien, pero El algunas veces sacude nuestra vida y comodidad y las falsas seguridades son removidas para mostrarnos que El es nuestra única fuente de fortaleza. Cuando todo parece estar en contra, no pienses que YHVH te ha abandonado. Tu dinero, éxito, amigos, familia, todos pueden desaparecer, de todas maneras ellos no pelearían la batalla por ti, solo mantén tus ojos fijos en El, cuando todo haya fallado, te sorprenderás de lo que tu Padre Celestial hará por ti.
Todos queremos crecer y madurar espiritualmente, y creemos que el proceso es sencillo, que solo leyendo la Torah, orando, asistiendo a cuanta reunión se hace, o participando de toda actividad podemos llegar a madurar, pero la forma como Dios madura a sus hijos es totalmente diferente, es a través del quebrantamiento. “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo, pero si muere lleva mucho fruto” (Juan 12:24). Este versículo explica más claramente el proceso. Pero como nadie muere voluntariamente a todo aquello que le impide crecer, como nos gusta aferrarnos a todo aquello que nos da placer, relaciones no sanas, pereza, el camino de menor resistencia, etc., Dios lo hace. El coge aquellas áreas en las cuales no somos sumisos, arregla las circunstancias, selecciona las herramientas para quebrantar nuestra autosuficiencia y controla el tiempo y la presión de esas circunstancia hasta producir el fruto deseado en nosotros y llevarnos a Él. Si nos resistimos al quebrantamiento, El nos deja solos. El quebrantamiento duele, pero duele más no ser quebrantado. No nos distraigamos con placeres temporales, dejemos que El Padre nos quebrante y nos lleve a donde El quiera.
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