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Gota de Amor - Septiembre 14/2014

“Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro.  En su angustia me buscarán” (Oseas 5:15)

 

La frase “hester panim” significa “esconder el rostro”.  Se usa frecuentemente cuando se estudia el libro de Ester, donde el nombre de YHVH no aparece ni una sola vez, sin embargo Su Divina presencia es evidente al ver el fin de la historia.  En este sentido, hester panim, es como el sol en un día nubado que no se puede ver, pero sabemos que ahí está.  Igualmente el cuidado providencial de YHVH por nosotros, está activo todo el tiempo, lo percibamos o no.  En los últimos días de la vida de Moisés, YHVH le dijo: “He aquí, tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de ella; y me dejará, e invalidará mi  pacto que he concertado con él; y se encenderá mi furor contra él en aquel día; y los abandonaré, y esconderé de ellos mi rostro…” – Deuteronomio 31:16-17.  YHVH solo esconde de nosotros su rostro, cuando persistimos en violar Su Torah.  Hacer lo malo nos priva de Su presencia.  En otras palabras, YHVH se aparta de nosotros porque nosotros nos apartamos primero de Él.  ¡Acercaos a YHVH, y Él se acercará a vosotros!” – Santiago 4:8.

 

Gota de Amor - Septiembre 13/2014

“Examíname, oh Elohim, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis  pensamientos; y ve si hay en mí camino de  perversidad, y guíame en el camino eterno” (Salmo 139:23-24)

 

Estamos en un viaje espiritual, escribiendo el “libro de nuestra vida”.  Para ayudarnos a escribir este libro, los sabios hebreos decidieron que el mes sexto, previo a la Fiesta de “Yom Kippur” o “Día de la Expiación”, fuera dedicado a “Cheshbon hanefesh” (Examinar nuestra alma).  Es decir, a hacer un honesto examen sobre nuestro comportamiento.  Tomarnos el tiempo de revisar nuestra vida.  A preguntarnos si ¿estamos donde debemos estar y si somos lo que debemos ser de acuerdo a la voluntad de YHVH?  Debemos empezar por pedirle a YHVH valor y fortaleza para enfrentarnos a nuestra propia realidad.  No es fácil aceptar que hemos hecho, pensado o permitido cosas en nuestra vida que no glorifiquen al Padre.  Pero desnudar nuestra alma delante de la Divina Presencia, trae libertad y gozo.  Si pecamos contra YHVH, confesarle nuestro pecado y pedirle perdón.  Si pecamos contra un hermano (a), reconocerlo y pedir perdón.  Finalmente, si pecamos contra nosotros mismos, admitir que hemos dañado nuestra vida y perdonarnos a nosotros mismos.  ¡Shabbat Shalom!

 

Gota de Amor - Septiembre 12/2014

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13)

 

El pecado no es el resultado de no entender lo que es correcto, sino la falta de voluntad para entenderlo, por consiguiente, pecado es rechazar hacer lo correcto.  Pecado no es el resultado de la ignorancia, sino rebelión.  Es un asunto de la voluntad, del corazón de los deseos ocultos del alma.  Si una persona rehúsa aceptar y confesar su condición de pecador, la salvación para dicha persona es inasequible, ya que YHVH no puede salvar un alma que no acepta la necesitad que tiene de un Salvador.  La persona que encubre sus pecados, ya sea por pura y simple negación del hecho o auto-engañándose con absurdas explicaciones, no prospera espiritualmente, porque no está viviendo la Torah, no vive la realidad que YHVH tiene para ella, vive una mentira.  Solo la persona que viene a la Luz (Yahushua), que reconoce la verdad de su condición, y desea ser libre de las ataduras del pecado, recibe misericordia.  La ira de YHVH sobre el pecado, no se aplaca cuando el pecado es minimizado, excusado o racionalizado, ya que el pecado es una ofensa contra YHVH, viola Su Torah y dicho acto crea una brecha en la relación entre YHVH y dicha persona.  

 

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