Leonardo da Vinci, famoso pintor, poeta, ingeniero, arquitecto, etc., una vez dijo: “De vez en cuando, tomate un descanso y cuando regreses a tu trabajo, tu juicio será más preciso, ya que permanecer constantemente trabajando te hace perder el poder del juicio”. ¿Diríamos que fue un sabio por descubrir este principio? No, simplemente entendió el principio divino del Reposo. YHVH conoce al hombre que creó, y le dio el reposo – Shabbat – para que se retirara de sus labores, y pasara tiempo en Su presencia. El Reposo de YHVH, nos lleva a estar en quietud delante de Él. El quiere revelarnos Su Torah, Su voluntad. Quiere darnos un verdadero descanso de nuestras labores y preocupaciones, quiere refrescar nuestro espíritu y llenar todo vació que el contacto con el sistema nos deja. Solo seamos obedientes a Su llamado y disfrutemos de este día maravilloso que nos ha dado para estar con Él. ¡Shabbat Shalom!
El obstáculo número uno para que el hombre viva a plenitud, es su incapacidad de vivir el presente. Siempre está viviendo en dos tiempos irreales; el pasado que le gustaría cambiarlo y volver a vivirlo, y el futuro que lo angustia por la incertidumbre que éste le representa. Pero ninguno de esos dos tiempos puede ser alterado o predicho por el hombre, ambos están en las manos de Elohim. El pasado ya pasó, bueno o malo, dele gracias a YHVH y aprende de él; el futuro le pertenece a YHVH y a su tiempo, lo pondrá en tus manos y te dará la sabiduría para vivirlo guiado por El. Lo único que te pertenece es hoy, vívelo a plenitud, aprovechando cada minuto porque es un regalo de Elohim.
La misericordia se entiende mejor cuando hemos tenido necesidad no solo de darla sino de recibirla. Es un regalo maravilloso, pero difícil de dar cuando hemos sido ofendidos. Nuestra naturaleza humana lucha y no está dispuesta a darla, no es fácil perdonar. Pero cuando nos encontramos en la posición opuesta y hemos sido los ofensores y necesitamos de ese perdón, podemos darnos cuenta del precio tan alto que tiene semejante regalo. No es lo mismo dar que pedir, pero con relación a las ofensas y el perdón, tanto el perdonar como el pedir perdón, es igualmente doloroso y difícil. Necesitamos que el Ruaj Hakoddesh nos revele y enseñe el maravilloso secreto que hay en dar o pedir perdón, los beneficios son innumerables. Cuando hay amargura en nuestro corazón causada por ofensas o cuando el orgullo nos impide aceptar que hemos ofendido, todo nuestro ser es afectado, sutilmente, sin darnos cuenta, empezamos a sufrir física, moral y espiritualmente y lo que el perdón hace, es traer sanidad total a nuestro ser.
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