En la década de 1940, el mundo peleó contra el mal más grande que jamás había visto, Adolfo Hitler y su terrible régimen. En medio de la guerra Winston Churchill dijo: “…continuaremos hasta el final… lucharemos en los mares y los océanos… defenderemos nuestra isla cueste lo que cueste… lucharemos en los campos y en las calles… nunca nos rendiremos”. Hoy nosotros debemos armarnos del mismo valor e igualmente decir: nunca nos rendiremos. El enemigo de nuestra alma, Satanás, sabe que su tiempo es corto y está desatando una guerra sin precedentes contra los santos en todo el mundo. Enfrentémonos contra el enemigo y reclamemos la victoria que ya tenemos en nuestro Adonai, Yahushua. Recordemos que la victoria es nuestra y caminemos en ella. “Mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo” – 1 Juan 4:4.
Moisés fue usado de una manera sorprendente por YHVH, sin embargo, todos sabemos que tenía limitaciones. Aún así, fue el vaso a través del cual YHVH obró para llevar a cabo las plagas de Egipto, dividir el mar y milagrosamente alimentar a los hijos de Israel durante 40 años por el desierto. No me alcanzo a imaginar lo que Josué estaba pensando, ser el sucesor de Moisés no iba a ser fácil, pero YHVH viene y lo fortalece “como estuve con Moisés, estaré contigo”. Esas palabras son también para nosotros hoy en día, ¿sabes por qué? Todos los hombres y mujeres que han hecho grandes cosas para YHVH, han sido hombres y mujeres ordinarios con un GRAN Elohim. El mismo Elohim que caminó con Moisés, Elías, Daniel y toda esa nube de grandes testigos de la gloria de YHVH, está con nosotros hoy. No temamos, Elohim está con nosotros y nunca nos dejará ni nos desamparará. YHVH siempre hace obras maravillosas a través de gente ordinaria. ¡Hay mucho por hacer!
Ser siervos de Elohim implica que vamos a vivir bajo Sus parámetros, y que nuestras prioridades serán determinadas por ellos y no por los parámetros del mundo. Los dos son incompatibles. En el mundo o sistema, se vive de acuerdo a los deseos de la carne, indulgente con todo lo material, promoviendo la auto-gratificación, siguiendo la corriente del mundo la cual proclama que cada uno es el centro de su universo y puede decidir lo que es bueno o malo. Nuestro Mesías nos dice todo lo contrario, El nos manda a poner a Elohim primero y nosotros de último, nos dice que debemos amarlo con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con toda nuestra alma. Es como enlistarnos en el ejército, todo soldado debe ser entrenado, así también para ser siervos de Elohim debemos entrenarnos espiritualmente. Y sabremos que nos estamos fortaleciendo espiritualmente cuando seamos menos atraídos por las cosas del mundo, cuando empecemos a comprender más profundamente verdades de la Torah y a aplicarlas a nuestra vida, cuando nuestro discernimiento espiritual sea más agudo y distingamos claramente ideas y comportamientos justos. Cuando obedecer a Elohim sea nuestra prioridad.
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