No podemos describir la vida del creyente como una “cuna de rosas”. Las Escrituras claramente dice que tendremos luchas y solo podemos obtener la victoria con la fortaleza que Elohim nos da. Es esencial entender que para poder fortalecernos en YHVH, necesitamos conocerlo íntimamente a través de Su Torah, conocer Su carácter, Sus caminos y vivir una vida de obediencia a sus mandamientos. Para fortalecernos en El, no podemos confiar en nuestra propia prudencia. La gente más fuerte es aquella que reconoce que es débil en sus propias fuerzas y que solo la fortaleza que proviene de YHVH le da la victoria. Ahora, tomar la armadura de Elohim, no es algo que nos ponemos y quitamos constantemente. La armadura es en sí, el carácter, el estilo de vida del creyente. La justicia, verdad, paz, fe son parte integral de nuestro caminar con Elohim. La Torah de YHVH es la base sobre la cual construimos nuestra vida. Vivimos en un campo de batalla, el creyente en Yahshua siempre va a tener conflicto y persecución, pero una vida de consagración, obediencia y relación íntima con YHVH, lo mantendrá firme y podrá resistir cualquier ataque del enemigo.
Jeremías le estaba hablando a un pueblo que había perdido el camino y para quien había poca esperanza no solo porque lo había perdido, sino porque no estaba interesado en encontrarlo; preferían seguir su propio camino aunque los llevara al desastre. Vivimos en un mundo de relativismo donde lo que nos parece bien lo hacemos, es decir no hay absolutos. Por consiguiente, es muy fácil perder el camino y ni siquiera darnos cuenta. Cuando viajamos a algún sitio, es necesario seguir las flechas que nos indican la dirección, pero si alguien tuerce la flecha, terminamos en el lugar equivocado, así que la única forma de volver al camino, es con un mapa. En nuestra vida, a veces encontramos encrucijadas donde tenemos que evaluar, si perdimos el camino. En esos momentos la Torah es el único mapa confiable y el Ruaj Hakoddesh es la brújula que nos señala hacia dónde ir. La Escritura nos dice que busquemos el buen camino y andemos por él. Tal vez no sea fácil hacerlo, pero estamos seguros en él porque no caminamos solos, Yahshua va con nosotros. El camino de Elohim es verdadero y no cambia. No hay lugar para transigir y tal vez no sea el camino que nos agrade, pero es el camino que caminó Yahshua cuando hizo la voluntad del Padre. El ha prometido que allí encontraremos descanso para nuestra alma.
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