Para muchos, seguir a YHVH exige dejar atrás demasiadas cosas. Muchos creen que tenemos que privarnos de tantas cosas buenas que el mundo ofrece y que tenemos que seguir un montón de reglas que oprimen y quitan la libertad. Pero ya vimos que para el pueblo recibir la Torah, primero tuvo que ser libre. Libre de la esclavitud del hombre. La verdadera libertad está basada en la observancia de la Torah. Todas aquellas cosas de las que debemos privarnos y que aparentemente son tan buenas, son las que al final esclavizan. El Sinaí fue el lugar donde recibimos, no donde se nos exigió dejar. El Sinaí fue el lugar donde la presencia de Hashem se manifestó. Fue el lugar de bendición donde el agua fluyó de la roca y donde el maná cayó del cielo. Fue el lugar donde nadie tenía que preocuparse por el mañana. Muchos niños nacieron al pie del monte, muchas bodas se celebraron y muchos fueron enterrados en los alrededores. Sinaí fue el lugar de preparación, donde recibimos el Ketubah, el compromiso matrimonial con YHVH, donde Hashem prometió ser un esposo fiel y cuidar de nosotros. Fue el lugar donde se nos dijo para donde íbamos y donde se nos dieron las instrucciones para el camino. Fue el lugar donde YHVH nos separó para El, donde nos hizo una nación. A partir del Sinaí, a partir del momento en que recibos la Torah, entendemos el plan de redención, entendemos la obra de nuestro Mesías Yahushua. Debemos llegar a ese estado de separación exigido por Hashem, para poder ser vasijas que reflejen Su gloria. Solo entonces, comprenderemos el propósito de nuestra vida.
Este es el Nuevo Pacto (Jeremías 31:31 y 33). No existe un Antiguo Pacto obsoleto y echado a la basura, (“Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio” (1 Juan 2:7). Lo que hizo al Antiguo Pacto imposible en determinado momento no fueron los estatutos, mandamientos y preceptos de Elohim ,sino el corazón del hombre. Elohim es el mismo ayer, hoy y por los siglos, e igualmente lo es Su Palabra, Sus mandamientos, Sus condiciones. Ahora no tenemos excusa, Elohim en Su misericordia cambia el corazón de piedra por un corazón de carne, a todo aquel que se lo permita, pone dentro de él Su Espíritu (Ruaj) y ya no podrá decir que vivir bajo los parámetros de Elohim es imposible. Esta es la verdadera Gracia, no la gracia barata que te ofrecen haciéndote creer que una simple oración será tu tiquete de salida del infierno. No, Elohim demanda más. La vida dentro del Reino exige compromiso, y nosotros como ciudadanos del Reino, tenemos deberes y responsabilidades para con Elohim, los demás y nosotros mismos. Nuestro paso por esta tierra viviendo bajo los preceptos de Elohim son un ensayo para cuando nuestro Mesías reine en medio nuestro y este sistema como tal desaparezca y junto con él, sus corruptos líderes y métodos.
El Shabbat, o Reposo, es tal bendición que se observa semanalmente. La palabra Shabbat significa, reposo, parar de trabajar - es el día de reposo que Elohim dio a toda la humanidad. El Mandamiento es bien simple: Usted trabaja seis días, y descansa un día, el séptimo. Usted no juega con las leyes del cielo, el proverbio secular dice “el pájaro no le tira a las escopetas”, Elohim lo dice, usted lo hace. Todos los profetas guardaron el Shabbat (Reposo), Yahushua lo hizo, los apóstoles lo hacían y después de Yahushua resucitar lo siguieron haciendo. Los primeros creyentes lo hicieron, y no hay ni una sola referencia en el Nuevo Testamento que diga que el Mesías Yahushua nos dio en vez del Shabbat el Domingo. El Reposo semanal nos enseña que por un período de 24 horas, usted es libre de la esclavitud del mundo o sistema centrado en lo material. Es un día de descanso; un día para concentrarse en los valores espirituales y para profundizar en su relación con su Creador y su familia. Es un día para sacar un tiempo precioso y estudiar la Torah, para adorar y exaltar la grandeza de nuestro Adonai, los Salmos 149 y 150 nos dicen que alabemos y exaltemos con todo, con cántico, con danza, con nuestras manos, en resumen: que nos gocemos. Isaías 58:13-14 “Si retrajeres del día de Reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de YHVH; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en YHVH; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de YHVH lo ha hablado”. SHABBAT SHALOM PARA TODOS.
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