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Gota de Amor - Mayo 10/2015

“¿Para qué me sirve dice YHVH, la multitud de vuestros sacrificios?... ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?” (Isaías 1:11-12)

 

El libro de Isaías empieza pronunciando un juicio sobre la gente en términos de la rutina diaria de adoración en el Templo. La conexión entre la adoración y vida diaria en el Templo con las relaciones sociales y la vida del creyente, es inquebrantable. Es decir, la adoración no tiene ningún valor si nuestra vida diaria no está conformada a la Torah, si estamos oprimiendo a otros o viviendo una vida incorrecta. Hoy en día, el creyente fácilmente separa estas cosas, la vida en la iglesia, la adoración y todo el ritual involucrado, incluyendo cultos de alabanza, etc., son una cosa, y su vida diaria, social, laboral, emocional, es otra. Isaías en este capítulo 1, nos recuerda que el Elohim de Abraham no reconoce tal separación. La calidad de nuestra adoración como individuos y como comunidad, depende de la calidad de nuestra vida. El Templo y su ministerio, era el centro de la vida judía y su significado espiritual está explicito en todo el recuento de los Evangelios, muchos de los eventos del ministerio del Mesías giran alrededor del Templo. Yahushua vio la condición del corazón del pueblo, a través del Templo – “Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del Templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas… Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre, casa de mercado” – Juan 2:15-16. Nada diferente a hoy en día. Luego predice la destrucción del Templo – “¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada” – Marcos 13:2. Destruir el Templo era destruir la vida misma del pueblo judío, pero como habían hecho del Templo el centro de una vida corrupta y alejada de Elohim, tanto que como dice en Isaías, lo sacrificios eran abominación para YHVH, era necesario destruirlo. “¿Vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos, para seguir haciendo todas estas abominaciones? – Jeremías 7:10. No importa cuánto vayamos al templo, ni cuánto nos postremos y adoremos, todo será abominación a YHVH si nuestra vida no es recta y conforme a la Torah. 

 

Gota de Amor - Mayo 9/2015

“Daré mi Torah en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Elohim, y ellos me serán por pueblo”… “Mas nosotros tenemos la mente del Mesías” (Jeremías 31:33 y 1 Corintios 2:16)

 

La gran pregunta ahora es: ¿De verdad tenemos la mente del Mesías? ¿Somos consientes que Yahushua fue y es Hebreo, vivió como Hebreo, cumplió la Torah y la enseño? Pablo, siendo consciente de que la mentalidad greco-romano, estaba bien lejos de comprender el mensaje del Mesías, insta a los romanos a transformar su pensamiento – “transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Elohim, agradable y perfecta” – Romanos 12:2. Les advierte que ya no pueden seguir pensando como lo hacían antes – “Ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente” – Efesios 4:17. Hay una gran diferencia entre el pensamiento Hebreo y el pensamiento greco-romano u occidental. La forma griega de ver el mundo, es promoviendo las ideas sobre lo físico, lo cual es opuesto a las Escrituras. La forma greco-romana de ver a Elohim es a través de ideas, la forma hebrea es física. Si le digo a uno de ustedes que cierre sus ojos y se imagine a Elohim, inmediatamente me dirá: Elohim es amor, es omnipresente, es omnisciente, es santo, justo… etc. y todo eso es cierto, pero si le hago la misma pregunta a un hebreo, me diría: Elohim es una roca, es fuego consumidor, es escudo, es las alas del águila, la torre fuerte, etc., y de hecho la Escritura está llena de esos sustantivos, pero si buscamos la palabra “omnisciente” no está. Miremos ahora la palabra “fe”, para el occidental fe es lo que cree. Cuando una persona acepta al Mesías como salvador, inmediatamente dicen que es “salvo”. Es decir, la salvación es vista como concedida a aquellos que están de acuerdo con una afirmación teológica o confesión de fe. Lo que la persona cree es más importante que lo que hace. El punto de vista hebreo es diferente; Yahushua no dijo, “por su credo los conocerán, sino por sus frutos”. Cuando Yahushua habla de frutos no está hablando de cuantos has llevado a hacer la confesión de fe, sino a como uno vive, nuestras acciones, en otras palabras: lo que hacemos es el fruto de lo que creemos, por consiguiente, los frutos no el credo es la medida de nuestra fe. ¡Shabbat Shalom!

 

Gota de Amor - Mayo 8/2015

“Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” – Lucas 18:8)

 

Yahushua hace la pregunta como un reto a sus oyentes, sugiriendo que se examinen el corazón para ve si su sistema de fe está construido en la convicción del Ruaj Hakoddesh que revela la Palabra de Elohim, y si obedece completamente convencido. Cuando la gente lee la Palabra de Elohim sin la convicción del Ruaj, de pecado, justicia y juicio (Juan 16:8), está en peligro de perder la fe. Además, aquellos que aceptan la autoridad de los líderes de una iglesia y de teólogos, como superior a la autoridad de la Torah, están cometiendo un grave error. La autoridad de muchas iglesias no necesita la autoridad de Elohim, ellos han construido su propio sistema de fe alejados de la Torah – “Echaran mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio” – Isaías 4:1. Tienen su propia doctrina, comen su propio excremento, solo quieren llevar el nombre del Mesías para ser aceptadas. Son Laodicea, tibios, sin la convicción del Ruaj Hakoddesh que lleva a caminar por la senda antigua. Por eso el Mesías pregunta: “¿hallaré fe en la tierra?”. El mundo se está hundiendo cada día más en una seudo-fe donde cada persona cree como quiere, sigue a Elohim a su manera, y decide que es bien y que es mal por su propia cuenta. El pecado está considerado como anticuado para tanto iluminado que la Biblia llama: “ciegos espirituales”. El engaño y las falsas doctrinas son rampantes hoy en día, nuestra seguridad solo está en la Torah y en Su mano de protección. “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, anda por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la izquierda” – Isaías 30:21.

 

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