YHVH tuvo a Israel por cerca de un año acampando al pie del Monte Sinaí, donde lo preparó para su destino. Allí les dio la Torah, les dio estructura, jerarquía, los organizó no solo para acampar alrededor de Su gloria, sino para marchar en el momento que fuera necesario cambiar de escenario. No dejo cabo suelto, nada quedo a decisión del hombre. A partir del Sinaí, todo sería manejado por YHVH e Israel caminaría por el desierto como el pueblo de YHVH llevado de Su mano. Para que exista una nación, debe haber: una tierra, un pueblo y una constitución. Desde el llamamiento de Abraham, YHVH estaba preparando al pueblo. La tierra ya existía y ahora necesitaba quien la habitara en Su nombre. En el Monte les da la constitución y ahora Israel debía llegar a la tierra y pelear por ella. YHVH se las da como promesa e Israel debía tomar posesión de ella. YHVH advierte al pueblo de que habría guerras, que encontrarían enemigos, pero que en esos momentos recordarán que YHVH estaba con ellos. Hemos aprendido que el viaje de Israel por el desierto es el modelo de nuestro peregrinaje por el mundo, camino a Canaán. Encontramos enemigos, peleamos batallas, aprendemos lecciones en cada parada, y sabemos que YHVH está a nuestro lado llevándonos de Su mano. YHVH nos pide al igual que lo hizo con Israel, no hacer concesiones ni mezclarnos con el enemigo (sistema). Mantenernos separados para El, mantener nuestra identidad como pueblo de YHVH obedeciendo Su Torah y cumpliendo con nuestro llamamiento de mostrarle al mundo Su gloria y llevar a muchos a Su conocimiento.
Solamente los hombres libres pueden recibir la Torah – Erich Fromm. Para ser verdaderamente libre, el hombre debe liberarse del hombre. Elohim tenía que liberar al pueblo de la esclavitud de Egipto para poder llevarlos al Sinaí y entregarles la Torah. En su condición de esclavos sujetos a un poder extraño no podía darle sus Instrucciones. Igualmente hoy, mientras el hombre está sujeto al sistema y sea esclavo de él, no puede recibir las instrucciones de Elohim. Queda excluida la absurda pretensión de que la Torah fue abolida por el Mesías, pues la Torah son las instrucciones que dirigen al hombre, instruyéndolo en el modo de actuar rectamente en las relaciones con Elohim primeramente y luego con los demás. La Fiesta de Shavuot (Pentecostés) está relacionada con la vivencia máxima del pueblo de Israel en el desierto, la revelación de YHVH a su pueblo y la aceptación de la Torah. A partir de ahí, Israel fue un pueblo libre, conocieron al Elohim de sus padres, Abraham, Isaac y Jacob y recibieron su Torah. Por eso Juan dice que el conocimiento de la verdad (Torah) nos hace libres. La libertad necesita de un sistema de leyes (instrucciones) para poder subsistir, de lo contrario la vida se hace imposible. Lo extraño es que hoy en día el hombre se sujeta más fácilmente al sistema que a Elohim, tienen la rara idea de que el sistema los protege y Elohim los subyuga. Un pueblo libre es el que se rige por un código.
Etam significa: “Contemplación” “de ellos” y “rejas arados”. La salvación ilustrada en los cuarenta años por el desierto, está disponible para todo aquel que crea y obedezca. Es un llamado al corazón para tomar el camino del desierto y guiado por el amoroso Padre Celestial, ir a ese lugar de aparente soledad y aridez y aprender a oír Su voz y seguir Su Torah sin discutir ni pelear contra Quien quiere llevarnos a la Tierra que fluye leche y miel. En Etam, Israel debe evaluar su llamado a seguir a Elohim, desprovisto de su auto-protección y auto-preservación o dependencia de su opresor (Egipto), y seguir por fe a Elohim. Nosotros, igualmente, tenemos la oportunidad en Etam de evaluar y decidir si queremos seguir aferrados al sistema y sus caminos, o seguir a Elohim sin contemplar más las ataduras de Egipto. Debemos tener presente, que durante el peregrinaje, muchas veces vamos a creer que los métodos del sistema son más seguros, pero solo la fe puesta en nuestro Adonai, nos sostendrá y dará la seguridad de que es mejor caminar por el desierto con YHVH, que dormir en cama blanda, pero de esclavitud. En Etam Israel contempló lo que dejaba y fijó sus ojos en el futuro que tenía con YHVH. Si no rendimos nuestra voluntad completamente a YHVH, nos quedamos estancados en Etam. Es allí donde nuestras espadas (propias armas) son transformadas en rejas de arado – Isaías 2:4.
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