El Shabbat, o Reposo, es tal bendición que se observa semanalmente. La palabra Shabbat significa, reposo, parar de trabajar - es el día de reposo que Elohim dio a toda la humanidad. El Mandamiento es bien simple: Usted trabaja seis días, y descansa un día, el séptimo. Usted no juega con las leyes del cielo, el proverbio secular dice “el pájaro no le tira a las escopetas”, Elohim lo dice, usted lo hace. Todos los profetas guardaron el Shabbat (Reposo), Yahushua lo hizo, los apóstoles lo hacían y después de Yahushua resucitar lo siguieron haciendo. Los primeros creyentes lo hicieron, y no hay ni una sola referencia en el Nuevo Testamento que diga que el Mesías Yahushua nos dio en vez del Shabbat el Domingo. El Reposo semanal nos enseña que por un período de 24 horas, usted es libre de la esclavitud del mundo o sistema centrado en lo material. Es un día de descanso; un día para concentrarse en los valores espirituales y para profundizar en su relación con su Creador y su familia. Es un día para sacar un tiempo precioso y estudiar la Torah, para adorar y exaltar la grandeza de nuestro Adonai, los Salmos 149 y 150 nos dicen que alabemos y exaltemos con todo, con cántico, con danza, con nuestras manos, en resumen: que nos gocemos. Isaías 58:13-14 “Si retrajeres del día de Reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de YHVH; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en YHVH; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de YHVH lo ha hablado”. SHABBAT SHALOM PARA TODOS.
Contra todo pronóstico, cuando todos los enemigos de Israel creían que lo habían destruido por completo, surge la Mano de Elohim de nuevo para rescatar a Su pueblo y en un día, Israel vuelve a ser nación – Mayo 15, 1948. Sin embargo no es un día de regocijo para el pueblo árabe. Ellos llaman a este día el “Día Nakba” o día de la catástrofe del renacimiento de Israel. Pero fue una profecía cumplida. Israel y Judá fueron llevados cautivos por no obedecer las instrucciones de YHVH – 2Reyes 17. La Escritura también dice cuanto tiempo iban a estar fuera de su tierra. “Y si aún con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados” – Levítico 26:18, 21, 24, 28. Babilonia empezó a invadir a Israel en el año 605 A.C. Invadió y destruyó el templo en el año 586 A.C. Quedó un remanente con Jeremías que en el año 572 escaparon a Egipto. El principio de un día por año lo encontramos en Números 14:34 – “…un año por cada día; y conoceréis mi castigo”. 1 año = 360 días x 7 = 2.520 – 572 (año en que salieron de su tierra) = 1.948. El 14 de Mayo de 1948 nació Israel, fue oficializado el día 15. “Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán” – Jeremías 23:3. “Los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho YHVH Elohim tuyo” – Amos 9:15
Antes que Elohim creara al hombre, primero preparó para él un mundo lleno de cosas útiles y agradables para su deleite y gozo. Fueron hechas para el hombre, pero debían permanecer como cosas externas a él, muy profundo en su corazón había un santuario donde solo Elohim podía entrar. Dentro de él estaba YHVH y era quien gobernaba su vida. Pero el pecado complicó las cosas e hizo que aquellos regalos y bendiciones, se convirtieran en su ruina. Nuestro dolor empezó cuando Elohim fue echado fuera de Su santuario (corazón) y se le permitió a todas esas cosas que habían sido creadas para uso del hombre, entrar en el corazón y tomar el lugar de Elohim. El hombre por naturaleza ya no tiene paz en su corazón porque YHVH ya no es el centro de él. Ahora son las cosas y la ambición por acumularlas lo que gobierna al hombre. Esta no es una simple metamorfosis, es un minucioso análisis de nuestra realidad espiritual. Muy dentro del corazón hay raíces de una vida caída cuya naturaleza es poseer y poseer. Desea cosas con pasión y los pronombres “mi” y “mío” suenan inofensivos, pero su uso constante y universal es muy significativo. Expresan la verdadera naturaleza adámica del hombre. Son el síntoma más visible de nuestra enfermedad. Las cosas se han vuelto tan necesarias, que lo que una vez fueron regalos de Elohim, se han convertido en nuestro elohim. Han tomado Su lugar. Mientras más posee el hombre, mas teme perder y recordemos que aquello que tememos perder, ese es nuestro dios.
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