De acuerdo al pensamiento hebreo, todo lo que ha pasado y que está por pasar siempre será explicado desde el comienzo. Isaías lo explica claramente y nos muestra que Elohim no ha dejado ningún cabo suelto, nadie puede decir que no sabía. Nadie puede decir que no hubo profeta. El libro de Éxodo no es solo un recuento histórico, también es precursor profético del regreso del Mesías, incluyendo la redención para su pueblo y el patrón o guía dada por Elohim para que su pueblo caminara por su Camino sin tropezar ni perderse hasta regresar a Él. La Escritura dice que el pueblo que conoce a Moisés, conocerá al Mesías – “Si creyereis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras” – Juan 5:46-47. El pueblo que conoce lo por venir, ansiará Su regreso, no temerá, estará animado porque ha estudiado el futuro desde el comienzo, sabe lo que viene y se prepara. El libro de Apocalipsis es un reflejo del libro de Éxodo; la historia del Éxodo es una lección importante para estudiar hoy, ya que contiene la revelación del mañana. El cómo prepararnos para el regreso del Mesías, está moldeado en las palabras de Moisés. Egipto está activo con todos sus dioses hoy más que nunca, la esclavitud no es flagelo del pasado, solo ha cambiado de verdugo, faraón tomo forma de: ambición, fama, poder, dinero, sexo, impunidad. La oscuridad es la misma. “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay Nuevo debajo del sol” – Eclesiastés 1:9. El hombre igual que antes, sigue ignorando a Elohim y creyendo que puede vivir sin Él, que puede violar sus mandamientos sin consecuencias. “Les escribí las grandezas de mi Torah, y fueron tenidas como cosa extraña” – Oseas 8:12. Seamos fieles al pacto que hemos hecho con YHVH, tenemos un Redentor, Yahushua, que ha restaurado nuestra relación con nuestro Hacedor y ha hecho que el camino en el desierto por el cual camina Su novia, sea iluminado para que nadie tropiece. El nos guiará hasta la tierra prometida y allí nos postraremos y adoraremos al Rey de reyes y Señor de señores -- Melech-HaMelechim va Adon-Adonim.
Malaquías fue el último profeta, el que antecedió a los 400 años de silencio. Elohim guardo silencio por 400 años, no hay registro de palabra de YHVH durante todo ese tiempo, pero El hace la promesa de que antes del Día Grande y Terrible de YHVH, enviará al profeta Elías quien hará volver al pueblo a Elohim. Así como la función del sacerdote es la de enseñar la Torah, la del profeta es y será hasta el fin de los tiempos, la de volver al pueblo a Elohim. La función del profeta jamás ha sido la de agorero o adivino, ni de tarotista repartiendo bienes y prosperidad a granel en la congregación, como lo tienen hoy en día. El profeta es enviado para volver al pueblo a Elohim y restaurar la Torah, y si el pueblo persiste en su pecado, para advertirle de las consecuencias. Elías volverá aunque su espíritu y unción ya está en acción, miles de creyentes están volviendo a la Torah, están recordando los estatutos dados a Moisés para todos y ahora más que nunca están buscando las raíces hebreas de la fe, y yendo a Elohim con el corazón contrito y humillado, pidiendo perdón por haber abandonado el Camino verdadero y haber creído la mentira que desde tiempos antiguos los escribas y fariseos alteraron y que luego Grecia y Roma torcieron para su propio beneficio. “¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de YHVH está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas” – Jeremías 8:8. “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a YHVH” – Lamentaciones 3:40. Miremos si hemos permitido que tradiciones y doctrinas de hombres contaminen nuestra fe, y limpiemos nuestro corazón de toda esa levadura y volvamos a la Torah de Moisés, al Camino trazado por YHVH para Su pueblo.
La Fiesta de Shavuot tiene un doble significado. Primero conmemora el deber antiguo de traer los “primeros frutos” al templo en Jerusalén como ofrenda a YHVH, y segundo, conmemora el evento de monumental significancia para todo creyente, la entrega de la Torah en el Monte Sinaí. El éxodo de Egipto, el cual se celebra en Pesaj, marca el inicio de nuestra libertad física. Pero Shavuot nos recuerda que la liberación física es incompleta sin la redención espiritual que recibimos por medio de la Torah. No se sale de la esclavitud del pecado para ser autónomos, sino para ser siervos de YHVH, porque la verdadera libertad no es la ausencia de esclavitud física, sino la Torah escrita en el corazón por medio del Ruaj Hakoddesh, porque “donde está el Ruaj de YHVH, allí hay libertad”. Shavuot también es llamada “Atzeret” que significa completo, porque junto con Pesaj completa la libertad del pueblo de YHVH, el cual fue hecho libre para poder recibir la Torah. Hace mas de 3.000 años, después de salir de Egipto en la noche de Pesaj, Israel anduvo por el desierto y 50 días después llegó al Sinaí, y allí recibió la Torah, la revelación de YHVH para su vida, la guía para llegar a la tierra prometida, el código de conducta bajo el cual debían y debemos vivir. Moisés nos recuerda esa experiencia: “El día que estuviste delante de YHVH tu Elohim en Horeb, cuando YHVH me dijo: Reúneme el pueblo, para que yo les haga oir mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días de vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos” – Deuteronomio 4:10. Y Shavuot también conmemora la entrega de la promesa del Padre anunciada por Yahushua: “Les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí” – Hechos 1:4. “Cuando llegó Shavuot, estaban todos unánimes juntos. Y fueron llenos del Ruaj Hakoddesh...” - Hechos 2:1-4. “Y pondré dentro de vosotros mi Ruaj, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos y los pongáis por obra” – Ezequiel 36:27
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