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Gota de Amor - Agosto 7/2015

“No os conforméis a este siglo (sistema), sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Elohim, agradable y perfecta”  (Romanos 12:2)

 

Para que se lleve a cabo esta renovación necesitamos recuperar la unidad de alma y mente que Adán tenía y que perdió al desobedecer a Elohim.  Necesitamos la mente del Mesías para poder conocer con certeza todo lo que es nocivo para nuestra alma.  Mucha gente aún sigue sufriendo por emociones moribundas, que no terminan de desaparecer por la falta de auto-estima y de paz interior.  Continúan viviendo exiliados de ellos mismos, sin poder disfrutar de la verdadera libertad espiritual que se obtiene cuando el Ruaj HaKoddesh transforma nuestro ser e implanta la Torah en nuestros corazones.  Lo triste es que muchos ni siquiera se dan cuenta que algo anda mal en su interior, aun no disfrutan de la vida abundante que el Mesías Yahushua prometió a sus discípulos, vida abundante que se obtiene obedeciendo la Torah y haciendo de ella el código de conducta que guía nuestra vida diaria.  Es la disciplina de la Torah lo que restaura nuestra alma y mente, es decir desarrolla en nosotros el carácter, y la mente de Yahushua que nos capacita para vivir rectamente comprobando la voluntad agradable y perfecta de Elohim para cada uno de nosotros.  Para desarrollar ese carácter y fortalecer nuestra confianza en El, Elohim a veces permite que la tribulación toque nuestra puerta.  Pablo nos exhorta a no conformarnos, es decir no acostumbrarnos a este sistema del mundo.  El pueblo de Israel sufrió y sigue sufriendo porque siempre han querido ser como las demás naciones.  Cuando nuestros corazones ya no anhelen los caminos de los gentiles (mundo), seremos inmunes a su influencia.  Si el mundo aún apela a tus sentidos, debes empezar a entrenar tu corazón en la construcción de carácter, respeto, honor, disciplina y responsabilidad que son la base de la Torah.  

 

 

 

 

Gota de Amor - Agosto 6/2015

“Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13)

¿Qué se necesita para buscar a Elohim con todo el corazón?  Es irónico, pero parece ser que el estado más peligroso para el creyente, es la comodidad.  La doctrina que muchas iglesias le han vendido a sus feligreses de que cuando están bien, con salud y abundancia es porque están bien con Elohim, y cuando las tribulaciones y enfermedades aparecen es por algún pecado, ha hecho más mal que bien y no es de extrañar que la vida espiritual y la relación con YHVH de muchos creyentes cómodos que lo tienen todo, sea tan carente de frutos y más fría que un iglú.  La vida no es fácil, para algunos es extremadamente dura y como creyentes no estamos exentos de la realidad de vivir en un mundo caído y hostil; es la relación con YHVH, esa constante búsqueda de Su voluntad, la que nos sostiene y nos permite ver Su gloria en cada detalle de la vida.  Desafortunadamente, algunas personas solo lo buscan cuando tienen problemas o han tocado fondo.  Y ese fondo, no tiene que ser necesariamente escasez o enfermedad, puede ser el vacío producido por el exceso de todo y la falta de contacto con el Padre Celestial.  Recordemos, nada puede estar entre El y nosotros.  Que no perdamos ese contacto.  Busquémoslo con todo nuestro corazón.  

 

 

Gota de Amor - Agosto 5/2015

“Perdónanos… como también nosotros perdonamos” (Mateo 6:12)

La misericordia se entiende mejor cuando hemos tenido necesidad no solo de darla sino de recibirla.  Es un regalo maravilloso, pero difícil de dar cuando hemos sido ofendidos.  Nuestra naturaleza humana lucha y no está dispuesta a darla, no es fácil perdonar.  Pero cuando nos encontramos en la posición opuesta y hemos sido los ofensores y necesitamos de ese perdón, podemos darnos cuenta del precio tan alto que tiene semejante regalo.  No es lo mismo dar que pedir, pero con relación a las ofensas y el perdón, tanto el perdonar como el pedir perdón, es igualmente doloroso y difícil.  Necesitamos que el Ruaj nos revele y enseñe el maravilloso secreto que hay en dar o pedir perdón, los beneficios son innumerables.  Cuando hay amargura en nuestro corazón causada por ofensas o cuando el orgullo nos impide aceptar que hemos ofendido, todo nuestro ser es afectado, sutilmente, sin darnos cuenta, empezamos a sufrir física, moral y espiritualmente y lo que el perdón hace, es traer sanidad total a nuestro ser.  

 

 

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