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Gota de Amor - Julio 25/2015

“No solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de YHVH vivirá el hombre” (Deuteronomio 8:3)

 

Cuando comemos, incorporamos la vida de otro como medio de subsistencia.  El pan (alimento) físico sostiene nuestra vida física temporalmente.  Después de digerir dicho alimento, pronto nos vamos a ver en necesidad de comer algo de nuevo.  YHVH ha diseñado el cuerpo humano de tal manera que su subsistencia requiera sacrificio.   Yahushua (la Torah viva) nos enseñó, que lo físico es metafórico de la espiritual, y que así como necesitamos alimento físico para sostener nuestra vida física, debemos comer el pan espiritual para sostener nuestra vida espiritual.  La Torah — Palabra de YHVH — Yahushua — es el pan de vida, el amor del Padre que nos sostiene seamos conscientes o no.  “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene nunca tendrá hambre” — Juan 6:35.  Al igual que el cuerpo físico requiere sacrificio para su subsistencia, el alma del ser humano también requiere un sacrificio.  La fuente y el fin de la vida espiritual, depende que recibir (comer) el pan de vida.  ¡Shabbat Shalom! 

 

Gota de Amor - Julio 24/2015

“Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Elohim y sus leyes” (Éxodo 18:16 y 20)

 

Moisés fue el encargado de mostrarle el camino al pueblo de Elohim.  Hoy sigue siendo el encargado de mostrarnos el camino a través de la Torah.  Pero a los creyentes hoy en día se les enseña a ignorar a Moisés.  Aún así, muchos repiten la historia de Israel en el desierto.  Siempre hay algunos que no escuchan, que quieren seguir su propio camino, que creen que conocen un camino mejor o que quieren escoger otro líder.  Pero no podemos inventar nuestro propio camino a Canaán, solo hay uno.  Cada parada de Israel en el desierto fue programada por YHVH, el lugar, el tiempo pasado ahí, las enseñanzas, todo seguía el diseño divino para formar una nación, para hacer de unos pastores, un pueblo que impactara a las naciones.  “Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como YHVH mi Elohim me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella.  Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta” – Deuteronomio 4:5-6.   El viaje por el desierto explica el plan de Elohim para la vida del verdadero Israelita.  Esta verdad nos hará libres si la miramos no solo como una historia.  Meditemos en ella, digirámosla, salgamos de Egipto, sigamos a Moisés, él fue el elegido para mostrarnos a través de la Torah el Camino – YAHUSHUA – “Si creyereis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él” – Juan 5:46.

 

Gota de Amor - Julio 23/2015

“Estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti… Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada” (Génesis 17:7 y Mateo 26:27-28)

 

El pacto de sangre era un rito antiguo semítico, y era el pacto más íntimo y sagrado que dos personas podían celebrar.  El rito incluía, el acto en que las dos personas involucradas se cortaban la muñeca y cada uno bebía de la sangre del otro, dando a entender que absorbía la vida del otro y que su vida quedaba totalmente rendida y dedicada a aquel con quien hacía el pacto.  Desafortunadamente, como han occidentalizado tanto al Mesías, han pasado por alto la importancia de estudiar costumbres  semíticas y hebreas las cuales YHVH usa en parábolas, para enseñar y revelar Su eterno plan para Su pueblo y permitirnos vislumbra la magnitud de Su obra redentora.  Cuando Yahushua les dijo a los discípulos que debían beber Su sangre, estaba claramente diciéndoles que tenían que absorber Su vida, si querían tener vida eterna y que al hacerlo, estaban entrando en los vínculos del pacto y por ende rindiendo sus vidas a Él.  El Padre estaba dando Su sangre, en la sangre del Mesías para que todos los hijos de Abraham fueran revividos en “la sangre del pacto eterno”.   En la consumación de los siglos, vino al mundo aquel que desde el principio era Uno con el Padre, a ser uno con el hombre y compartir así de la naturaleza de aquellos que estaban sujetos a la muerte, pero que anhelábamos la vida, y cumplir la profecía.  Yahushua fue la simiente de Abraham, el cumplimiento de la promesa, el Cordero sacrificado desde antes de la fundación del mundo. “Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” – Juan 6:53.  

 

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