Aventar = Zara = dispersar. Aventar el trigo, era un evento en la vida del pueblo. Lo hacían para separar el grano bueno del malo. En el Tanaj, se usa la palabra “zara” con dos propósitos, para purificar y para castigar. Ya sea que el pueblo fuera aventado (esparcido) para purificación o como castigo, ambos provenían de Elohim. Por naturaleza, el ser humano se resiste a la dispersión. Nos gusta permanecer junto a aquellos que amamos o con quienes compartimos la misma creencia, pasión o intereses. Pero YHVH tiene otros propósitos y a veces nos dispersa, nos separa, nos deja solos, porque quiere que aprendamos a depender solo de EL. Servimos el mismo Elohim de Abraham, y así como él fue llamado a abandonar todo aquello que amaba y en donde se sentía cómodo, nosotros a veces debemos dejar la zona de confort y aceptar lo que YHVH pone frente a nosotros, ya sea la soledad o el abandono de lugares o personas, para poder crecer en El y menguar nosotros. Otras veces, YHVH tiene que esparcirnos para corregirnos porque nos resistimos a abandonar aquello que nos separa de EL. Pero cualquiera que sea la razón de aventarnos y dejarnos solos, lo hace con el propósito de llevarnos a la obediencia y algunas veces llegar ahí, conlleva crisis y dolor. Shalom.
El concepto hebreo de gobernar no es como la idea de justicia del mundo occidental. En occidente, es la aplicación de unas leyes que están sujetas a cambios por el voto de la mayoría. En hebreo, el gobernante es la encarnación de la ley. El gobernante es: fiscal, jurado, juez y ejecutor. El pueblo hebreo no pensaba que era gobernado por unas leyes, era gobernado por Elohim. Y quien gobernaba, era la autoridad y la ley en acción. Abraham entendía esto, y sabía que YHVH no solo era el Jefe de la tribu de Israel, sino el Juez de toda la tierra. Esto implica que YHVH es la máxima autoridad y la última palabra en todo asunto. Hoy en día, lo políticamente correcto, es la tolerancia. Esta es la palabra de moda. Si queremos vivir en armonía, debemos ser tolerantes con la diversidad, vivan o no bajo los parámetros de Elohim. Desde políticos hasta los líderes religiosos, piden tolerancia. Pero YHVH no tolera la diversidad cuando se trata de ser “Kaddosh - Separado - Santo). Si queremos vivir en Su Reino, tenemos que vivir bajo Su Justicia. “Mas tú, Adonai, Elohim misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad” - Salmo 86:15. Lento y misericordioso no es lo mismo que tolerante. YHVH retarda Su juicio esperando que todos lleguen al arrepentimiento. Lento y misericordioso no implica que va a cambiar sus parámetros para complacer al hombre. YHVH no tolera el pecado. Debemos mantenernos firmes en lo que es correcto de acuerdo al Juez de toda la tierra.
Como creyentes en el Mesías, nosotros sostenemos que el juicio ha llegado y se ha hecho justicia a través del sacrificio de Yahushua. El es ambos, el Cordero perfecto y el Sumo Sacerdote que efectúa los sacrificios el día de Yom Kippur. Yahushua es la propiciación y expiación por nuestros pecados. Aquellos que creemos que Yahushua ha hecho expiación por nosotros delante de YHVH, somos declarados Tzaddikim – justos, y nuestros nombres han sido escritos y sellados en el “Libro de la Vida”. Entendemos que no somos aceptos a los ojos de YHVH por nuestras obras, pero también somos conscientes que no tenemos excusa para no hacerlas como fruto de nuestra nueva vida. Yahushua es el ejemplo a seguir en el cumplimiento de la Torah, no la excusa para evadirla. “No todo el que dice: Adonai, Adonai, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” – Mateo 7:21. Todos compareceremos ante el tribunal del Mesías, y la obra de cada uno será manifiesta. La vida es una constante prueba, cada momento es irrepetible y de toda palabra ociosa daremos cuenta a Dios – Mateo 12:36.
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