La orden de estar quietos viene del verbo “rapha” = rendirse / soltar / renunciar. Pero ¿hasta que punto debemos rendirnos, soltar o renunciar? Debemos rendirnos para comprender que YHVH está en control de todo como el “Dueño del Universo”. Soltamos para objetivamente conocer el poder de YHVH en nuestras vidas. Y renunciamos a confiar en nuestra propia prudencia para poder experimentar la gloria de YHVH que es suficiente — Éxodo 14:14 — “YHVH peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”. Cuando nos rendimos y aceptamos que todo en nuestra vida está en control de YHVH, encontramos paz, el temor se va y aunque el mundo tiemble y se descontrole, no temeremos porque sabemos que YHVH es nuestro refugio, nuestra ayuda en cualquier situación. El tiempo es muy corto, el mundo y su sistema pronto colapsará y nosotros veremos a nuestro REY, así que estemos quietos y esperemos en El.
Desde que Israel entró y tomó posesión parcial de la Tierra Prometida, ha buscado la paz con sus vecinos, mas no la paz ordenada por YHVH, sino la paz comprometiendo su fe y obediencia a Elohim. La paz que el hombre construye no es la paz que YHVH instruye. Para el hombre, la paz es invariablemente el resultado de dos cosas: guerra o tratado. En la guerra al menos sabemos que uno gana y el otro pierde. Pero ahora, más que nunca, el hombre busca la paz comprometiendo sus valores, cediendo sus derechos, desobedeciendo a Elohim. Esa no es la paz de la que YHVH habla en Su Torah. Su paz es absoluta, no involucra concesiones ni transige, Su paz proviene de la elección libre del hombre de elegir servir a Elohim como Él lo exige, y nada más. Israel no vio nada malo en acercarse y mezclarse con los pueblos que habitaban Canaán. No vio nada malo en buscar la paz con sus vecinos a su manera, participando de sus festivales y costumbres, dando respeto a sus creencias y falsos dioses y como resultado, disfrutar de una aparente paz, que tarde o temprano terminaría en guerra, ya que era una paz creada por el hombre y no reflejaba para nada la paz y prosperidad que Elohim tenía para Su pueblo. Los matrimonios entre hebreos y cananeos se convirtieron en pan de cada día, con poca resistencia, creyendo que era algo bueno. Israel estaba ciego y no aceptaba que estaba quebrantando la Torah de YHVH. Se sentían bien con su habilidad para lidiar con sus vecinos basados en su propia moral sin la dirección de Elohim. Pero el problema de Israel no terminó ahí, ha continuado y está rampante en el pueblo de Elohim hoy tanto como entonces. Su pueblo sigue transigiendo con el sistema, participando de sus festividades y costumbres, viendo sus dioses como algo normal y tolerable de lo que no tienen que separarse. El movimiento de la Interfe está de moda y hay que seguirlo. El dicho es: “Todos los caminos van a Roma”, seguro que sí, pero “no todos los caminos van a Jerusalén”.
Los creyentes del Nuevo Testamento no pensaban que la religión era solo para los días de reposo o para lo que hoy en día llaman la “la casa de Dios”. ¿Necesita Dios dicha casa? El que hizo los cielos y la tierra no habita en templos hechos de manos humanas. Ninguna casa o templo debajo del cielo es más santo o kaddosh (separado), que el lugar donde el creyente vive, come, duerme y alaba a YHWH en todo lo que hace. No hay mejor adoración que la ofrecida por familias separadas, santas, y temerosas de Elohim. Sacrificar la adoración del hogar por la adoración pública es la más malvada manera de actuar. La devoción de mañana y noche en el hogar es más aceptable a los ojos de YHWH que toda la pompa de una catedral o templo, lo cual solo deleita el ojo y oído humano. Todo hogar de un verdadero creyente es un templo, y como tal, es competente para la ejecución de cualquier función de adoración divina. ¿No somos todos sacerdotes? ¿Por qué necesitaríamos llamar a otros para que hicieran un espectáculo de la devoción, adoración? Todo hombre debe ser sacerdote de su propio hogar. ¿No son todos ustedes reyes, si de verdad aman a nuestro Adonai? Entonces, hagan de sus hogares palacios de gozo y templos santos, lugares separados. Una de las razones porque la congregación primitiva era tan bendecida, es porque sus miembros tenían hogares de adoración. – De C.H. Spurgeon. “Se acordarán, y se volverán a YHWH todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti. Porque de YHWH es el reino, y él regirá las naciones” – Salmo 22:27-28.
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