Faraón le hizo esta pregunta a Moises cuando Moisés se presento delante de él demandando dejar ir al pueblo de Israel a Adorar a su Elohim. Elohim le demostraría a Faraón quién era El, y el pueblo de Israel debía entender que su liberación tenía un costo. YHVH a través de las plagas ejecutó juicio contra todos los dioses egipcios. Hoy en día encontramos gente como el Faraón, haciendo la misma pregunta. Ya sean religiosos pluralistas como los egipcios, ateos, gnósticos, os simplemente muy ocupados para prestara atención a Elohim. Como seguidores del Elohim Todopoderoso, debemos compartir el plan de Redención de YHVH con todos aquellos que han endurecido su corazón contra Elohim. YHVH continua confrontando los dioses actuales con Su Justicia y Poder. Ya no son en forma de becerros de oro, sino más sutiles, pero igualmente esclavisantes. “Inclinada vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno…” — Isaías 55:3.
Blaise Pascal dijo: “Hay dos tipos de personas, santos que saben que son pecadores, y pecadores que se creen santos”. Muchos consideran el orgullo como una virtud, pero es todo lo contrario, es una enfermedad letal que fundamentalmente distorsiona la realidad y se manifiesta de formas muy sutiles; puede inflar tu autoestima o ponerla por el piso. La única manera de despertar a la realidad y a la verdad es en la presencia de Elohim. Y la mayor realidad es que siempre, creamos o no, estamos en Su presencia, porque Su gloria llena toda la tierra. Así que, debemos ser conscientes de que todo lo pensamos, decimos o hacemos, es ante la divina audiencia de Elohim mismo. Si no sentimos Su presencia en nosotros, debemos probarnos a nosotros mismos si El es nuestro Elohim o no.
Cuando estábamos fuera de los vínculos del pacto, del Reino de Elohim, porque rechazamos Su Torah (Yahushua), nuestra desobediencia se revelaba así misma en las elecciones que hacíamos. Andábamos con gente diferente, perseguíamos objetivos distintos, teníamos valores que en realidad no tenían ningún valor sino que eran pura basura, pero creíamos que éramos lo máximo, que sabíamos para donde íbamos, y que todo lo podíamos. Todos alrededor nuestro pensaban igual e iban tras lo mismo. Pero un día, YHVH quitó el velo de nuestra cara y pudimos sentir el verdadero olor de nuestra vida. El hedor nos enfermó. Nunca habíamos necesitado a Elohim, pero cuando respiramos la realidad, nos dimos cuenta que necesitábamos cambiar de vida. YHVH también los sabía por eso quito el velo de nuestro rostro. Ahora nuestra vida es diferente, no hay manera de volver atrás, vamos en dirección contraria a lo que hacíamos. Pero los antiguos amigos, los lugares que frecuentábamos, no entienden porque ya no andamos en las mismas alcantarillas, comiendo del basurero del mundo. Oramos para que todos aquellos que hicieron parte de nuestra antigua vida, puedan ver la luz y salir y disfrutar de la verdadera libertad que so YHVH puede dar.
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