Cuando leemos las Escrituras, vemos que perdonar a otros es un mandamiento, no una opción. No hay ecepciones. El versículo implica que hubo una ofensa, pero no habla de la actitud del transgresor. Lo cual indica que la actitud del transgresor no es relevante en el momento de obedecer el mandamiento. Guardar rencor enferma fisica, mental y espiritualmente al hombre. No fuimos creados para cargar amargura. Yahushua nos habla sobre el peligro de no perdonar en Mateo 18:34-35 — “Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre Celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cad uno a su hermano sus ofensas”. La persona que rehusa perdonar, se convierte en el culpable, y sufrirá la ira de YHVH. Muchos hoy en día sufren y no tienen paz por no obedecer lo que la Torah dice sobre el perdón.
Enséñame a recibir todo lo que llega a mi vida hoy, con paz en mi corazón y con la firme convicción de que todo está bajo tu control. Enséñame a ver en cada persona que es parte de mi vida, ya sea familiar, laboral o de amistad como los instrumentos que usas para formar mi vida y darme lecciones que moldeen mi carácter. Enséñame a entender que cada evento, circunstancia, palabra o acción que me afecte ha sido filtrado por ti y por consiguiente ha sido diseñado y aprobado para edificar mi vida, y que aunque lo vea como algo negativo, nunca dude de que el resultado final será positivo, enriquecedor y edificante. Enséñame a tener el valor de decir a quienes pretenden ofenderme, como dijo José “no me enviasteis acá vosotros, sino Elohim…vosotros pensasteis mal contra mí, mas YHVH lo encaminó a bien” (Génesis 45: 8 y 50:20). Enséñame, Señor a ver todo con tus ojos y a darte la gloria en todo.
Vivimos en el mundo de las recompensas donde los favores se pagan y dejan de ser favores. Todo funciona a base de la retribución. Doy si me dan, amo si me aman, y esperamos que hasta el más diminuto detalle sea recompensado, de lo contrario tildamos a la gente de ingrata y malagradecida. Pero en el Reino de Elohim, las cosas no funcionan así. La Escritura dice que tu mano derecha no sepa lo que hace tu izquierda. Todo lo que hacemos, lo hacemos como para el Señor y El hará nuestra recompensa pública, bendiciéndonos más no pagándonos favores o igualando cuentas. Todo don perfecto procede de El. El hace en nosotros todo lo que es agradable delante de El. Nada bueno hacemos por nuestra propia cuenta, somos simples instrumentos de bendición en sus manos.
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