Creo que una de las doctrinas más dañinas para el pueblo que ama a Elohim e inventada por el hombre, ha sido la famosa “Teología del Reemplazo”, la cual enseña que Elohim terminó con Israel y que éste ha sido reemplazado por la iglesia evangélica actual llamada el Israel espiritual. Si eso es cierto, ¿qué hacemos entonces con Efesios 2:12? ¿A quién está dirigido? Está dirigido a ti y a mí, gentiles en la carne, pero injertados por fe en el buen olivo. Y una vez injertados, somos hechos partícipes de las promesas, las bendiciones, y de las responsabilidades. Una vez injertados somos hechos responsables de guardar la Torah como cualquier israelita que ha sido sacado de Egipto (sistema) y que va camino hacia la tierra prometida. Génesis 12:3 – “… y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. La palabra traducida aquí como “bendecidas” es la palabra en Hebreo “V’nivrechu = injertados” o sea que: “… y serán injertadas en ti todas las familias de la tierra”. Recordemos que Elohim no ha hecho pactos con los gentiles. Su pacto fue con Israel y todo aquel que quiera ser injertado en él. Pero la misma Torah es para el natural o el injertado. Números 15:16 – “Una misma Torah y un mismo decreto tendréis, vosotros y el extranjero que con vosotros mora”. Si eso era en ese entonces cuando aún el Mesías no había muerto ni resucitado haciendo posible la inserción, ¿cuánto más ahora que ya no somos extranjeros sino conciudadanos y coherederos?
Elohim ha estado recogiendo, separando, preparando y entrenando su pueblo por mucho tiempo, y en estos últimos días lo está purificando y sacando del sistema para que pueda caminar con Él. Algunas de sus características: Es un pueblo que ha muerto para sí, y vive para Elohim, tiene una relación íntima con El y es sensible a la guía del Ruaj Ha Koddesh, conoce el corazón y los deseos del Padre. Ha muerto a las cosas del mundo, es obediente y humilde. El Ruaj dirige sus pensamientos, palabras y acciones. Es fuerte, entrenado, disciplinado, son soldados del ejército de YHVH. Es intercesor, proclama la Torah y la enseña. Su relación con el Padre es madura, no sentimental ni llena de falsa fantasía greco romántica, sino íntima y poderosa. El Shabbat es su día ideal para estar en intimidad con Elohim. Como una esposa enamorada, es sumiso, sigue al Cordero por donde quiera que vaya, su relación con El es exclusiva, no hay otros dioses, sabe que le pertenece a Yahushua, se deja guiar, no hace nada por su propia cuenta. Conoce sus responsabilidades y no huye de ellas, es hacedor no oidor. No es flamante, fanfarrón, mundano, ni de grandes ministerios, es de bajo perfil, discreto, sabe que él tiene que menguar para que Yahushua en él crezca y así revelar en estos tiempos difíciles, la gloria de aquel que lo llamó.
Las trompetas se convirtieron en parte fundamental de la vida nacional de Israel. Las sonaban cuando las tribus debían marchar, para reunir la congregación, para cuando salían a la guerra y debían tocar alarma, y en los días de Fiestas, en las Santas Convocaciones, en Rosh koddesh (Luna nueva), sobre los holocaustos y sacrificios, como memoria delante de Elohim. El profeta Isaías dice que al final de los tiempos, sonará una gran trompeta para reunir al pueblo de YHVH que está esparcido por todo el mundo — “Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a YHVH en el monte santo, en Jerusalén” — Isaías 27:13. La trompeta está sonando, el hora de volver, de regresar al Padre, de buscar Su rostro y postrarnos a Sus pies en adoración. Estamos en tiempos peligrosos cuando más que nunca necesitamos estar bajo Su protección.
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