“Y YHVH dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo” “Porque el pan de Elohim es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo” (Éxodo 16:4 – Juan 6:33)
El pueblo no tenía que comer y de nuevo murmuró. Es bien peculiar la actitud del ser humano ante la escasez o la calamidad, la tendencia es de murmurar en vez de buscar a Elohim y confiar. Todos los víveres que el pueblo había sacado de Egipto se habían acabado y la pregunta ahora era: ¿cómo iban a sobrevivir? Todo el viaje por el desierto estuvo lleno de pruebas y milagros. Elohim estaba a punto de efectuar otro, de dar otra sombra, de mostrar otra señal, de darles otra pista sobre su glorioso futuro. Pero el pueblo ante la necesidad física no percibió la magnitud del mensaje que YHVH quiso darle al pueblo a través del maná. Un día, el verdadero Maná descendería del cielo y les daría el verdadero alimento que sustenta la vida. Yahushua trató de explicarlo de nuevo – “yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera” – Juan 6:48-50. ¿Estamos nosotros comiendo del verdadero maná? ¿Nos estamos alimentando del pan del cielo? O ¿seguimos comiendo la basura que el sistema religioso ha estado dando al pueblo por siglos? Yahushua es el verdadero pan, Yahushua es el verbo hecho carne, Yahushua es la Torah de YHVH. Ese es el verdadero Maná del que debemos comer.
“Pues YHVH tu Elohim te ha bendecido en toda obra de tus manos; él sabe que andas por este gran desierto…” (Deuteronomio 2:7)
Nuestra vida es un camino ya trazado por YHVH. Todos aquellos que creemos en YHVH y tenemos nuestra confianza puesta en la obra del Mesías, salimos de Egipto y vamos hacia la Tierra Prometida. Este viaje nos lleva por todo tipo de terrenos, desiertos, valles, montañas, ríos, etc. En cada lugar hay lecciones que aprender y bendiciones para recibir. En cada etapa del camino, encontramos no solo la corrección y guía de nuestro Adonai, sino también su amor y misericordia. Al pueblo de Israel se le ordenó pasar por la tierra de Esaú, mas no quedarse en ella, seguir el camino. Hay muchas cosas en este sistema que pueden desviar nuestra mirada del verdadero objetivo de nuestra vida. Todo obstáculo en nuestro viaje hacía la Tierra Prometida, debe ser removido. También se le prohibió al pueblo meterse o interactuar con los hijos de Esaú, no pedirles nada, todo comprarlo con dinero. Cuando leemos estos versículos creemos que son simplemente historia y nada tienen que ver con nosotros hoy, pero estamos muy equivocados, todo en la Escritura tiene un propósito, y todos los triunfos y fracaso del pueblo de Elohim, fueron escritos para nuestra enseñanza, ejemplo y guía. Al igual que Israel, se nos prohíbe mezclarnos y se nos ordena mantenernos separados – kaddosh – para YHVH.
“YHVH es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi Elohim, y lo alabaré; Elohim de mi padre, y lo enalteceré. YHVH es varón de guerra; YHVH es su nombre” (Éxodo 15:2-3)
El pueblo cruzó el mar, vio el gran hecho que YHVH ejecutó contra los egipcios y dice la Escritura que “El pueblo temió a YHVH y creyeron a YHVH y a Moisés su siervo”. Y Moisés y el pueblo cantaron y alabaron a YHVH. El pueblo había pasado una buena temporada viendo como YHVH ejecutaba juicios contra todos los dioses egipcios. Era necesario hacerlo, el pueblo había vivido 430 años rodeado de una sociedad idolatra y con plena seguridad se habían contaminado de su idolatría. La prueba está en que cuando Moisés de demoró para bajar del monte lo primero que hicieron, fue buscar un dios que alabar y se hicieron el becerro de oro, uno de los dioses egipcios contra los cuales YHVH había ejecutado juicio, y lo alabaron. YHVH tenía que mostrarle a Su pueblo que YHVH era UNO y uno Su Nombre. Ahora ya se encontraban al otro lado del mar, y de nuevo habían visto la liberación de YHVH. Cantaron, alabaron, dice la Escritura que Miriam la hermana de Moisés tomo pandero y junto con las demás mujeres danzaron, estaban de fiesta. Muchos se preguntan hoy en día ¿cómo pudo un pueblo que vio tanta maravilla, rebelarse tanto contra YHVH? Y yo pregunto: ¿era la sociedad de ese entonces más corrupta que nuestra sociedad? No lo creo. Según Mishnah – Eduyos 2:10, las plagas duraron más o menos 12 meses y mucho pueblo se convirtió a YHVH – Éxodo 12:38. Hoy vemos maravillas todos los días, vemos como YHVH nos protege en medio de un mundo en caos y corrupto y ¿alabamos, danzamos, cantamos? No la mayoría se queja por tener que separarse para YHVH y dejar el sistema. No hay mucha diferencia en ellos y nosotros. (Para meditar)
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