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Gota de Amor - Junio 15/2016

“Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que YHVH ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a YHVH las palabras del pueblo” (Éxodo 19:8)

 

Éxodo 19:1 registra la llegada del pueblo de Israel al desierto del Sinaí, el día primero del mes tercero.  Número 10:11 registra la salida del pueblo del desierto del Sinaí, el año segundo, en el mes segundo, el día veinte.  Exactamente once meses y veinte días, casi un año.  Todo lo que está registrado entre eso dos libros, ocurrió en el Sinaí.  Moisés subió siete veces al monte durante este tiempo y recibió, no solo los diez mandamientos, sino también instrucciones sobre las Fiestas, y sobre el Tabernáculo.  YHVH estaba formando una nación y tuvo al pueblo allí durante este tiempo, formándolo, enseñándole, preparándolo para tomar posesión de la tierra que había prometido a Abraham, Isaac y Jacob.  El pueblo hizo pacto con YHVH, dijo: “Todo lo que YHVH ha dicho, haremos” – pero no había salido del Sinaí, cuando el pueblo estaba cometiendo el pecado que hasta hoy, se considera el día más desastroso para Israel – el becerro de oro -- ¿Qué castigo tiene la Torah para la rebelión voluntaria? ¿Qué podía hacerse con un pueblo que había sido liberado de la esclavitud por medio de maravillas y milagros, había hecho un pacto con YHVH y solo por lo que consideraban tardanza de su líder, pisoteaban la sangre del pacto que acababan de hacer con YHVH?  Y ¿qué podemos decir del pueblo hoy en día, que confiesa tener a YHVH como su Elohim y a Yahushua como su Redentor y pisotean el pacto contaminándose con el sistema, ignorando la Torah y celebrando fiestas paganas usadas para hacer alianzas con Satanás y no glorifican al Elohim del Universo?  El pueblo sigue siendo tan idolatra y adultero como antes.  “Oye Israel, YHVH tu Elohim, YHVH UNO es”

 

Gota de Amor - Junio 14/2016

“Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que YHVH el Elohim de vuestros padres os da” (Deuteronomio 4:1)

 

Aparentemente, para muchos, seguir a YHVH da la impresión que exige dejar atrás demasiadas cosas.  Muchos creen que tenemos que privarnos de tantas cosas buenas que el mundo ofrece y que tenemos que seguir un montón de reglas que oprimen y quitan la libertad.  Pero ya vimos que para el pueblo recibir la Torah, primero tuvo que ser libre.  Libre de la esclavitud del hombre.  La verdadera libertad está basada en la observancia de la Torah.  Todas aquellas cosas de las que debemos privarnos y que aparentemente son tan buenas, son las que al final esclavizan.  El Sinaí fue el lugar donde recibimos, no donde se nos exigió dejar.  El Sinaí fue el lugar donde la presencia de Hashem se manifestó.  Fue el lugar de bendición donde el agua fluyó de la roca y donde el maná cayó del cielo.  Fue el lugar donde nadie tenía que preocuparse por el mañana.  Muchos niños nacieron al pie del monte, muchas bodas se celebraron y muchos fueron enterrados en los alrededores.  Sinaí fue el lugar de preparación, donde recibimos el Ketubah, el compromiso de matrimonio con YHVH, donde Hashem prometió ser un esposo fiel y cuidad de nosotros.  Fue el lugar donde se nos dijo para donde íbamos y donde se nos dieron las instrucciones para el camino.  Fue el lugar donde YHVH nos separó para El, donde nos hizo una nación.  A partir del Sinaí, a partir del momento en que recibos la Torah, entendemos el plan de redención, entendemos la obra de nuestro Mesías Yahushua.  Debemos llegar a ese estado de separación exigido por Hashem, para poder ser vasijas que reflejen Su gloria.  Solo entonces, comprenderemos el propósito de nuestra vida.

 

 

Gota de Amor - Junio 13/2016

Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu Torah. Forasteros soy en la tierra; no encubras de mi tus mandamientos” (Salmo 119:18-19)

 

Creo que el error más grande que los seres humanos cometemos es el creer que llegamos a este mundo a echar raíces y vivimos como si nunca fuéramos a partir y entonces pasamos la mayor parte de nuestro tiempo trabajando para hacer nuestro nicho lo más cómodo posible y nos rodeamos de toda clase de comodidades que lo único que hacen es hacernos perder de vista la perspectiva real de nuestra vida. Somos forasteros y la única manera de conocer la ruta de nuestra vida y la forma de vivirla sin perder de vista la meta final, es conociendo a Elohim y Su Torah (mapa) donde El nos da instrucciones y a través de la cual nos guía. Hebreos 11:13 nos dice que todos los antepasados confesaron que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Lo que necesitamos ahora es que Elohim abra nuestros ojos y nos muestre las maravillas de Su Torah, todas las verdades que están ocultas en ella para ser reveladas a quienes le aman y quieren seguirle. Vivimos en un mundo manejado por el diablo, Yahushua le llama “el príncipe de este mundo”,  y por ahora nos movemos en sus dominios, por eso como hijos de Elohim debemos estar en sintonía con Su palabra para evitar ser consumidos por todas las cosas no santas que invaden el sistema.

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