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Gota de Amor - Junio 18/2016

“Mas hizo Elohim que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo” (Éxodo 13:18)

 

Nuestros padres habían florecido y multiplicado en Egipto, pero luego se levantó un Faraón que no conocía a José y ahí empezaron los problemas para el pueblo.  Israel fue esclavizado y obligado a someterse al Faraón y a adorar los dioses egipcios.  Cuando YHVH guía a Moisés a sacar el pueblo de Egipto, lo guía camino a Sucot.  Si miramos el mapa diríamos que es un desvío, ir hacia el norte sería lo correcto, pero el pueblo debía ir a Sucot a recoger los huesos de José.  Allí estaban los huesos de un gobernador egipcio llamado “Zafnat-panea.  Era el deber de Israel sacar los huesos de allí y llevarlos a donde pertenecían, a Canaan. José no podía ser recordado como “Zafnat-panea” – como un egipcio, como un extranjero, sino como José, como un hebreo con su verdadera identidad.  Es vital para nosotros también recordar nuestra identidad.  Egipto no es nuestro hogar, los dioses de Egipto no son nuestro Elohim.  El sistema de Egipto, no es nuestro sistema, nuestro reino.  Lo que Elohim quiere para Su pueblo, es que: redimidos, miremos atrás a José y a sus ancestros, Abraham, Isaac y Jacob – y luego entremos al desierto camino de Sucot, hasta la Tierra Prometida. Shabbat Shalom

 

Gota de Amor - Junio 17/2016

“Luego volvimos y salimos al desierto, camino del Mar Rojo, como YHVH me había dicho; y rodeamos el monte de Seir por mucho tiempo” (Deuteronomio 2:1)

 

¿Alguna vez se ha sentido estancado, como que no pasa del mismo sitio?  El destino es una función del tiempo y es el objetivo del diablo.  Satanás no nos ataca por nuestro pasado, el lo hace por nuestro futuro, nuestro destino, ese es su principal objetivo y cuando ve que no puede desviarnos, trata de retardar, de frenar nuestras bendiciones poniendo obstáculos en el camino.  El sabe que somos seres atados al tiempo y que una tardanza larga puede destruirnos.  La demora es destructiva, YHVH lo sabía, por eso cuando fuerzas extrañas retrasaron a Lot, envió sus ángeles para sacarlo – Génesis 19:15-16.  Las fuerzas angelicales de Elohim están aquí hoy para hacernos libres, no tardemos en dejar todo aquello que nos impida seguir el camino. La murmuración y queja hizo que los hijos de Israel deambularan 40 años por el desierto.  El dudar de que el Eterno Elohim que los había sacado con grandes juicios de Egipto podía llevarlos hasta la tierra prometida, dejo en el desierto a todos aquellos que no creyeron.  Si estamos rodeando el mismo monte por mucho tiempo, preguntémonos que estamos haciendo que no debemos, o que deberíamos estar haciendo y no lo hacemos.  Cada minuto de nuestra vida está sincronizado por el reloj divino, cada evento del día tiene un propósito y siempre es de acercarnos a Él y bendecirnos.  

 

 

Gota de Amor - Junio 16/2016

“YHVH peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”  “Tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos” (Éxodo14:14 e Isaías 49:25)

 

Desde el comienzo en el libro de Génesis, vemos la guerra como un patrón humano que continua a lo largo hasta el libro de Apocalipsis donde la batalla final entre el bien y el mal, está profetizada.  Israel aprendió lecciones fuertes en las guerras.  Vio que cuando salía a la guerra guiado por Elohim, tenían la victoria segura, mas cuando salían a pelear en sus propias fuerzas eran derrotados.   Las guerras peleadas bajo la guía de YHVH, eran guerras santas cuyo único propósito eran de establecer a Israel en la Tierra Prometida, protegerlos contra las invasiones extranjeras y promover la justicia y rectitud.  Uno de los requisitos, era que el pueblo debía purificarse – “Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala… Porque YHVH tu Elohim anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti… “ – Deuteronomio 23:9-14.  Tanto el pueblo como su causa, debía ser santa.  Elohim solo pelearía en una batalla santa y justa.  Los parámetros de YHVH no han cambiado.  En los últimos tiempos, peleará de nuevo por su pueblo y el propósito será el mismo: establecerlo en la Tierra prometida, defenderlo de invasión extranjera y establecer un reino de rectitud y justicia.  Pero mientras está guerra final llega, tenemos batallas que pelear y si queremos que Elohim pelee por nosotros, debemos separarnos, ser kaddosh para Él, y que tanto nuestra vida como la causa sea santa.  

 

 

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