“Pacientemente esperé a YHVH, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor” (Salmo 40:1)
La paciencia es una de esas cosas duras de aprender, duras de practicar fielmente en nuestro diario caminar. Es una de esas cosas que desearía no tener que aprender, pero nuestro Padre Celestial lo demanda de nosotros. Con frecuencia se nos olvida que debemos esperar en YHVH y tratamos de tomar control de nuestras vidas, hacer lo que creemos hay que hacer pensando que no todo hay que dárselo a Elohim, hay cosas que podemos hacer nosotros, sabemos como hacerlas y no tenemos que esperar. ¿Por qué esperar si sabemos hacerlos y es lo lógico? Leyendo Éxodo 24:15-18 veo que Moisés subió al monte y espero 6 días cubierto por una nube y solo al séptimo día lo llamó YHVH. Seis días… y nosotros esperamos respuestas inmediatas. Yo estoy en un proceso de espera, me prometí a mí misma esperar en YHVH, pero ya he tratado de acelerar el proceso dos veces, y solo ahora he comprendido que no importa cuanto trate de hacerlo a mi manera, si le he entregado todo a YHVH, El está en control y conoce el tiempo adecuado para la respuesta. Es duro pero tenemos que entender que lo que estemos viviendo en este momento, es lo que El tiene para nosotros en este momento y nada ni nadie lo va a cambiar. Debemos esperar pacientemente a su pies hasta que El venga a nuestro encuentro y nos revele Su voluntad.
“Bienaventurado el hombre que teme a YHVH, y en Su Torah se deleita en gran manera” (Salmo 112:1)
Nada podemos hacer para ganarnos el amor de YHVH, sin embargo, si queremos experimentar sus bendiciones, necesitamos cumplir con los requisitos expresados en su Palabra. El Salmo 112 detalla una lista completa de bendiciones, pero la clave para recibirlas esta en el versículo 1. “Bienaventurado el hombre que teme a YHVH, y en Su Torah se deleita en gran manera”.
“Su descendencia será poderosa en la tierra — La generación de los rectos será bendita — Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre — Es clemente, misericordioso y justo — Tiene misericordia y presta — Gobierna sus asuntos con juicio, por lo cual no resbalará jamás — En memoria eterna será el justo — No tendrá temor de malas noticias, su corazón está firme confiado en YHVH — Asegurado está su corazón no temerá — Reparte, da a los pobres — Su justicia permanece para siempre… etc.”
La obediencia no es UNA opción para el pueblo de YHVH, es la UNICA opción. Deleitarse en Su Torah es obedecer y quien obedece Teme a YHVH. Vivamos una vida plena en El, temiendo su nombre y deleitándonos en Su Torah. Slalom
“La piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo; y piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la Palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados” (1Pedro 2:7-8)
Los edificadores mencionados aquí por Pedro son los fariseos, surgidos según se cree de Salomón, su templo y los principios masónicos observados por el rey. Por eso los llamaban edificadores, o masones. Ellos entendían lo que significaba la cabeza del ángulo = piedra principal de un edificio. En el método de construcción antigua, la piedra angular, era la piedra principal que soportaba el peso mayor del edificio. Esta piedra se ubicaba en las esquinas y se denominaba “cabeza del ángulo”, piedra fundamental de la construcción, la cual no podía tener fallas pues era el cimiento principal del edificio. Pablo ante el concilio declara: “Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo” – Hechos 23:6. Luego en 1Corintios 3:10 dice: “yo como perito arquitecto (fariseo) puse el fundamento y otro edifica encima, pero cada uno mire como sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento (cabeza de ángulo) que el que está puesto, el cual es el Mesías Yahushua”. Pablo conocía los principios farisaicos o masónicos y entendió después de su conversión que no podía haber otra Piedra Angular en la Casa de Elohim que el Mesías Yahushua. Pedro continua diciendo que esa cabeza de ángulo es piedra de “tropiezo”, la palabra original es: skandalon del Griego 4625 = ofensa – escándalo. Para los fariseos Yahushua fue la piedra de ofensa o escándalo… porque se ofenden o escandalizan en la Torah, porque eran desobedientes a ella. Hoy en día no es nada diferente, se han levantado otros peritos arquitectos y por siglos han estado edificando una casa diferente, supuestamente con Yahushua como piedra angular, pero desobedientes a la Torah igual como los fariseos. El Edificio de Elohim, Su pueblo tiene como cabeza de ángulo al Mesías y como método de construcción la Torah.
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