“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:9)
Hay dos maneras de seguir a YHVH, una fácil y otra difícil. La fácil, es obedecer, la difícil es hacer las cosas de acuerdo a nuestra propia prudencia. Aparentemente hacer las cosas a nuestra manera pare ser más fácil, pero no es así. Nuestros caminos son oscuros, limitados por nuestra incapacidad para ver más allá de nuestras narices, nuestros pensamientos son egoístas, buscan satisfacer nuestro ego y con plena seguridad nos traerán problemas. Es mejor, por nuestro propio bien, aunque obedecer y someterse no sea agradable al comienzo, hacer las cosas a la manera de Elohim, siguiendo sus caminos y buscando sus voluntad en todo. No demos coses contra el aguijón, no peleemos contra nuestra bendición.
“Someteos, pues, a YHVH; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7)
Someterse a YHVH es claramente reconocer Su autoridad, soberanía y deliberadamente, conscientemente, poner nuestra vida bajo Su control. No es un acto irracional es lo único que puede garantizarnos seguridad en medio de un mundo en caos. No ocurre por osmosis ni por accidente, es un acto de nuestra voluntad. “Padre, me someto a Ti hoy, reconozco Tu poder y majestad. Eres mi Elohim y te adoro doblando mis rodillas ante Ti, reconociendo que eres Tu el Único Elohim y quien está en control de mi vida y de toda circunstancia que la rodea. YHVH, hay cosas en mi vida que si pudiera, las cambiaría, pero se que solo Tu puedes ver todo el panorama de mi camino. Así, que, pongo todo en Tus manos, me rindo, no quiero pelear más contra el mundo y su sistema. Mi vida está en Tus manos, si quieres cambiar algo, hazlo, solo dame la paz que necesito para aceptar todo lo que llega a mi vida, como lo mejor que Tu tienes para mi hoy. Tantas veces voy a ti pidiéndote lo que creo que lo mejor para mi, cuando en realidad lo que debo hacer es escucharte, y buscar hacer Tu voluntad por encima de todo. Guíame y enséñame a entender Tu voluntad y ha ponerla por obra. “
“De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno” (Romanos 7:12)
La palabra “ley” usada en los Escritos Apostólicos (NT) es equivalente a la palabra “ley” en hebreo la cual es “Torah” – H8451 – y que significa: enseñanza / instrucciones / preceptos. La palabra griega para “ley” es “Nomos”, y es la palabra usada como la palabra hebrea “Torah” en la septuagésima (traducción griega del Tanaj (AT) del siglo tercero). Por consiguiente, los eruditos judíos quienes tradujeron el Tanaj (AT) al idioma griego, consideraron las palabras Nomos y Torah equivalentes. Para los judíos mesiánicos que escribieron el Nuevo Testamento, cuando se usaba la palabra nomos, no se referían a la ley Romana, Griega o Babilónica, sino a la palabra hebrea, “Torah” o “Torah – Ley de Moisés”. Recuerden que la Biblia fue escrita en hebreo o arameo, por hebreos que hablaban hebreo, que vivían bajo la cultura y religión hebrea y que adoraban y servían a YHVH el Elohim de los hebreos. Para los israelitas del tiempo de Yahushua, incluyendo los apóstoles, la Torah de Elohim, dada a Moisés en el Monte, forma la enseñanza central que regula y gobierna todo aspecto de la vida, cultura, familia, matrimonio, sociedad, relación con las demás naciones y religión del pueblo de Elohim. Por consiguiente, “ley” para ellos, era “Torah”. Tenga en cuenta que el concepto de Torah para la mentalidad hebrea, no tiene la connotación que el término ley tiene para la mentalidad cristiana tradicional occidental, que tiende a ver la palabra “ley” de los Escritos Apostólicos (NT), con predisposición legalista. Pero si queremos conocer el corazón del Padre y Creador del Universo, que debe ser la pasión de todo creyente, debemos buscarlo en la Torah, la cual es la clave para tener una correcta, profunda y eterna relación con nuestro Creador.
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