“Si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos” (Mateo 5:20)
No se necesita mucho para superar la justicia de los escribas y fariseos. La idea que ellos tenían de justicia y rectitud era expresada en las apariencias. Yahushua los llamo “sepulcros blanqueados”, y ¿qué se encuentra en un sepulcro? Huesos, muerte, todo lo que produce la hipocresía, el egoísmo, el engaño, la auto-complacencia, la justicia propia que determina que es bueno y que no lo es, sin importarle los parámetros establecidos por Elohim. El orgullo propio y la justicia de YHVH se mezclan tan bien como el agua y el aceite. Donde esta nuestro ego, queda muy poco espacio para YHVH. ¿Qué relación puede tener Yahushua con alguien lleno de orgullo y soberbia? En este caso, el alma se rinde a YHVH y deja su orgullo o Elohim tendrá que dejar de ser Elohim y eso es imposible. Así que, si queremos superar a los escribas y fariseos, debemos empezar por rendirnos totalmente a YHVH, a Su Palabra, a Su voluntad.
“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:9)
Hay dos maneras de seguir a YHVH, una fácil y otra difícil. La fácil, es obedecer, la difícil es hacer las cosas de acuerdo a nuestra propia prudencia. Aparentemente hacer las cosas a nuestra manera pare ser más fácil, pero no es así. Nuestros caminos son oscuros, limitados por nuestra incapacidad para ver más allá de nuestras narices, nuestros pensamientos son egoístas, buscan satisfacer nuestro ego y con plena seguridad nos traerán problemas. Es mejor, por nuestro propio bien, aunque obedecer y someterse no sea agradable al comienzo, hacer las cosas a la manera de Elohim, siguiendo sus caminos y buscando sus voluntad en todo. No demos coses contra el aguijón, no peleemos contra nuestra bendición.
“Someteos, pues, a YHVH; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7)
Someterse a YHVH es claramente reconocer Su autoridad, soberanía y deliberadamente, conscientemente, poner nuestra vida bajo Su control. No es un acto irracional es lo único que puede garantizarnos seguridad en medio de un mundo en caos. No ocurre por osmosis ni por accidente, es un acto de nuestra voluntad. “Padre, me someto a Ti hoy, reconozco Tu poder y majestad. Eres mi Elohim y te adoro doblando mis rodillas ante Ti, reconociendo que eres Tu el Único Elohim y quien está en control de mi vida y de toda circunstancia que la rodea. YHVH, hay cosas en mi vida que si pudiera, las cambiaría, pero se que solo Tu puedes ver todo el panorama de mi camino. Así, que, pongo todo en Tus manos, me rindo, no quiero pelear más contra el mundo y su sistema. Mi vida está en Tus manos, si quieres cambiar algo, hazlo, solo dame la paz que necesito para aceptar todo lo que llega a mi vida, como lo mejor que Tu tienes para mi hoy. Tantas veces voy a ti pidiéndote lo que creo que lo mejor para mi, cuando en realidad lo que debo hacer es escucharte, y buscar hacer Tu voluntad por encima de todo. Guíame y enséñame a entender Tu voluntad y ha ponerla por obra. “
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