“Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh YHVH, roca mía, y Redentor mío” (Salmo 19:14)
Nuestras palabras revelan lo que está escondido en nuestro corazón, por eso, como los pensamientos y las palabras están íntimamente conectados, debemos tener mucho cuidado de cómo pensamos y nos expresamos de los demás. Es mejor juzgar favorablemente, aunque estemos equivocados, que juzgar críticamente, aunque tengamos la razón. Los sabios dicen que nuestros juicios pesan mucho en el cielo. Nuestras palabras, sean buenas o malas, conllevan una respuesta en el ámbito espiritual. “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuanta en el día del juicio” – Mateo 12:36. Yahushua hablo del buen tesoro y mal tesoro que el hombre tiene en su corazón, y el cual se manifiesta por las palabras que hablamos – Lucas 6:45. Nuestra motivación interna determina nuestros pensamientos, lo cual a su vez, afecta la forma como actuamos. “Examíname, Oh Elohim, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame por el camino eterno” – Salmo 139:23-24.
“Aunque ande en valle de sobra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4)
El miedo afecta la forma como el cerebro procesa imágenes y mensajes. El miedo distorsiona la forma como vemos y oímos. Y como la mente y el cuerpo están interconectados, el miedo causa muchos problemas fisiológicos como enfermedades del corazón, presión arterial alta, depresión y muchas otras enfermedades. En resumen, el miedo es mortal. La mayoría de nuestras emociones negativas proceden del miedo, incluyendo la ira, frustración y odio. A nivel espiritual, el miedo y la preocupación hacen que la gente dude del amor de Elohim y de Sus promesas. El enemigo sabe que el miedo desequilibra a la gente y la hace vulnerable a enfermedades, manipulación y engaño. Vivir en temor es un tipo de esclavitud – Hebreos 2:15. YHVH nos exhorta una y otra vez a no temer – al hombre, a la guerra, a la tribulación, ni siquiera a la muerte misma – Romanos 8:35-39. El antídoto para el temor, es un corazón lleno del amor de YHVH y Su Torah – “El amor echa fuera el temor” – 1Juan 4:18.
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque YHVH tu Elohim estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9)
Al soldado siempre se le dice que sea fuerte y valiente antes de entrar al campo de batalla y es vital recordar que todos nosotros estamos involucrados en una guerra espiritual todos los días de nuestra vida. Antes de salir a la guerra, el soldado debe estar convencido de la causa y debe estar comprometido en espíritu, alma y cuerpo. No podemos evadir al enemigo evitando la guerra, es una guerra que no podemos negar ni escapar, cualquier indecisión es un tipo de rendición que el enemigo aprovechará, por eso debemos enfrentar al enemigo con todo nuestro corazón -- “Los que amáis a YHVH, aborreced el mal” – Salmo 97:10. Recordemos que el perfecto amor, echa fuera el temor y caminar en la verdad, en la Torah, nos da la victoria – “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” – Romanos 12:21.
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