“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32)
Solamente los hombres libres pueden recibir la Torah – Erich Fromm. Para ser verdaderamente libre, el hombre debe liberarse del hombre. Elohim tenía que liberar al pueblo de la esclavitud de Egipto para poder llevarlos al Sinaí y entregarles la Torah. En su condición de esclavos sujetos a un poder extraño no podía darle sus Instrucciones. Igualmente hoy, mientras el hombre está sujeto al sistema y sea esclavo de él, no puede recibir las instrucciones de Elohim. Queda excluida la absurda pretensión de que la Torah fue abolida por el Mesías, pues la Torah son las instrucciones que dirigen al hombre, instruyéndolo en el modo de actuar rectamente en las relaciones con Elohim primeramente y luego con los demás. La Fiesta de Shavuot (Pentecostés) está relacionada con la vivencia máxima del pueblo de Israel en el desierto, la revelación de YHVH a su pueblo y la aceptación de la Torah. A partir de ahí, Israel fue un pueblo libre, conocieron al Elohim de sus padres, Abraham, Isaac y Jacob y recibieron su Torah. Por eso Juan dice que el conocimiento de la verdad (Torah) nos hace libres. La libertad necesita de un sistema de leyes (instrucciones) para poder subsistir, de lo contrario la vida se hace imposible. Lo extraño es que hoy en día el hombre se sujeta más fácilmente al sistema que a Elohim, tienen la rara idea de que el sistema los protege y Elohim los subyuga. Un pueblo libre es el que se rige por un código.
“Shema Israel: Y amarás a YHVH tu Elohim de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5)
No solo debemos amar y adorar a YHVH con toda nuestra mente, entendimiento, sino con todo nuestro ser: espíritu, alma, fuerzas y corazón. El quiere que le demos todo lo que somos. Son muchas las formas que tenemos para expresar nuestra alabanza, adoración, veneración, devoción y amor por El. Debemos volvernos como David, que no le importó el qué dirán, siendo todo un rey. Danzó con todas sus fuerzas delante de YHVH, mientras el Arca era llevada a Jerusalén. Debemos olvidarnos de nosotros mismos, para adorarlo solo enfocados en El. Es ahí cuando habitamos en las alabanzas de su pueblo, cuando los canales celestiales se abren y cuando Su unción, Su toque, Su sanidad ocurrirá en nuestra vida. YHVH quiere tocarnos, quiere apasionar nuestro corazón por El, de manera que podamos adorarlo a Su manera, como lo adoraba David. El quiere tocarnos para ayudarnos a llegar a Él. Somos Sus hijos, y El quiere una relación con nosotros. El quiere que lo adoremos en espíritu y en verdad. Toda la Biblia es acerca de relación y reconciliación. Es acerca de nuestro Creador y Padre Celestial proporcionando un camino para que Sus hijos regresen a Él. “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su Nombre” – Salmo 100:4.
“Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim” (Éxodo 17:8)
Israel encuentra su primer enemigo en el desierto, tan pronto bebe del agua de la Roca. Pero, no era un enemigo desconocido. Amalec era hijo de Elifaz y nieto de Esau, hermano de Jacob (Israel), quien cientos de años atrás había hecho una promesa – “Y aborreció Esau a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob” – Génesis 27:41. Esau es Edom, padre de los Edomitas – Génesis 36:43. En otras palabras, Israel se encuentra con su viejo enemigo, su propio hermano, su propia carne. Pelear con un enemigo conocido, sabiendo que YHVH está de nuestra parte, es una victoria segura. Ese día Israel venció a Amalec y YHVH prometió: “di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo” – Éxodo 17:14. Todos tenemos nuestro Amalec, todos tenemos nuestras luchas y de todas ellas nos librará YHVH si nuestra confianza está en El y no en nuestras propias fuerzas. Israel venció no con sus fuerzas, no porque fueran expertos guerreros, sino porque la presencia de YHVH estaba en medio de ellos. Israel acababa de beber del agua de la Roca, estaban fortalecidos y podían enfrentar a su enemigo. Donde sea que YHVH nos lleve, como nos lleve y cuando nos lleve, debemos estar seguros que Su poder nos sostiene, Su sabiduría nos guía, Su amor nos guarda.
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