“Y si mal os parece servir a YHVH, escogeos hoy a quien sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres… pero yo y mi casa serviremos a YHVH” (Josué 24:15)
Cuando una nación escoge un partido político para gobernar el país, tiene que vivir con las consecuencias de su elección. Igualmente, cuando nosotros elegimos servir a YHVH o a los dioses del sistema, tenemos que asumir las consecuencias de dicha elección. Cuando se elige un partido político, es por un período de tiempo, pero cuando elegimos servir a Elohim o no servirle, las consecuencias pueden ir más allá del ámbito del tiempo y afectan nuestro destino eterno. Elegir los dioses del sistema es fácil y atractivo porque podemos ajustarlos a cualquier estilo de vida o comportamiento moral que queramos. Es fácil seguir a un dios que te permite hacer lo que quieras, sin ninguna referencia de si lo que haces es bueno o malo para ti. Y el sistema y sus dioses siempre distorsionan la verdad y venden una bien elaborada mentira. Elohim es un Elohim vivo cuyo amor y cuya Torah nos provee márgenes de seguridad que nos garantizan protección, provisión, salud, y vida eterna. Los tiempos son malos, ya es hora de tomar la determinación de seguir a YHVH y amarlo con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas. Es hora de fijar nuestra mirada solo en El y dejar cualquier dios del sistema que esté obstaculizando nuestra relación con El. El sistema no fue hecho para protegerte sino para fallar y destruir. En el final de los tiempos lo verás, pero no esperes a entonces para decidir a quién servir. Hazlo ahora. ¡Shabbat Shalom!
“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12)
Seguir al Mesías es tener una guía viva, no es actuar según la letra, siguiendo reglas y reglamentos de hombres, sino siguiendo al Mesías vivo – caminar como El caminó, hacer las cosas que El hizo, imitar Su ejemplo de vida en todas las cosas, obedecer la Torah como El lo hizo, buscar la voluntad del Padre como nuestro deleite, así como lo hizo El. Es mantener nuestros ojos fijos en El, y teniendo los rasgos de Su carácter impresos en nuestra nueva naturaleza, poder reflejar esa luz al mundo en nuestro diario vivir. Ahora, todo esto involucra el rendir nuestra voluntad, planes, manejo de nuestra vida a Él. Debemos seguir la nube, esperar en ella, esperar en Elohim. No podemos decir; mañana haremos esto o aquello, todos nuestros movimientos deben ser puestos bajo el poder de esa maravillosa frase – “Si es la voluntad de Elohim”. Si pudiéramos entender el verdadero significado de la guía divina, ¿cuántas veces nos hemos movido creyendo que la nube se movió en esa dirección solo para encontrar que fue solo nuestra imaginación? La mayoría de las veces porque queremos que la guía se acomode a nuestros deseos. Muchas veces en vez de ser divinamente guiados, somos simplemente auto-engañados. Solo cuando nuestra voluntad ha sido quebrantada podemos ser guiados por la luz del Mesías.
“…así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones… Y YHVH dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento…” (Joel 2:2 y 11)
Elohim ha estado recogiendo, separando, preparando y entrenando su pueblo por mucho tiempo, y en estos últimos días lo está purificando y sacando del sistema para que pueda caminar con Él. Algunas de sus características: Es un pueblo que ha muerto para sí, y vive para Elohim, tiene una relación íntima con El y es sensible a la guía del Ruaj Ha Koddesh, conoce el corazón y los deseos del Padre. Ha muerto a las cosas del mundo, es obediente y humilde. El Ruaj dirige sus pensamientos, palabras y acciones. Es fuerte, entrenado, disciplinado, son soldados del ejército de YHVH. Es intercesor, proclama la Torah y la enseña. Su relación con el Padre es madura, no sentimental ni llena de falsa fantasía greco romántica, sino íntima y poderosa. El Shabbat es su día ideal para estar en intimidad con Elohim. Como una esposa enamorada, es sumiso, sigue al Cordero por donde quiera que vaya, su relación con El es exclusiva, no hay otros dioses, sabe que le pertenece a Yahushua, se deja guiar, no hace nada por su propia cuenta. Conoce sus responsabilidades y no huye de ellas, es hacedor no oidor. No es flamante, fanfarrón, mundano, ni de grandes ministerios, es de bajo perfil, discreto, sabe que él tiene que menguar para que Yahushua en él crezca y así revelar en estos tiempos difíciles, la gloria de aquel que lo llamó.
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