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Gota Diaria -Febrero 27/2018

“Bien invalidáis el mandamiento de Elohim para guardar vuestra tradición” (Marcos 7:9)

Cuando la tradición usurpa la Escritura, ¿quién tiene la última palabra en tu corazón?  Es una pregunta vital que todos debemos responder, porque ella revela donde está nuestra lealtad.  ¿Nos mantenemos fieles a la verdad, así se levante el infierno, o modificamos nuestra fe para acomodarla a la mente y pensamiento secular occidental? ¿Viviremos de TODA palabra que salga de la boca de YHVH sin importar el costo, o nos uniremos a la multitud que sigue un líder que adapta la Escritura para que encaje en la tradición y pensamiento religioso moderno?  ¿Nos mantenemos fieles a la Torah, o edificamos nuestra fe en arena filosófica o aún opinión teológica? ¿Aceptamos la revelación de Ruaj Hakoddesh o aceptamos las interpretaciones de hombres falibles como Orígenes, Platón o Clemente considerados padres de la iglesia por el cristianismo?  Cuando se hacen leyes que demandan obediencia a un poder religioso que hace que la obediencia a YHVH y Su Torah, sea vista como rebelión, ¿permitiremos que el temor a ser malinterpretados,  o llevados a juicio o castigados, nuble nuestra razón?  Muchos no tendrán que enfrentar dicha presión porque han sometido su destino al liderazgo de la iglesia, antes que se presente la prueba.  Cuando se levante la guerra y nuestra fe en Yahushua y en la Torah sea motivo de persecución, recordemos que: “El perfecto amor echa fuera el temor”.  Nuestra fe no es negociable.  Muchos profesan conocer a Elohim, pero con los hechos lo niegan.  

Gota Diaria -Febrero 26/2018

“¿Quién subirá al monte de YHVH y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño” (Salmo 24:3-4)

El camino para subir la montaña con el Buen Pastor está abierto, a veces nos  parece imposible, pero el viaje empieza con el primer paso, así que pongamos nuestra mano firmemente en la de El y subamos.  El nos lleva a aguas de reposo, a pastos verdes, restaura nuestra alma a medida que subimos y si caemos, no es fatal porque El nos recoge, nos pone en pie de nuevo y nos ánima con Su amor y cuando el camino sea difícil nos lleva en Sus brazos.  La condición es que lo hagamos con un corazón limpio.  En el valle la vista es muy diferente a la de la montaña.  Allí veremos con más sabiduría y la revelación será más profunda, a medida que confiamos en Su amor, nuestro amor crecerá, nuestro corazón será más compasivo y dispuesto a ayudar a otros en el camino.  Subamos, vamos a los lugares altos de la mano del Pastor, pasemos tiempo con El allí y dejemos que Su amor nos ministre, sane, y nos prepare para bajar al valle y ser testigos de Su gloria y tener la fortaleza y sabiduría para trabajar en la extensión de Su Reino.    

Gota Diaria -Febrero 25/2018

“Tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Salmo 23:4)

Quienes hayan vivido en tierra de rebaños o conozcan por alguna razón la vida pastoril, saben que cuando se está acercando el invierno el pastor empieza a guiar su rebaño hacía la planicie, al redil donde pasara todo el invierno.  Pero antes de entrar al redil, examina a cada oveja pasándola bajo la vara para ver si tiene bichos o parásitos.  Es decir, pasar bajo la vara significa, ser examinado.  “Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto” (Ezequiel 20:37).  Por lo regular a nadie le gusta ser examinado, pero Elohim tiene que hacerlo, debe pasarnos bajo la vara, puede ser doloroso, desagradable, incomodo y sobre todo, creo yo, vergonzoso, pero necesario.  YHVH tiene que exponer nuestra enfermedad, mostrarnos que nuestro corazón no está sano, que hay hábitos, pensamientos, deseos que afectan nuestra relación con El.  Pero no solo nos pasa bajo la vara, luego nos conforta con Su cayado, nos llena de aliento y nos asegura que el proceso de recuperación después de limpiarnos de parásitos y bichos, será saturado de Su amor.  Recordemos, hay cosas aparentemente inofensivas, necesariamente no malas, pero si no glorifican a Elohim, nos apartan de El.   

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