“¿Quién subirá al monte de YHVH y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño” (Salmo 24:3-4)
El camino para subir la montaña con el Buen Pastor está abierto, a veces nos parece imposible, pero el viaje empieza con el primer paso, así que pongamos nuestra mano firmemente en la de El y subamos. El nos lleva a aguas de reposo, a pastos verdes, restaura nuestra alma a medida que subimos y si caemos, no es fatal porque El nos recoge, nos pone en pie de nuevo y nos ánima con Su amor y cuando el camino sea difícil nos lleva en Sus brazos. La condición es que lo hagamos con un corazón limpio. En el valle la vista es muy diferente a la de la montaña. Allí veremos con más sabiduría y la revelación será más profunda, a medida que confiamos en Su amor, nuestro amor crecerá, nuestro corazón será más compasivo y dispuesto a ayudar a otros en el camino. Subamos, vamos a los lugares altos de la mano del Pastor, pasemos tiempo con El allí y dejemos que Su amor nos ministre, sane, y nos prepare para bajar al valle y ser testigos de Su gloria y tener la fortaleza y sabiduría para trabajar en la extensión de Su Reino.
“YHVH, tu Elohim, anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto, tu campamento ha de ser santo, para que él no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti” (Deuteronomio 23:14)
Para los Hebreos, todo lo que hacemos en la vida es directa o indirectamente un acto de adoración. Si hacemos o decimos aquellas cosas que agradan a YHVH, lo estamos adorando y El se regocija. Pero si hacemos o decimos cosas que no agradan a YHVH, definitivamente estamos adorando otros dioses y no debe sorprendernos que YHVH vuelva Su rostro de nosotros. Cuando los niños están jugando y los padres los cuidan, tienen que mantener sus ojos bien abiertos porque muchos juegos con los que ellos se están divirtiendo grandemente, pueden terminar lastimándolos. Igualmente Elohim, mantiene sus ojos sobre nosotros, por consiguiente debemos tener cuidado de que todo lo que hagamos y digamos, lo adoren, que no halle nada inmundo en nuestro campamento, que nuestro hogar, nuestras actividades, nuestros dichos, los lugares a donde vamos, todo en lo que nos involucremos, sea agradable a Sus ojos. Cuidémonos de no estar adorando otros dioses, y perdamos la protección de nuestro Padre Celestial.
“Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y El dijo: ven. Descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Yahushua” (Mateo 14:28-29)
Pedro salió, sin dudarlo, sin pensarlo, sin hacer una reunión con los discípulos para saber que opinaban, sin orar, sin preguntar, sin esperar por un momento mejor. Saco su pie y empezó a caminar sobre el agua cuando no podía ver, todo estaba oscuro. Salió cuando las olas eran grandes y violentas, fue sin el apoyo de otra gente. Pedro oyó la voz de Yahushua y respondió inmediatamente. Fue segundos después cuando vislumbro lo que estaba hacienda que dudo, su mente finita le jugo una mala pasada y se le olvidó que había sido el, quien había hecho el reto; “si eres tú…” Yahushua simplemente respondió. Algunos de nosotros podemos encontrarnos en el bote en este momento e igual que Pedro hemos dicho; “si esto es de ti, Señor…” y tal vez hemos oído la voz de Yahushua diciéndonos; “ven”, pero no vamos. Muchas veces dejamos que nuestra mente nos impida dar el paso y caminar en la oscuridad, con marea alta, porque se nos olvida que YHVH hace lo imposible, posible. Si hemos oído Su voz diciéndonos; “ven” no temamos, El está allí esperando que demos el paso, estará allí aun si perdemos la fe y desmayamos.
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