“No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa” (1 Corintios 5:6)
El proverbio popular dice: “Una manzana podrida, pudre todo el cajón”. Alguien dijo: “Imita el mal y lo sobrepasaras, imita el bien y te quedarás corto. Es tendencia del ser humano ser mas fácilmente contagiado por el mal, que influenciado por el bien. Las Escrituras también nos dice que no podemos servir a dos Señores. Es imposible hacer concesiones, ser negligente, alcahueta, permisivo y creer que no habrá consecuencias. Es algo pequeño, insignificante, yo se manejarlo, no me va a afectar, todas estas y muchas más excusas son las que dan aquellos que creen que pueden contaminarse sin ser afectados. YHVH demanda de nosotros que nos separemos. Dice: “Sed santo porque Yo soy santo” – la palabra 'santo' en hebreo es 'kaddosh' = Separado. Separado del sistema, de todo aquello que no glorifica a YHVH. La Torah es el cerco que nos separa como el pueblo de YHVH. Ser santo es ser obediente a los mandamientos y estatutos establecidos en la Torah como el código de conducta para el pueblo de Elohim. La santidad no se obtiene haciendo ayunos, devocionales, y prácticas externas, cosas buenas pero que si no van acompañadas de obediencia a Elohim son hierva seca que será quemada. Seamos vigilantes, un poco de levadura puede destruir nuestra vida.
“Yo soy Elohim, y no hay otro Elohim, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho” (Isaías 46:9-10)
Ambos, el Israel antiguo y el futuro encuentran refugio en el desierto. En ambos casos, el lugar ha sido pre-organizado por YHVH mismo. El propósito es para instruir a Su pueblo sobre cómo vivir kaddosh – separado. La Torah, Su instrucción, es el alimento espiritual y mientras nutría dando instrucción y profecía al antiguo Israel, nos nutría a nosotros que leemos lo por venir desde el principio. En el Sinaí, el pueblo fue invitado a estar con el Eterno Elohim en forma personal. El habitó con ellos a través del Tabernáculo. El les reveló Su carácter a través de la Torah. El los confortó de día y de noche con su presencia visible en medio de ellos. Esta es una hermosa imagen y promesa para su pueblo, aquellos que son fieles, en los últimos tiempos. Si caminamos en santidad, separados a través de Su Torah, de Su poder, seremos el Tabernáculo donde habite Su gracia. Si nos deleitamos en Su Torah y meditamos en ella como el medio para conocer el corazón del Padre Celestial, conoceremos Sus caminos así como Moisés. Y si rechazamos la idolatría y mezcla profana de adoración que el sistema religioso practica, y adoramos a YHVH en Espíritu y verdad, seremos invitados a servir al Padre como reyes y sacerdotes de Su reino.
“Seis días trabajarás, mas en el séptimo día descansarás; aun en la arada y en la siega, descansarás” (Éxodo 34:21)
Vivimos y trabajamos en un mundo con jornadas de veinticuatro horas sin descanso. Unos más otros menos, pero todos enfocados en trabajar y vivir para trabajar. Pero ningún ser humano puede trabajar sin descansar. Elohim creó el mundo con estaciones, con ciclos, con mañanas y atardeceres, días y noches y al hombre como primicia de Su creación para que disfrutara de ella, no para que fuera esclavo. Pero el sistema se ha encargado de esclavizar al hombre bajo la tiranía del poseer. Pero YHVH nos dio seis días para trabajar y uno para compartir con El todo aquello que es eterno. Seis días luchamos buscando el sustento, pero en el Shabbat solo nos preocupamos por la semilla que alimenta nuestra alma. Que YHVH nos ayude a hacer de este Shabbat un día especial, que en medio de la bulla, busquemos la quietud, la paz que sobrepasa todo entendimiento, que dediquemos tiempo a las cosas del Reino, y dejemos a un lado todo lo que nos distrae y preocupa, recordando siempre las palabras de Yahushua: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” – Mateo 11:28. ¡Shabbat Shalom!
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