“El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimiento” (Proverbios 15:32)
Algunas de las lecciones más importantes que he aprendido en mi vida, han sido a través de mis errores. Han sido dolorosas en su momento, pero cuando miro atrás y veo los frutos le doy gracias a Elohim por no haberme atajado cuando iba cuesta abajo, haberme permitido tocar fondo, poder mirar hacia arriba y buscar su mano que me levantó con misericordia y amor, mostrándome mi error, corrigiéndome, consolándome y ayudándome a ponerme en pie de nuevo. A esto le llamo la disciplina del amor. Cuando un niño está aprendiendo a caminar, el deseo de los padres es que lo logre sin caerse, es duro ver cuando cae y se lastima, pero es imposible no caer. Ya en su adolescencia, caerá de nuevo, pero será diferente y ahí, el hijo necesita corrección y disciplina. Ser corregido y disciplinado justamente es bueno, aceptar la corrección y disciplina es mejor, aunque duela. Las lecciones que se aprenden a través de la disciplina permanecen para siempre. Elohim es el mejor Padre. El sabe cuando necesitamos aliciente y cuando necesitamos la disciplina del amor. El no quiere que nos perdamos las lecciones vitales que nuestros errores nos dan para la vida. Cuando esto suceda, no nos rebelemos a Su disciplina de amor, démosle gracias por cuidar de nosotros y ayudarnos a crecer y madurar en El.
“Pero, no solo esto, sino también gloriémonos en nuestras tribulaciones; porque sabemos que las tribulaciones producen paciencia, la paciencia produce carácter en todos sus sentidos, y el carácter produce esperanza” (Romanos 5:3-4 – Kaddosh)
El libro de Proverbios es un libro de sabiduría que nos muestra principios y nos da instrucciones de vida. Muchos de ellos hablan del carácter, el cual es más estimado que la reputación. Todos tenemos reputación – es lo que otros piensan de nosotros – lo que somos para ellos. Elohim no está interesado en nuestra reputación, El está interesado en nuestro carácter, en lo que realmente somos. El carácter no se forma de la noche a la mañana. El carácter se forma con nuestras elecciones diarias, de cómo vivimos nuestra vida – de las decisiones que tomamos y que se convierten en nuestra forma de vivir, ya sea buena o mala. Algunas veces Elohim elige la tribulación para desarrollar nuestro carácter. Los tiempos difíciles prueban lo que realmente somos. Ellos desarrollan perseverancia mientras nuestros ojos están fijos en Yahushua y no en las circunstancias que nos agobian. El carácter no se puede divorciar de la paciencia, él crece con el diario caminar con Yahushua. El reconocer que somos responsables ante Elohim, influye las decisiones que tomamos – decisiones formadoras de carácter, basadas en Su fidelidad y en nuestra seguridad de que El siempre estará con nosotros, lo sintamos o no.
“Porque yo se los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice YHVH; pensamientos de paz, y no de mal para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11)
Este versículo es muy conocido y muy usado para animar a la gente a buscar un futuro mejor porque Elohim tiene un plan para ellos. Y yo firmemente creo que Elohim tiene planes para todos Sus hijos, pero, por lo regular esos planes no son ni medio parecidos a los que nosotros tenemos. Nosotros podemos estar soñando con una profesión exitosa, o salir del país como misioneros, o tener un ministerio nuevo, etc. como sabemos para que somos buenos, planeamos basados en nuestras habilidades. Pero Elohim tal vez solo quiere que crezcamos donde nos ha plantado. Que seamos buenos no por nuestras habilidades, sino porque El está en nosotros. Que brillemos no con nuestra propia luz, sino con Su luz. Así no sea lo que nosotros hayamos soñado, así no sea un gran ministerio ni recorramos el mundo llevando Su palabra, seamos excelentes donde estamos. Seamos excelentes padres, hijos, empleados, vecinos, reflejemos la imagen de Aquel que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable. Seamos el amor, la paz, el consuelo de Elohim para todos a nuestro alrededor. No podemos darnos el lujo de simplemente esperar ese fabuloso llamado y perder cientos de oportunidades que Elohim pone diariamente en nuestro hogar, comunidad o grupo de proclamar el Reino. Démosle gracias a Elohim por tenernos en el lugar que estamos.
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