“Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción” (Isaías 10:27)
Todos somos esclavos de alguien o algo. Muchos que creen ser libres, con frecuencia están atados por pecados esclavizantes, adiciones, lujurias, presiones y objetivos de auto-progreso que causan estrés y aun enfermedades. Algunos están atados a religiones o sistemas de creencias que dan la apariencia de bondad y verdad, pero en sí, nunca han roto con el reino de las tinieblas. Millones, están atados a sus pasados, a aquello que los lastimó cuando niños, otros a líderes o personas que los manipulan y abusan de ellos y de su ingenua confianza. Las ataduras destructivas involucran el alma, la mente, la razón, las emociones, el carácter y la voluntad. Isaías aquí está profetizando de nuestros días, cuando esas cosas que nos oprimían serían quitadas por el Mesías Yahshua, y entonces, como una nueva creación en el Mesías, nacidos del Espíritu, hacemos contacto con la eternidad y tenemos una relación directa y personal con nuestro Creador. Pero para vivir esta transformación y que el yugo de esclavitud sea quitado de nuestros hombros, tenemos que arrepentirnos primero, luego abandonar todas aquellas cosas, hábitos, manera de pensar y de vivir del reino de la tinieblas y abrazar el Reino de la Luz y separarnos para El viviendo bajo los parámetros establecidos por El en la Torah. No podemos abrazar el Reino de la Luz, sin abandonar primero el reino de las tinieblas.
“Anulando el acta de los decretos (deuda pendiente) que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola del medio y clavándola al madero” (Colosenses 2:14)
Esta es una de las principales Escrituras usadas por el Cristianismo para tratar de decir que la ley (Torah) fue abolida. Pero, ¿qué es lo que realmente dice esta Escritura? Dice que lo que fue abolido estaba en contra nuestro. Muéstreme un solo mandamiento que esté en contra nuestro – “que guardes los mandamientos de YHVH y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad” – Deuteronomio 10:13. Entonces, ¿qué fue clavado en el madero? En Griego, “acta de los decretos” = Cheirographon, significa = Documento legal de deuda. Cuando Yahshua fue clavado en el madero, pagó la deuda pendiente que había en contra nuestro por quebrantar la ley (Torah) de YHVH. El no clavó la Torah en el madero, clavó la deuda legal que había en nuestra contra. La Torah no está en contra de nosotros, sino la pena de muerte por quebrantarla. No hay ningún castigo en las Escrituras por la obediencia, sino por el pecado, por infringir la Torah – “Todo aquel que comete pecado, infringe también la Torah; pues el pecado es infracción de la Torah” – 1Juan 3:4.
“Toda palabra de Elohim es limpia; El es escudo a los que en El esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda y seas hallado mentiroso” “Cuidarás de hacer todo lo que Yo te mando; no añadirás a ellos, ni de ello quitarás” (Proverbios 30:5-6 y Deuteronomio 12:32)
Malaquías 3:6 dice que Elohim no cambia. Hebreos 13:8 dice que Yeshua es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Estoy segura que a todos nos da gozo saber esto, implica que su misericordia, sus promesas, su amor, todo en El es eterno y nos beneficia a todos. Su palabra, Su Torah para siempre está establecida en los cielos. Palabra en Hebreo es – Dabar = Decreto / promesa / poder. Establecer en Hebreo es – Natsab = estar presente. Si Su palabra es un decreto presente siempre en los cielos, y a la cual nos ha prohibido añadirle o quitarle, ¿por qué el hombre la cambia a su antojo y comodidad? La iglesia está llena de costumbres que en nada tienen que ver con la Palabra de Elohim. Entre Sus mandamientos está el “guardar el día de reposo” – “mas el séptimo día es reposo para YHVH tu Elohim; no hagas en él obra alguna…” – Éxodo 20:8. ¿Era solo para el pueblo en ese entonces? – “Una misma Torah y un mismo decreto tendréis, vosotros y el extranjero que con vosotros mora” – Números 15:16. No hay ni un solo versículo en el Nuevo Testamento donde Yahshua haya ordenado guardar el domingo. Pero llegó un hombre inicuo, Constantino, quien odiaba a los judíos y todo lo que tuviera que ver con ellos, pero estaba dispuesto a tomar al Mesías judío y hacer de él el Cristo greco-romano para formar su nueva religión y cambió todo. Hoy el pueblo de Elohim, como ovejas al matadero, sigue las costumbres paganas de Roma añadiendo a la palabra de Elohim, lo cual El prohibió. ¡ Shabbat shalom ¡
Hay 3 invitados y ningún miembro en línea