“Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos, y por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitareis” (Números 33:55)
Israel nunca presto oído a esta advertencia, ni Josué, ni David ni el Israel moderno que regresó a la tierra después de 1.900 años de exilio. Sigue permitiendo religiones paganas en la tierra prometida, sigue permitiendo y promoviendo el ateísmo. Promueve la homosexualidad. Permite y defiende a los musulmanes que controlan el área del templo que una vez fue habitación de YHVH. Pero, aún peor, cede porciones de la Tierra Prometida a sus enemigos, en pro de una supuesta y falsa paz, cuando las Escrituras claramente dicen que la tierra es de Elohim. “La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es…” – Levítico 25:23. Pero no pensemos que el pueblo de Elohim, al que Pablo llama el Israel de Elohim, todos aquellos que seguimos al Mesías y la Torah, es diferente. La advertencia es para todos, si no obedecemos y abandonamos todo aquello que Elohim nos ordena dejar, nuestra vida será miserable. Todo aquello que nos separa e impide seguir al Cordero como El nos manda, serán aguijones en nuestros ojos y espinas en nuestro cuerpo. Todo aquello que rehusamos dejar y que no es agradable a los ojos de YHVH, que no glorifica Su nombre, que no está permitido en la Torah, será lo que finalmente nos venza y esclavice de nuevo. “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” – Juan 8:32. La verdad de YHVH es Su Torah, es Yahshua. La verdadera libertad se basa en el sometimiento a la Torah, en la obediencia a YHVH. Si YHVH lo dice, el pueblo obedece.
“Luego volvimos y salimos al desierto, camino del Mar Rojo, como YHVH me había dicho; y rodeamos el monte de Seir por mucho tiempo” (Deuteronomio 2:1)
¿Alguna vez se ha sentido estancado, como que no pasa del mismo sitio? El destino es una función del tiempo y es el objetico del diablo. Satanás no nos ataca por nuestro pasado, el lo hace por nuestro futuro, nuestro destino, ese es su principal objetivo y cuando ve que no puede desviarnos, trata de retardar, de frenar nuestras bendiciones poniendo obstáculos en el camino. El sabe que somos seres atados al tiempo y que una tardanza larga puede destruirnos. La demora es destructiva, YHVH lo sabía, por eso cuando fuerzas extrañas retrasaron a Lot, envió sus ángeles para sacarlo – Génesis 19:15-16. Las fuerzas angelicales de Elohim están aquí hoy para ayudarnos a salir, no tardemos en dejar todo aquello que nos impida seguir el camino. La murmuración y queja hizo que los hijos de Israel deambularan 40 años por el desierto. El dudar de que el Eterno Elohim que los había sacado con grandes juicios de Egipto podía llevarlos hasta la tierra prometida, dejo en el desierto a todos aquellos que no creyeron. Si estamos rodeando el mismo monte por mucho tiempo, preguntémonos que estamos haciendo que no debemos, o que deberíamos estar haciendo y no lo hacemos. Cada minuto de nuestra vida está sincronizado por el reloj divino, cada evento del día tiene un propósito y siempre es de acercarnos a Él y bendecirnos.
“Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte (Deuteronomio 2:3)
Debemos tener cuidado de no caer en ninguno de estos dos extremos, ambos devastadores para nuestra vida. 1. Estar cómodos con la situación actual y no desear cambios – “Ay de los reposados en Sion…” Amos 6:1. 2. Hacer las cosas sin pensar. Ambos son contrarios a las Escrituras que dicen: “Encomienda a YHVH tu camino, y confía en Él; y Él hará” – Salmo 37:5. Elohim le dice al pueblo de Israel: “Bastante habéis rodeado este monte…”. Ese monte no era donde YHVH quería que su pueblo estuviera, El tenía mucho más para ellos. “Volveos al norte”. Ellos necesitaban moverse en esa dirección. No tenían que seguir viviendo en el desierto, sino seguir hacia la Tierra Prometida, hacia la bendición de YHVH. Aunque Elohim les había provisto de todo lo necesario en el desierto, y ellos habían aprendido a oír Su voz, ya era hora de seguir adelante. Diariamente YHVH nos bendice y provee, pero él quiere vernos desear las riquezas de Su gracia y no apegarnos a la basura de este mundo. Solo podemos resistir el mal, cuando nos sometemos a YHVH. Debemos estar atentos a la voz del Padre cuando nos diga que ya es hora de movernos y no apegarnos a situaciones, lugares, ni gente. El sabe cuál es el mejor lugar para nosotros y cuando es el momento para ir hacia él. ¡Shabbat Shalom ¡
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