“Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1Pedro 2:23)
En algún momento u otro de la vida, todos de alguna manera somos acusados falsamente por amigos, familiares o simples conocidos quienes nos juzgan erróneamente. Cuando esto sucede nuestra tendencia o tentación es de retaliar y defendernos. Nuestra actitud por lo regular, es totalmente opuesta a la de Yahshua, quien en sus horas más oscuras cuando era escarnecido, insultado, escupido, nunca respondió ni se defendió. El confió toda Su causa al Padre quien es el juez justo. Yahshua advirtió a sus discípulos sobre la hipocresía de juzgar a los demás. La línea entre el juzgar y discernir es muy angosta, pero demasiado significativa. El discernimiento es un don del Ruaj Ha Koddesh y debe usarse sabiamente. El juzgar es una característica del hombre y por lo regular, más común en aquellos con espíritu de religiosidad que no conocen el amor de Elohim, sino la inflexibilidad de la auto-justificación. Cuanta angustia nos ahorraríamos si nuestra actitud fuera como la del Maestro a quien profesamos seguir. Igual que Yahshua, debemos siempre encomendar nuestra causa al Padre. No importa lo que la gente diga de nosotros, solo pueden dañar nuestra reputación, pero Elohim está más interesado en nuestro carácter que en nuestra reputación. Nuestro carácter es lo que realmente somos frente a aquel que juzga los pensamientos y actitudes del corazón.
“Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho Yaweh: Tú no me edificarás casa en que habite… Te hago saber, además, que Yaweh te edificara casa” (1Crónicas 17:4 y 10b)
Edificar casa para los hebreos era: engendrar hijos / construir una familia. David quería construirle casa a YHVH, pero El dijo: “No he habitado en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo” – 1Crónicas 17:5. Elohim sabía el problema que sería que el hombre empezara a construir casas, templos para El, sabía de la tendencia del corazón humano hacia la idolatría, sabía que el hombre siempre termina adorando la creación y no al Creador. El no estaba interesado en casa para habitar, sino en construirle a David casa y se lo hace saber a través del profeta Natán, pero la casa que Elohim le construiría a David, no sería un sitio para habitar sino una descendencia que siempre estaría en el trono de Israel y a través de la cual vendría el Mesías. Cuando Yeshua es engendrado en María, Elohim empieza a construirle casa a David. “He aquí Yo y los hijos que Elohim me dio” – Hebreos 2:13. Mucho antes de que existieran edificios con paredes y techos, una casa era una familia. El hombre había estado construyendo casas de la forma antigua por mucho tiempo, en 9 meses llegaba un nuevo miembro y la casa crecía. Pero después llegó alguien confundiendo todo y empezó a construir casas de ladrillo para que habitara la otra casa. El templo fue destruido para que la verdadera casa entendiera que lo que sostiene la casa no son los ladrillos, sino el fundamento puesto por Elohim, Yahshua y Su Tora. ¡ Shabbat Shalom ¡
“Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad… y os hare saber las cosas que habrán de venir” “Y serán todos enseñado por Elohim. Así, que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de Él, viene a mí” (Juan 16:13 y 6:45)
Hoy más que nunca, con la proliferación religiosa que hay, debemos tener cuidado de que fuente estamos alimentando nuestro espíritu, si estamos corriendo tras la opinión e interpretaciones de hombres o si estamos yendo directamente a la fuente, al Ruaj HaKoddesh. ¿Quieres beber agua de Su fuente, agua pura, filtrada por la Roca, fresca y deliciosa? o ¿prefieres beber agua contaminada llena de aditivos químicos (doctrinas de hombre)? El alma (mente con sus razonamientos, emociones, voluntad que decide basada en la razón), está atada a la tierra. Contacta el mundo a través de los cinco sentidos, está limitada por emociones, trabaja a través del cerebro y de los deseos de la carne para satisfacer el ego. La necesitamos para funcionar en este mundo, pero necesitamos mantenerla sujeta al Ruaj. El espíritu, es nuestro centro, si hemos sido renovados por el Ruaj a una nueva creación, es la entrada o portal al mundo del Eterno, y tiene la mente del Mesías. Es allí donde Elohim nos habla, conforta, instruye y guía. Es allí donde podemos habitar a la sombra del Altísimo. Recuerda, ningún maestro humano puede llevarte al Mesías, solo el Ruaj de YHVH puede hacerlo y lo hace a través de tu espíritu no de tu alma. El apela al centro de tu vida, no a la razón. Esa es la diferencia entre el que es guiado por el espíritu y el que es guiado por el alma o emociones, es la diferencia entre la religión y la relación. ¿Estás enamorado(a) del Mesías o de tu líder? Hay muchos falsos maestros, hoy en día, famosos que son reverenciados, honrados, por sus seguidores, que enseñan junto con la verdad, mentiras con las que seducen a todas esas mentes greco-romanas obsesionadas con las interpretaciones humanas las que Satanás disfraza de verdad.
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