“He aquí que vienen días, dice YHVH, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá” (Jeremías 31:31)
¿Alguna vez ha pensado de dónde salió el término “Nuevo Testamento” o Nuevo Pacto”? Este término se encuentra en más o menos diez lugares de los Escritos Apostólicos – Nuevo Testamento – pero, ¿es esta la traducción correcta? Cuando piensa en la palabra “nuevo”, ¿qué le viene a la mente? ¿Un carro nuevo, una casa nueva, ropa nueva? En español tenemos una palabra para “nuevo”, mientras que en el griego bíblico, hay dos: Neos y Kainos, y cada uno tiene connotación diferente. Neos conlleva la idea de algo nuevo como lo entendemos nosotros, nuevo de paquete. Kainos conlleva la idea de renovado, refrescado o reparado. Ahora, cuando usted ve el término “Nuevo Testamento o Nuevo Pacto en los escritos apostólicos, nueve de las diez veces usa la palabra “Kainos”. Así, que, la traducción más veras sería “Pacto Renovado” en vez de “Nuevo Pacto”. Pablo en Romanos 8:8 hace alusión a Jeremías 31:31. Usa la palabra “Kainos” y en Jeremías la palabra es “Chadash” que significa = reparar o renovar. Por consiguiente el término “Nuevo Testamento” o “Nuevo Pacto” es una traducción incorrecta. Es “Pacto Renovado” – El Mesías no vino a hacer un Nuevo pacto con un pueblo diferente, El vino a renovar el Pacto ya existente que el pueblo había quebrantado. El Pacto renovado contiene los mismos mandamientos, la misma Torah. La diferencia es el Ruaj Hakoddesh – “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice YHVH: Daré mi Torah en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré para ellos por Elohim, y ellos serán mi pueblo” – Jeremías 31:33. El Pacto Renovado es la Torah escrita en el corazón del creyente, ya no en tablas de piedra sino en la mente y corazón de cada hijo de Elohim, por medio del Ruaj que nos capacita para cumplir y vivir separados para YHVH.
“Salid de en medio de ella, pueblo mío, y salvad cada uno su vida del ardor de la ira de YHVH” (Jeremías 51:45)
A través de toda la Escritura, el mensaje de YGVH para Su pueblo sigue siendo el mismo – que debemos separarnos del mundo. El dice vez tras vez: “Salid de en medio de ellos, y apartaos dice Adonai” – 2Corintios 6:17. Vivimos en el mundo, pero no somos del mundo (sistema), así que constantemente debemos ir a la Torah, y buscar la guía para todo lo que enfrentamos en nuestro caminar diario y actuar bajo esos maravillosos parámetros dados por YHVH. Juan 17:17 – “Santificaos en tu verdad (Torah), tu Torah es verdad”. Ser santo es ser = kaddosh = ser separado. Es decir no actuar como actúa el sistema, no vivir bajo los parámetros del sistema, no buscar lo que busca el sistema, sino “buscar el Reino de Elohim y su justicia”. Es difícil porque el sistema humanístico en el que vivimos, influencia todo a nuestro alrededor. Por eso debemos ser fuertes y esforzarnos, sabiendo que nuestro galardón es grande. Confiemos en YHVH y El no guiará siempre por el camino de la luz. Debemos empezar entendiendo y aceptando que quien “quiera ser amigo del mundo (sistema), se constituye enemigo de YHVH”. “Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación” – Isaías 26:20.
“Estad quietos y conoced que Yo soy YHVH” (Salmo 46:10)
YHVH responde todas nuestras oraciones aunque no siempre de la manera esperada. Solo Él sabe cuál es nuestra necesidad apremiante. Solo pide de nosotros confiar, estar quietos y dejar las cosas en sus manos. YHVH no tiene prisa ni está apurado, lo cual lo vemos en Su Creación: se toma Su tiempo para hacer un bebe, una flor, un árbol o un atardecer. Nosotros tenemos que esperar que llegue el momento determinado por El para recibir la respuesta y bendición. La parte difícil es esperar y en nuestra angustia, lloramos, clamamos y a veces nos olvidamos que El quiere que estemos quietos y veamos Su salvación. La prueba es la única forma de mostrarnos que tan confiados estamos y es ahí cuando en medio de nuestras lágrimas, sin importar que tan angustiados estemos, nos aferremos a Él y le pidamos que nos ayude a estar quietos y esperar en El. A veces demora la respuesta hasta que hayamos aprendido la lección, pero nada es desperdiciado por El. Tal vez no entendamos muchas cosas, pero una si debe estar clara en nuestro corazón: El ES SOBERANO y nuestra vida y la de nuestros seres queridos está en sus manos. Esperemos en El.
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