“Has sido fortaleza al pobre… refugio contra el turbión, sombra contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como un turbión contra el muro” (Isaías 25:4)
Isaías lo cubre casi todo aquí. La vida está llena de tormentas, de problemas, calor de las presiones que sufrimos y torrentes de gente sin misericordia que nos oprime física, mental y emocionalmente. Todo esto nos puede destruir, pero podemos correr a nuestra Roca, Refugio y Sombra seguros que allí estaremos a salvo. Nuestro Elohim es todo eso y más. Nos podemos esconder en El cuando las tormentas de la vida lleguen y esperar en El hasta que pasen. El conoce el dolor que sufre cada corazón y puede consolarnos y darnos la luz que necesitamos para salir adelante. El nos da sombra cuando el calor de las presiones llega tratando de ahogarnos y hace que broten de nuestros labios sacrificios de alabanza que glorifiquen Su nombre. El es nuestro refugio, extiende sus brazos y nos toma para que la mano del maligno no nos dañe. No hay mejor lugar para ir y para estar que en El. “Roca mía y castillo mío y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en El confiaré” (Salmo 18:2)
“¿Quién subirá al monte de YHVH y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño” (Salmo 24:3-4)
El camino para subir la montaña con el Buen Pastor está abierto, a veces nos parece imposible, pero el viaje empieza con el primer paso, así que pongamos nuestra mano firmemente en la de El y subamos. El nos lleva a aguas de reposo, a pastos verdes, restaura nuestra alma a medida que subimos y si caemos, no es fatal porque El nos recoge, nos pone en pie de nuevo y nos ánima con Su amor y cuando el camino sea difícil nos lleva en Sus brazos. La condición es que lo hagamos con un corazón limpio. En el valle la vista es muy diferente a la de la montaña. Allí veremos con más sabiduría y la revelación será más profunda, a medida que confiamos en Su amor, nuestro amor crecerá, nuestro corazón será más compasivo y dispuesto a ayudar a otros en el camino. Subamos, vamos a los lugares altos de la mano del Pastor, pasemos tiempo con El allí y dejemos que Su amor nos ministre, sane, y nos prepare para bajar al valle y ser testigos de Su gloria y tener la fortaleza y sabiduría para trabajar en la extensión de Su Reino.
“YHVH, tu Elohim, anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto, tu campamento ha de ser santo, para que él no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti” (Deuteronomio 23:14)
Para los Hebreos, todo lo que hacemos en la vida es directa o indirectamente un acto de adoración. Si hacemos o decimos aquellas cosas que agradan a YHVH, lo estamos adorando y El se regocija. Pero si hacemos o decimos cosas que no agradan a YHVH, definitivamente estamos adorando otros dioses y no debe sorprendernos que YHVH vuelva Su rostro de nosotros. Cuando los niños están jugando y los padres los cuidan, tienen que mantener sus ojos bien abiertos porque muchos juegos con los que ellos se están divirtiendo grandemente, pueden terminar lastimándolos. Igualmente Elohim, mantiene sus ojos sobre nosotros, por consiguiente debemos tener cuidado de que todo lo que hagamos y digamos, lo adoren, que no halle nada inmundo en nuestro campamento, que nuestro hogar, nuestras actividades, nuestros dichos, los lugares a donde vamos, todo en lo que nos involucremos, sea agradable a Sus ojos. Cuidémonos de no estar adorando otros dioses, y perdamos la protección de nuestro Padre Celestial.
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