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Gota Diaria - Abril 22/2018

“Shema Israel: Y amarás a YHVH tu Elohim de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5)

No solo debemos amar y adorar a YHVH con toda nuestra mente, entendimiento, sino con todo nuestro ser: espíritu, alma, fuerzas y corazón.  El quiere que le demos todo lo que somos.  Son muchas las formas que tenemos para expresar nuestra alabanza, adoración, veneración, devoción y amor por El.  Debemos volvernos como David, que no le importó el qué dirán, siendo todo un rey.  Danzó con todas sus fuerzas delante de YHVH, mientras el Arca era llevada a Jerusalén.  Debemos olvidarnos de nosotros mismos, para adorarlo solo enfocados en El.  Es ahí cuando habitamos en las alabanzas de su pueblo, cuando los canales celestiales se abren y cuando Su unción, Su toque, Su sanidad ocurrirá en nuestra vida.  YHVH quiere tocarnos, quiere apasionar nuestro corazón por El, de manera que podamos adorarlo a Su manera, como lo adoraba David.  El quiere tocarnos para ayudarnos a llegar a Él.  Somos Sus hijos, y El quiere una relación con nosotros.  El quiere que lo adoremos en espíritu y en verdad.  Toda la Biblia es acerca de relación y reconciliación.  Es acerca de nuestro Creador y Padre Celestial proporcionando un camino para que Sus hijos regresen a Él.  “Entrad por sus  puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su Nombre” – Salmo 100:4.

Gota Diaria - Abril 21/2018

“Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim” (Éxodo 17:8) 

Israel encuentra su primer enemigo en el desierto, tan pronto bebe del agua de la Roca.  Pero, no era un enemigo desconocido.  Amalec era hijo de Elifaz y nieto de Esau, hermano de Jacob (Israel), quien cientos de años atrás había hecho una promesa – “Y aborreció Esau a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob” – Génesis 27:41.  Esau es Edom, padre de los Edomitas – Génesis 36:43.  En otras palabras, Israel se encuentra con su viejo enemigo, su propio hermano, su propia carne.  Pelear con un enemigo conocido, sabiendo que YHVH está de nuestra parte, es una victoria segura.  Ese día Israel venció a Amalec y YHVH prometió: “di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo” – Éxodo 17:14.  Todos tenemos nuestro Amalec, todos tenemos nuestras luchas y de todas ellas nos librará YHVH si nuestra confianza está en El y no en nuestras propias fuerzas.  Israel venció no con sus fuerzas, no porque fueran expertos guerreros, sino porque la presencia de YHVH estaba en medio de ellos.  Israel acababa de beber del agua de la Roca, estaban fortalecidos y podían enfrentar a su enemigo.  Donde sea que YHVH nos lleve, como nos lleve y cuando nos lleve, debemos estar seguros que Su poder nos sostiene, Su sabiduría nos guía, Su amor nos guarda.  

Gota Diaria - Abril 20/2018

“Y YHVH iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles” (Éxodo 13:21)

El versículo siguiente dice que nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube ni la columna de fuego.  Jamás Elohim abandonó a Su pueblo.  Aún en medio de todas sus rebeldías, les castigo, les mostró las consecuencias de su desobediencia y de su obstinado y rebelde corazón, pero el ángel de YHVH nunca los abandonó.  Recordemos que el pueblo venía de pasar cuatrocientos treinta años de vivir bajo la influencia de una sociedad politeísta.  Aunque vivían separados en Goshen, tenían algún contacto con ellos, veían la prosperidad de Egipto y fueron tentados a dorar sus dioses también.  Pero en cada etapa del camino por el desierto, Elohim les mostró una y otra vez que su presencia estaba en medio de ellos, que no caminaban solos, que los llevaría a la tierra prometida y los establecería allí como Su pueblo, a la vista de todas las naciones.  Salir de Egipto fue para Israel un asunto de vida o muerte, como lo es para nosotros hoy.  Dejar el sistema es la única forma de ser verdaderamente libres.  Debemos separarnos para El y caminar sin temor por el desierto seguros de que Su ángel estará con nosotros a lo largo de todo el camino.  “Porque no abandonará YHVH a su pueblo, ni desamparará su heredad” – Salmo 94:14.

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