“Y ofreceréis a YHVH siete días ofrenda encendida; el séptimo día será santa convocación; ningún trabajo de siervo haréis” (Levítico 23:8)
Hoy termina la Fiesta de los Panes sin Levadura, es Santa Convocación para YHVH. Un día más de regocijo y comunión con nuestro Adonai. Hemos hablado que la levadura es símbolo del pecado, del sistema tanto religioso como secular en que vivimos y al que no pertenecemos. Hemos pasado siete hermosos días de reflexión y comunión, identificando todo aquello que puede ser levadura en nuestra vida y que impide nuestra comunión con YHVH, hemos hecho compromisos y nos hemos separado más, hemos aprendido cosas nuevas. Solo nos queda darle gracias al Padre por habernos permitido disfrutar un año más de estas hermosas Fiestas y pedirle con todo nuestro corazón que el Ruaj HaKoddesh sea dándonos la sabiduría necesaria para poner en práctica todo lo aprendido. Ya empezamos a contar el Omer y a prepararnos para ese glorioso día de Shavuot cuando la Torah será reconfirmada una vez más en nuestro corazón. Cuando ensayaremos de nuevo ese compromiso matrimonial con nuestro Mesías. Hoy solo queremos decir: “Adonai, te amamos, que tu presencia more en medio de tu pueblo ahora y siempre”. Shalom
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Efesios 4:22-23)
Somos el producto de nuestros pensamientos, así que, es supremamente importante escoger cuidadosamente donde vamos a enfocar nuestra energía mental. Podemos aferrarnos a nuestra vieja manera de pensar y consecuentemente nos vamos a hallar atrapados en viejos hábitos y actitudes como orgullo, amargura, infelicidad, resentimiento, etc., porque por lo regular nuestros pensamientos están programados por patrones figurativos, amigos, familia, iglesia y aun enemigos, y como seres inteligentes tenemos la capacidad de escoger que pensar y en que material habitar; por eso, la alternativa más sabia es reprogramar nuestro pensamiento para que nuestras actitudes sean de acuerdo a la nueva naturaleza creada según YHVH. Reprogramar nuestra mente, es asunto de escoger creer en la verdad de YHVH, la cual nos dice a través de las Escrituras que debemos “transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento” (Romanos 12:2). Cuando permitimos que nuestros pensamientos sean guiados por los pensamientos de YHVH, pensaremos, hablaremos y actuaremos de acuerdo a Su voluntad. “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11)
“¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa” (1Corintios 5:6-7)
El pecado tiene efecto levadura (estimulante) en el corazón del hombre. Simplemente no podemos permitir un pequeño pecado en nuestra vida sin afectar toda nuestra vida espiritual. Los pecados ocultos (hipocresía), se riegan como corrupción espiritual en todo el cuerpo, y finalmente salen a la luz – “Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifiesto; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a la luz” – Lucas 8:17. Pablo nos anima a limpiarnos de la vieja levadura para que seamos nueva masa, es decir una sustancia nueva, limpia de toda la amargura y corrupción, de la vida pasada. Como nuestro Mesías fue sacrificado como nuestro cordero pascual, somos una nueva creación limpia de toda levadura por el poder del Ruaj Ha Koddesh. Por consiguiente, dejemos atrás nuestra vieja naturaleza y limpiémonos de toda la levadura de Egipto (sistema), que gangrena nuestro corazón y nos enferma. Caminemos sin hipocresía, en la verdad y amor YHWH.
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