“Yo YHVH, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto” (Isaías 60:22)
En este mundo instantáneo en que vivimos nos hemos acostumbrado a que todo suceda al toque de un botón. Parece que no tenemos la capacidad de esperar por nada, la paciencia desapareció de nuestro vocabulario y de nuestra mente. Como creyentes en Yahushua, debemos tener mucho cuidado de no ser absorbidos por la mentalidad del sistema donde solo lo que se obtiene rápido es considerado lo mejor. Aún Elohim se tomó Su tiempo para crear el universo, aunque podría haberlo hecho instantáneamente. ¿Estás esperando que Elohim conteste tus oraciones al toque de un botón? El no actúa como una maquina dispensadora, por eso necesitamos recordarnos constantemente que Su tiempo y Sus caminos son diferentes a los nuestros, pero son los correctos. Muchas veces yo he tomado el asunto en mis manos y he actuado sin esperar el tiempo de Elohim, solo para descubrir que fue lo peor que puede haber hecho, el resultado nunca fue el esperado y todo tomó más tiempo del necesario; el tiempo para que Elohim arreglara el desastre que había hecho, y el tiempo para la respuesta que estaba esperando. Vale la pena esperar en El.
“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” (Salmo 32:8)
A veces la vida es como un laberinto por el que caminamos sin encontrar salida, damos vueltas y vueltas y cuando creemos que hemos encontrado la salida, nos vemos frente a un nuevo túnel sin luz ni esperanza. A veces sentimos que la situación en la que nos encontramos no va a terminar. Hemos hecho todo lo que sabemos hacer y nada da resultado, todas las puerta se cierran ante nuestras narices, nos sentimos derrotados y si fuerzas. Pero es maravilloso saber que Elohim puede ver nuestra vida desde otra perspectiva. El puede ver la solución al problema aunque nosotros no lo veamos. El va a usar la situación para pulirnos, para ayudarnos a crecer en nuestro caminar con El. El dice que nos va a enseñar y a mostrar que hacer. Cuando le entregamos todo a El, empezamos a entender Su corazón, a conocer Su voz y a recibir dirección para actuar. Es maravilloso saber que el nos observa y ve nuestro progreso y aunque las cosas no salgan como lo esperábamos, ni en el momento que queríamos, sabemos que El está ahí y que la puerta que está abriendo es por la que debemos entrar.
“¿Se complace YHVH tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de YHVH?” (1 Samuel 15:22)
Al final no importa cuanta Torah leamos, cuantos versículos memoricemos, cuanta teología podamos aprender, porque lo que realmente importa es qué tan fieles somos en obedecer los mandamientos de YHVH. Yahushua dijo: — “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” — Juan 14:21. La obediencia honra a nuestro Padre Celestial, quien nos fortalece a través del Ruaj, para poder vivir la vida que El ha preparado para nosotros. La obediencia produce paz, gozo en el servicio, consuelo en el sufrimiento, nos libera de la culpa y nos llena de bendiciones. Yo se que a veces no es fácil, pero si amamos a YHVH, alineamos nuestro corazón con Su palabra y dejamos de sacar excusas, que son aprovechadas por el enemigo para separarnos de nuestro Adonai Yahushua y alejarnos del principal objetivo de nuestra vida, que es hacer la voluntad del Padre.
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