“Y llamaron al ciego diciéndole: ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa se levanto y vino a Yahushua” (Marcos 10:49-50)
Es la historia del ciego Bartimeo quien quería ser sanado, y entendió que no sucedería sin que algo cambiara. Requería dejar su zona de comodidad, y su vida normal de ser un ciego mendigo. Es sorprendente cuanta gente quiere ser sanada pero se resiste al cambio. Se aferran a su comodidad aun en una zona de incomodidad y enfermedad como es el sistema y el pecado. Bartimeo sabía que para ser sanado tenía que soltar la capa e ir a Yahushua. Seguro que se sintió vulnerable al dejar lo que conocía e ir a lo desconocido, pero tomo el riesgo y la luz llego a su vida. Ya no necesitaría mas la membresía de la comunidad de los ciegos mendigos, ahora veía, podía caminar a la luz del Mesías. Hace unos días tuve un tremendo lumbago, y pude comprobar lo difícil que es moverse de una posición y lo fácil que es permanecer en la posición que cree uno es la mejor aunque le cause dolor. Parece como si doliera más moverse aunque el movimiento fuera la solución. Es más fácil estar en la comodidad del sistema como reza el dicho “es mejor malo conocido que bueno por conocer”. Soltar la capa e ir al Mesías cuesta mucho, pero créeme el peor estado para un creyente, es estar muy cómodo. Toma el riesgo, suelta la capa y ven a Yahushua. ¡Shabbat Shalom!
“No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” (Mateo 6:25)
Es necesario recordarnos constantemente lo frágil que es nuestra vida y la necesidad de centrarla en Elohim, aunque se convierta en frase de cajón. Yahushua les dijo a Sus discípulos en Su tiempo y nos lo dice ahora a nosotros que no debemos preocuparnos por el futuro, pues está en las manos de Elohim, que lo que debemos hacer es buscar el Reino de Elohim y Su justicia. Cuando caminamos con Elohim y le servimos, nada nos falta. Hoy más que nunca debemos buscar a YHVH y estar protegidos bajo Su manto. Llegará el día en que aunque tengamos dinero no habrá que comprar y solo nos quedará confiar en El y sabemos que El ha prometido nunca abandonarnos ni desampararnos. Como humanos que somos, nos enfocamos demasiado en nuestro mañana, cuando tal vez ni haya un mañana, YHVH puede llamarnos a Su presencia hoy, ahora. Así que, concentrémonos en el hoy, en vivir para El, en servirle, en proclamar el Reino de Elohim, en ser vasos útiles en Sus manos que proclamen Su gloria y le muestren al mundo el amor, la compasión, la misericordia, la paz interior que solo nuestro Padre Celestial puede dar. Mañana está en Sus manos.
“Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gálatas 1:9)
Cuando modifican el mensaje del Evangelio para hacerlo aceptable, destruyen el poder del mensaje en si. Hoy predican muchos evangelios que hacen que la gente se sienta segura en una condición espiritual en la que sus vidas eternas están en peligro. Aquellos que predican un evangelio tan diluido, y que promueven una vida espiritual tan fácil, son las piedras de tropiezo más grandes que existen hoy. Antes de predicar el verdadero mensaje del Mesías, debemos liberarnos del temor al hombre, de la ansiedad de ser aceptados, o de las motivaciones erróneas como recibir recompensa, paga por el servicio — “¿Busco ahora el favor de los hombres, o el de YHVH? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo del Mesías” — Gálatas 1:10. No predicamos para complacer hombres (congregaciones), sino para servir a YHVH. Nuestro objetivo no debe ser el convencer a la gente con nuestro mensaje, sino que respondan al mensaje del Mesías, no diluido, ni alterado, ni acomodado para el grupo social o circunstancias, sino lleno del poder de YHVH para salvación.
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