“Oh Sion, la que moras con la hija de Babilonia, escápate” (Zacarías 2:7)
Salir de Babilonia y Egipto significa, dejar la oscuridad del politeísmo que tiene absorta a la religión hoy en día, para que podamos salir a servir a nuestro verdadero Elohim, el Adonai de la Creación. El politeísmo hoy en día está representado por un sin número de dioses personales, como: dinero, sexo, poder, ambición, drogas, la gratificación personal, complacencia, vanagloria. Todos los dioses del politeísmo antiguo, están representados en estos. Salir de Babilonia y Egipto, significa, dejar la idolatría, la inmoralidad, la corrupción en cualquier forma que se manifieste, dejar todo lo que nos separe del Reino de Elohim. Pero YHVH no solo está llamando a Su pueblo a dejar estos lugares, sino a ESCAPAR de ellos. Para escapar de un sitio, necesitamos tener nuestra mirada fija en el lugar u objetivo hacia dónde vamos. Y solo cuando nuestra mirada está fija en Canaan, en la Promesa, en la Tierra Prometida, en el Reino del Padre donde nuestro amado Mesías reinará, tenemos la suficiente motivación para escapar. Cuentan la historia del heredero del rey Luis XVI de Francia, cuando su familia fue asesinada, los detractores trataron de corromper al joven para destruir su moral y así Francia no lo aceptara como rey. Pretendiendo ser sus amigos, lo expusieron a todo tipo de depravaciones, pero el joven nunca participó de dichos actos. Cuando le preguntaron por qué no participaba, el joven respondió: “No puedo hacer lo que me piden, porque nací para ser rey”. Nosotros como pueblo de YHVH debemos “correr con paciencia la carrera que tenemos por delante, poniendo nuestro ojos en Yahushua, el autor y consumador de nuestra fe” – No podemos participar del sistema porque somos un pueblo Kaddosh para YHVH.
“Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales” (Génesis 3:7)
Cuando Adán y Eva comieron del árbol que YHVH les había prohibido, se dieron cuenta de su desnudez, se escondieron de YHVH y se cubrieron con hojas de higuera. Ellos pudieron haber Ido a YHVH y confesar su pecado. Un simple vistazo al maravilloso lugar que YHVH les había dado para habitar, debió ser suficiente para entender que de Él nadie se puede esconder y que en Su sabiduría, El sabría cómo manejar su alterado plan con justicia. Pero ellos escogieron otra alternativa y al esconderse de YHVH crearon el primer proyecto HTM (Hazlo Tú Mismo). Buscaron como ocultar su culpa y su desnudez, en vez de buscar sanidad para su ya contaminado corazón y su condición de pecado. Ellos buscaron un chivo expiatorio a quien culpar, en vez de aceptar su propio pecado. Hoy en día no es nada diferente, muchos usan la religión, los rituales, tales como ayunos, devocionales, penitencias, etc., como medios para esconder los síntomas de una mal relación con Elohim, de una vida fuera de los parámetros de YHVH, y no aceptan que la única manera de resolver el problema del pecado, es a través de la obra redentora de nuestro Mesías Yahushua. “Y YHVH Elohim hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió” – Génesis 3:21. Finalmente YHVH cubrió la desnudez de Adán y Eva. La piel de un cordero sacrificado cubrió su desnudes y cubre la tuya y la mía.
“Pues YHVH tu Elohim te ha bendecido en toda obra de tus manos; él sabe que andas por este gran desierto…” (Deuteronomio 2:7)
Nuestra vida es un camino ya trazado por YHVH. Todos aquellos que creemos en YHVH y tenemos nuestra confianza puesta en la obra del Mesías, salimos de Egipto y vamos hacia la Tierra Prometida. Este viaje nos lleva por todo tipo de terrenos, desiertos, valles, montañas, ríos, etc. En cada lugar hay lecciones que aprender y bendiciones para recibir. En cada etapa del camino, encontramos no solo la corrección y guía de nuestro Adonai, sino también su amor y misericordia. Al pueblo de Israel se le ordenó pasar por la tierra de Esau, mas no quedarse en ella, seguir el camino. Hay muchas cosas en este sistema que pueden desviar nuestra mirada del verdadero objetivo de nuestra vida. Todo obstáculo en nuestro viaje hacía la Tierra Prometida, debe ser removido. También se le prohibió al pueblo meterse o interactuar con los hijos de Esau, no pedirles nada, todo comprarlo con dinero. Cuando leemos estos versículos creemos que son simplemente historia y nada tienen que ver con nosotros hoy, pero estamos muy equivocados, todo en la Escritura tiene un propósito, y todos los triunfos y fracaso del pueblo de Elohim, fueron escritos para nuestra enseñanza, ejemplo y guía. Al igual que Israel, se nos prohíbe mezclarnos y se nos ordena mantenernos separados – kaddosh – para YHVH.
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