“José, pues, conoció a sus hermanos; pero ellos no le conocieron”. “Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto” (Génesis 42:8 y 45:4)
Todos conocemos la historia de José como fue vendido por sus hermanos, puesto en la cárcel, luego interpreta los sueños del Faraón y a raíz de eso es exaltado como gobernador de Egipto. José termina vistiendo como un egipcio y lo más increíble y a lo que quizás no prestamos mucha atención, es al hecho que Faraón cambió el nombre hebreo de José por el nombre egipcio de: Zafnat-panea lo cual hizo aún más difícil que sus hermanos lo reconocieran. José era para ellos un egipcio más. José es sombra y tipología del Mesías quien en manos de la cultura greco-romana ha sufrido la misma transformación. Cuando el mensaje del evangelio llegó a los dispersos en Grecia, los judíos y prosélitos helenos, contaminados con el paganismo de la región, consideraron que era mejor presentarle a los gentiles un Mesías parecido a ellos e inician la transformación que termina con Roma cambiando Su nombre, hasta el punto que hoy en día, decirle a los creyentes que Yahushua es hebreo, que vivió como hebreo, que cumplió los mandamientos como hebreo y la única manera de entender Su mensaje es conociendo las raíces hebreas de la fe, es una total herejía. La transformación que Grecia y Roma le hicieron al Mesías fue tan perfecta, que no debe sorprendernos por qué los judíos no lo reconocen. Pero pronto vendrá de nuevo y dirá como dijo José a sus hermanos: “Mirad mis manos y mis pies, que YO MISMO SOY” – Lucas 24:39.
Pon a tu boca trompeta. Como águila viene contra la casa de YHWH, porque traspasaron mi pacto, y se rebelaron contra mi ley” “le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña” (Oseas 8:1 y 12)
Oseas describe el rechazo de la Torah y como este rechazo corrompió al pueblo y lo distancio de YHWH. En Oseas 4:6 dice: “Mi pueblo fue destruido porque le falto conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque te olvidaste de la Torah de tu Elohim, también yo me olvidaré de tus hijos”. Pablo describe a la gente que viviría durante los últimos tiempos, como culpable del mismo pecado, del rechazo de la Torah. 2Timoteo 3:1-6 – “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos… amadores de los deleites más que de Elohim, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella…”. El cristianismo hoy en día tiene apariencia de piedad, de santidad, pero niega el poder de los parámetros de Elohim expresados en la Torah, que no son más que las instrucciones de Elohim para vivir una vida recta. Igual que en la época de Oseas, el pueblo está siendo destruido por falta de conocimiento, no quieren oír la verdad, la toman como “cosa extraña”. El pueblo no quiere escuchar nada que lo comprometa, que le exija, nada que le demande ser kaddosh (separado) del sistema. Igual que Israel, quiere tener rey como todas las demás naciones y ser parte del mundo o sistema, hacer y vivir como vive el resto del mundo. Pablo nos enseña que los creyentes de los últimos tiempos estarían involucrados en una apostasía masiva, en un rechazo a la fe de las Escrituras, en una negación de la Torah y su efecto. Este es precisamente el estado en que la iglesia se encuentra hoy en día. La iglesia niega que la Torah tenga validez sobre el Nuevo Testamento, no quiere ver que el Nuevo Testamento confirma la Torah. “Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la Palabra (Torah) que habéis oído desde el principio” – 1Juan 2:7.
“Amarás al Señor to Elohim con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamientos” (Mateo 22:37-38)
Imagínese que en el momento de contraer matrimonio se le entregara a cada cónyuge una lista sobre lo que debe hacer para ser un buen esposo(a). La lista incluiría; darle un beso al levantarse, decirle todos los días “te amo”, comprarle flores, etc. llegara el momento cuando esas cosas, aunque en si buenas, se convierten en hábitos, “cosas por hacer” y dejarán de ser manifestaciones de amor. Serán acciones y palabras vacías que pueden llevar a cada uno a cuestionarse el amor del uno por el otro. ¿La mentalidad de la “lista” ha contagiado tu vida de creyente? ¿Tienes una lista de “cosas por hacer” para manifestar tu amor por Elohim? La lista puede incluir; orar dos veces al día, leer un capítulo de la Biblia diariamente, ayunar una vez al mes, darle un mercado al pobre todas las semanas, etc. de nuevo, todas esas cosas son buenas, pero ¿Qué pasa si ya se han convertido en un hábito y no se hacen con un corazón lleno de amor? La verdad es que YHVH solo quiere una relación personal con nosotros. Quiere que la motivación detrás de toda acción nuestra sea el amor y no el deber. Por eso Yahushua enfatiza que nuestro amor por Elohim debe ser con TODO nuestro corazón, alma y mente, es decir: amarlo con todo lo que somos.
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