“Yahushua tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos y resplandeció su rostro como el sol” (Mateo 17:1-2)
La vida del creyente no es para vivirla en las montañas, sino principalmente en los valles. Yahushua los llevó al monte no para que hicieran allí su hogar permanente como quería Pedro, sino para revelarse a ellos como el Hijo de Elohim que era y fortalecer su fe. El contraste entre la montaña y el valle es enorme. La montaña es luz, el valle es oscuridad. La montaña es revelación, comprensión, el valle es retos y necesidades. Sin embargo, podemos tener el mejor día de nuestra vida en el valle, porque es allí donde podemos ver a Yahushua en acción, donde los demonios huyen ante Su presencia, donde los necesitados reciben ese toque divino de Elohim. Todos pasamos tiempo en la montaña, todos recibimos ese toque de Su amor y Su unción para el servicio en el valle. Y es humano querer permanecer en la montaña y disfrutar de Él, pero alguien pagará el precio de nuestra permanencia allí, alguien con una enorme necesidad de recibir de Yahushua. Así que no temamos bajar al valle, todo lo contrario, fortalezcámonos en El y pidámosle que rebose nuestra copa hasta el punto de que sintamos la necesidad de bajar el valle y vaciarla sobre todo aquel que lo necesite.
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16)
Cuando vives en un país con estaciones, tienes que acostumbrarte a los cortos días del invierno. Sales a trabajar en la oscuridad y regresas en la oscuridad, no porque salgas demasiado temprano o regreses tarde, sino porque los días son exageradamente cortos y la oscuridad prima durante toda la estación. Solo necesitas darle un vistazo a los periódicos, o ver las noticias en televisión, para darte cuente que los días de este mundo se están oscureciendo a medida que el enemigo gana terreno en sus esfuerzos por apartar a la raza humana de su Creador, lejos de los caminos de Elohim. Y como si estuviéramos en un permanente invierno, la gente se está acostumbrando a esa oscuridad. ¿Cuál es nuestra respuesta a esta situación? ¿Seguir sentados en la comodidad del hogar, familia, congregación sin atrevernos a penetrar con nuestra luz la oscuridad que hay a nuestro alrededor? Yahushua dice que nuestra luz debe brillar delante de los hombres, delante de aquellos que están en oscuridad. Para eso, tenemos que estar dispuesto a salir de nuestra comodidad. Debemos estar dispuestos a caminar en la oscuridad llevando la luz del Mesías. Así, que, no escondamos Su luz, en nuestra cómoda vida, llevémosla al necesitado, al afligido, al angustiado, a todo aquel que anda en tinieblas.
“Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Timoteo 2:4)
Ningún soldado que quiera agradar a sus superiores se involucra en negocios civiles. Cuando tenemos sentido de pertenencia, cuando estamos seguros de nuestra identidad como hijos de YHVH, cuando hemos entendido que pertenecemos a un Reino donde los parámetros de conducta son diferentes a los del mundo, cuando amamos a YHVH con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente; no nos enredamos en los asuntos del mundo, no vivimos una doble vida tratando de complacer amigos, compañeros de trabajo o familia, mezclándonos y comprometiendo nuestra fe. Si de verdad Yahushua es el Adonai de nuestra vida, honrémoslo viviendo la vida que el preparó con anticipación para nosotros.
Hay 20 invitados y ningún miembro en línea