“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de la alto, del Padre” (Santiago 1:17)
Cualquier acción que hagas por otra persona, no importa que tan sacrificial y noble pueda ser, si es motivada por un pensamiento de sentirte bien o ser reconocido, no es una acción nacida del amor. Casi todos somos culpables de esos famosos actos de bondad que nos hacen sentir tan bien y buenos, pero que en el fondo no son más que alimento para nuestro orgullo. Es duro, pero debemos examinar nuestro corazón y sus motivaciones en el momento de actuar y entender que la única manera de actuar motivados por el amor es si dejamos que YHVH haga en nosotros Su voluntad y nos use como canales de bendición para otros, de lo contrario no serán más que obras muertas.
“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo” (Juan 12:24)
Cuando eres olvidado, abandonado, rechazado y a tu corazón no le duele ni le afecta, eso es morir. Cuando tus buenas acciones son malinterpretadas, tus opiniones ignoradas o ridiculizadas y no saltas en ira defendiéndolas, eso es morir. Cuando soportas el incumplimiento, el desorden de los demás, la insensibilidad de quienes te rodean y no reaccionas, sino que esperas a que YHVH haga los cambios, eso es morir. Cuando eres feliz con lo que tienes, no te quejas por lo que te falta, no culpas a nadie de tu soledad y no te molestan las interrupciones de YHVH en tu cotidiana y cómoda vida, eso es morir. Cuando eres feliz con los logros ajenos aun cuando tú estés pasando por dificultades y no sientas envidia, eso es morir. Cuando humildemente aceptas la corrección y exhortación sin guardar rencor en tu corazón, eso es morir. ¿Ya has muerto?
“En ti confiarán los que conocen tu Nombre” (Salmo 9:10)
Soltar no significa descuidar, sino reconocer que no puedo hacerlo por mi sola, y necesito a YHVH. Soltar no significa que no me interesa, sino que no puedo cambiar a mis hijos, mi esposo, mi jefe y necesito entregárselos a YHVH. Soltar no significa admitir la derrota, sino reconocer que la victoria no está en mis manos, pero si en las manos de YHVH. Soltar no significa abandonar a aquellos que amo a su suerte, sino ser un soporte que deja actuar a YHVH en sus vidas. Soltar no significa juzgar, sino reconocer que todos somos humanos y tenemos puntos de vista diferentes. Soltar no significa no intervenir, sino permanecer ahí, cercano, en oración, es la mejor intervención. Soltar no significa argumentar, criticar, imponer, sino aceptar a cada uno como es, sabiendo que solo YHVH puede cambiarnos, a ellos y a mí. Soltar es crecer y vivir confiando en YHVH. Selah
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