“En YHVH he confiado; ¿cómo decís a mi alma que escape al monte cual ave?” (Salmo 11:1)
Creo que la mayoría de ustedes están de acuerdo conmigo en que la frase “confiar en YHVH” se ha vuelto frase de cajón. La decimos con tanta facilidad, es como la salida más rápida que usamos cuando alguien en tribulación viene a nosotros. Y el concepto es bien claro, si confiamos en YHVH, las cosas toman otro color, pero seamos sinceros, ni nosotros mismos cuando nos encontramos en esos momentos difíciles tenemos el valor de dejar todo en las manos de YHVH y poner toda nuestra confianza en El. Confiar en YHVH es más que una simple frase, es dejar, soltar, abandonar, es no buscar más nuestras propias soluciones y entregarle todo a Él, y pedirle que nos de el valor de hacerlo, la fortaleza y el dominio propio para no volver a tomar las cosas en nuestras manos, el coraje para enfrentar nuestros miedos y la sabiduría y fe que necesitamos para confiar nuestra vida en Sus manos, creyendo firmemente que nadie más puede darnos dirección y fortaleza para enmendar, construir de nuevo tal vez sobre cenizas y seguir adelante.
“A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28)
Para todo en la vida hacemos planes; plan de ahorro, plan de estudios, etc. Es decir, hacemos un programa o proyecto de cómo vamos a obtener los objetivos propuestos. Cuando entramos a ser parte de la familia de Elohim, por lo regular los pastores o líderes ya tienen ese plan para ti que por lo regular consiste en: estudios bíblicos, grupos de oración, discipulados, etc., cosas todas buenas pero que para nada son el plan de YHVH, sino herramientas. Cuando estudias medicina, los libros no te hacen médico, ni las reuniones, sino la práctica en los hospitales. Así, para ser discípulo de Yahushua, es el vivir diario sometido a la voluntad de YHVH, lo que desarrolla en nosotros el carácter del Hijo. YHVH quiere erradicar de nosotros todo pensamiento y actividad que promueva dependencia de cualquier cosa o persona que no sea El. Para eso necesita de nuestra cooperación, y en esas áreas donde nos resistimos, El entonces nos quebranta permitiendo dolor en nuestras vidas, El ve el resultado final y sabe que terminaremos siendo siervos fieles después de haber pasado por tribulaciones.
“Abominación es a Elohim todo altivo de corazón” (Proverbios 16:5)
El orgullo es un problema común a toda la humanidad, no es de unos cuantos; pobre, rico, educado, ignorante, joven, viejo, es decir nadie es inmune a él y todos en algún momento de la vida hemos estado bajo sus influencias o hemos sido víctimas de sus manifestaciones y detestables consecuencias. C.S. Lewis en su libro “cristianismo y nada más” lo considera como “el pecado” el problema del corazón del hombre de donde se derivan todos los demás problemas. El orgullo puede arruinar nuestra vida y es el centro de muchas de nuestras decisiones, por ejemplo, cuando nos negamos a pedir ayuda necesitándola, cuando creemos que todo lo podemos solos, cuando no reconocemos ninguna autoridad más que nuestro propio ego; tan pronto dejamos que el orgullo nos dirija, vamos hacia el abismo, terminamos en problemas. Por eso si no nos humillamos, YHVH tiene que hacerlo y a veces lo hace repetidamente hasta que cedamos y Lo dejemos actuar en nuestra vida.
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