“Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas que echan a perder las viñas” (Cantares 2:15)
Las zorras son criaturas muy astutas. Se escabullan al anochecer cuando el rebaño se está preparando para la noche, y atacan cuando menos lo esperan. Así es como el enemigo hace con nosotros. A veces pensamos que todo está bien y que vamos en la dirección correcta y de un momento a otro nos damos cuenta de que hemos caído de nuevo en viejos hábitos de pensamiento, acción o actitud. A veces no le damos importancia porque pensamos que es algo pequeño y podemos salir de ahí cuando queramos, más no es así, por pequeña que sea la zorra, sigue siendo zorra y sigue causando el mismo daño, hiriendo o matando a las ovejas. Lo mejor que podemos hacer es estar atentos, vigilantes y permitirle a Elohim a través de su Ruaj, grabar en nuestros corazones la verdad de Su palabra y revelarnos cualquier parte oscura de nuestra vida y una vez reconocido el problema no subestimarlo o creer que es pequeño, sino actuar inmediatamente, rechazando todo lo que no traiga el sello divino y alinear nuestro comportamiento, pensamiento y actitud con la Palabra de YHVH. Esa es nuestra regla de medida. Recordemos, si estamos demasiado cómodos en el sistema, es porque alguna zorra está activa.
“Si YHVH no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127:1)
“En vano” según el diccionario Oxford, significa: sin propósito, inútilmente, sin resultado. Así que, según esta Escritura, podemos pasarnos la vida haciendo cosas sin ningún propósito a los ojos de Elohim. Examinemos los motivos que nos impulsan a actuar de determinada forma. Algunas veces es para complacer nuestros propios deseos y ambiciones; otras veces es para complacer a otros y ganarnos su favor o aceptación. También puede ser para alimentar nuestro ego exhibiendo nuestras capacidades o podemos pasarnos la vida sirviendo a otros para pagar favores o ayudas, cuando no sabemos recibir de Elohim o no entendemos que en los momentos de dificultad, toda ayuda proviene de Él y que El usa a quien quiera. Otras veces es porque somos presa fácil de manipuladores que nos coaccionan a hacer todo lo que ellos quieran, porque tenemos baja autoestima. Estos son solo unos pocos motivos y ninguno proviene de Elohim. Es hora de que aprendamos a caminar lento pero seguro examinando cada motivación y orándole a Elohim, preguntándole si lo que estoy próximo a hacer proviene de Él o no. Obvio que hay cosas que no necesitamos preguntar como: si me levanto y voy a trabajar, como también hay ocasiones en que oramos y oramos y no percibimos respuesta de Elohim, en esas ocasiones, Él nos está dejando elegir seguramente para probar nuestra madurez y debemos movernos hacia la dirección que sabemos va alineada con Su Palabra.
“Tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Salmo 23:4)
Quienes hayan vivido en tierra de rebaños o conozcan por alguna razón la vida pastoril, saben que cuando se está acercando el invierno el pastor empieza a guiar su rebaño hacía la planicie, al redil donde pasara todo el invierno. Pero antes de entrar al redil, examina a cada oveja pasándola bajo la vara para ver si tiene bichos o parásitos. Es decir, pasar bajo la vara significa, ser examinado. “Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto” (Ezequiel 20:37). Por lo regular a nadie le gusta ser examinado, pero Dios tiene que hacerlo, debe pasarnos bajo la vara, puede ser doloroso, desagradable, incomodo y sobre todo, creo yo, vergonzoso, pero necesario. YHVH tiene que exponer nuestra enfermedad, mostrarnos que nuestro corazón no está sano, que hay hábitos, pensamientos, deseos que afectan nuestra relación con El. Pero no solo nos pasa bajo la vara, luego nos conforta con Su cayado, nos llena de aliento y nos asegura que el proceso de recuperación después de limpiarnos de parásitos y bichos será saturado de Su amor. Recordemos, hay cosas aparentemente inofensivas, necesariamente no malas, pero si no glorifican a Elohim, nos apartan de Él.
Hay 13 invitados y ningún miembro en línea