“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos” (Ezequiel 36:26-27)
Un mecánico estaba reparando el motor del carro de un cirujano, cuando éste llega para saber el diagnostico. El mecánico le dice: Doctor, ¿le puedo hacer una pregunta? Por supuesto responde el cirujano. Mire este motor, yo le abro el corazón, le saco las válvulas, las arreglo, las pongo de nuevo y cuando termino, el motor está como nuevo. ¿Cómo es que a mí me pagan tan poco, y usted gana tanto, cuando en realidad hacemos el mismo trabajo? El cirujano sonríe y le susurra: “Trata de hacer el trabajo con el motor funcionando”. Eso es prácticamente lo que YHVH hace en nosotros. Una cirugía de corazón abierto con el motor funcionando. Pero hasta que no vamos a Él, pidiendo un nuevo corazón, somos como cualquier paciente cardíaco viviendo tiempo prestado. El hombre necesita una cirugía de corazón abierto, pero por lo regular rechaza el diagnóstico y la cirugía. "Sáname, oh YHVH, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza” — Jeremías 17:14. ¡Shabbat Shalom!
“No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o que habéis de beber... Mirad las aves del cielo que no siembran, ni siegan, ni recogen... y vuestro Padre Celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? (Mateo 6:25-26)
La gente se preocupa por muchas cosas. Se preocupa por cosas que nunca pasarán, cosas del pasado que no se pueden cambiar, por las críticas que muchas veces no son ciertas, por la salud y por problemas que de todas maneras tienen que enfrentar. Si el carácter de Elohim que vemos en la Torah, es cierto, y lo es, la preocupación es innecesaria. La preocupación se ubica entre Elohim y nosotros. Cuando nos preocupamos estamos diciendo que no confiamos en que Elohim pueda cuidar de los pequeños y grandes detalles de nuestra vida, de las cosas espirituales sí, pero no de los detalles prácticos. La preocupación por lo regular tiene que ver con el futuro, a esto le llamo incredulidad y por experiencia la única cura, es la obediencia. Dejar de preocuparnos está relacionado directamente con nuestra relación con Elohim, la cual crece lentamente a medida que damos pasos de obediencia. Ahora, la gran pregunta es: ¿Por qué te preocupas? Mantén tu mente hoy más en tu Padre Celestial, quien conoce todas las circunstancias de tu vida y quiere que no te preocupes, sino que confíes en El.
“Desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas” (Lucas 21:26)
Hasta ahora no hemos visto las potencias de los cielos ser conmovidas, pero si hay bastante conmoción en el mundo y la tierra ya está clamando la manifestación de los hijos de Elohim. Pestes, Terremotos, tornados, volcanes, toda la vida han sucedido, sí, pero no con la frecuencia de ahora ni acompañados de la apatía espiritual de hoy. La mayoría de la gente está preocupada, como dice la Escritura, desfalleciendo y con temor. No sé si todo esto es parte de la conmoción final, pero creo que lo que está pasando si debe concientizar a la gente de que el mundo va por el camino equivocado y que tarde o temprano, tendrán que reevaluar sus prioridades y entender que es imposible vivir ignorando a YHVH. Debemos enterrar nuestra raíz profundamente en Su Torah, es tiempo de buscar a YHVH con todo el corazón, es tiempo de derramar nuestra alma delante de Su presencia y clamar por; nuestra familia, nuestro país, es tiempo de pedir con lágrimas, misericordia por todo y para todos. El libro de Daniel dice, que, en los tiempos finales, “el pueblo que conoce a su Dios, se esforzará y actuará”
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