“En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33)
Si eres un hijo de Elohim, con seguridad te encontrarás con problemas, pero Yahushua dijo que no te sorprendieras cuando llegaren. “En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo, no hay nada que temer”. YHVH no nos da una vida vencedora: Él nos da una vida a medida que vencemos. La prueba es la fortaleza. Sin no hay prueba no hay fortaleza. Vence tu propia timidez, da el paso y YHVH te dará a comer del árbol de la vida y serás nutrido. Si te desgastas físicamente, te agotas; pero si te desgastas espiritualmente cogerás más fuerza. YHVH nunca nos da fortaleza para mañana, o para la próxima hora, sino para la prueba de este momento.
“A sus ovejas llama por nombre” (Juan 10:3)
Es posible saber todo sobre doctrina y no conocer a YHVH. El alma está en peligro cuando el conocimiento doctrinal sobrepasa el toque íntimo con nuestro Adonai. ¿Por qué lloraba María? Para ella la doctrina era como la hierba bajo sus pies. Cualquier fariseo habría avergonzado a María doctrinalmente, pero había algo que ellos no podían ridiculizar en ella, y era el hecho de que Yahushua había echado siete demonios fuera de ella. María, “vio a Yahushua de pie y no sabía qué era El…”, pero tan pronto escucho la voz, supo que ella tenía una historia con aquel que había hablado. “Maestro”. ¿Tenemos nosotros una historia personal con Yahushua? La señal del discípulo es una íntima conexión con Él, un conocimiento de Yahushua que nada lo puede sacudir.
“El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios” (Juan 7:17)
La regla de oro para el entendimiento espiritual no es la inteligencia sino la obediencia. Si el hombre quiere conocimiento científico, su guía es la curiosidad intelectual; pero si quiere comprender las enseñanzas de Yahushua, sólo puede lograrlo por medio de la obediencia. Si las cosas son oscuras para mí, seguro hay algo malo en mí. La oscuridad intelectual es producto de la ignorancia, la oscuridad espiritual es producto de la desobediencia. Ningún hombre recibe una palabra de YHVH sin que se le ponga a prueba inmediatamente. Desobedecemos y luego nos preguntamos porque no crecemos espiritualmente. Las enseñanzas de Yahushua confrontan nuestra vida. No podemos engañar a YHVH. El Espíritu de YHVH nos hace sensibles a cosas que nunca imaginamos.
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